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Wednesday, 29 February 2012

Sé generoso con tu miedo.

 

Mañana, 1 de marzo, se cumplen 3 años de la muerte de Pepe Rubianes. Dicen que era un tipo libre, pero libre de verdad. Que no tenía dos caras, que no era un personaje, sino una persona sobre un escenario; la misma que era fuera de ellos.

Le echo de menos. Echo mucho de menos escucharle despotricar sobre los facciosos, sobre todo ahora que gobiernan y mandan. Bueno, mandar lo intentan siempre; no importa cómo.

Me hubiera gustado escuchar su opinión respecto de los recortes, de las “manis” y de los policías que siguen descargando su ira, su impotencia y su mala leche sobre la primera persona que pasa, en un curioso caso de desplazamiento colectivo del objeto de ira. Lo de la obediencia debida no cuela, visto el gusto con que reparten. Probablemente la etología recoja algún caso parecido en los cánidos.

Llevo unos días pensando en todo lo que está pasando y, quizá en un ataque pesimista que dura demasiado, he llegado a la conclusión de que hace falta equilibrar la balanza. Ya no se trata de ser justos, sino de repartir equitativamente.

Y, como el poder va a ser que no quiere ser repartido por aquellos que lo poseen, parece que habrá que empezar por algo más básico y mucho más efectivo que la palabra y el diálogo: el miedo.

Quizá empieza a ser hora de que no seamos los de siempre quienes tengamos miedo: miedo a quedarnos sin trabajo o sin casa, a no poder darles una educación a nuestros hijos, a enfermar y no saber si seremos asistidos cuando más lo necesitemos, a que los ahorros que tengamos se pierdan y acaben en el bolsillo de quien ha colaborado activamente en esa pérdida.

Miedo, en definitiva, a que el mundo sea cada día un lugar un poco peor.

Quizá, creo, empieza a ser hora de que tengan miedo esos quienes no han hecho otra cosa que meternos el miedo en el cuerpo.

La cuestión es saber qué es lo que realmente les da miedo. Y no es fácil.

Empieza a ser hora de que experimenten en sus carnes lo mismo que han provocado. Con la misma intensidad.

Con los mismos límites éticos y morales que han puesto ellos.

Seamos generosos con nuestro miedo. Al fin y al cabo también estamos pagando el precio.

Friday, 24 February 2012

Come y calla

 

Un día no tienes nada que decir. Al siguiente, tampoco.

Lees, sí, pero no prestas atención.

Dejas de ver las noticias, de leer los periódicos. Te limitas a pinchar en los enlaces de tu timeline de twitter, facebook o Google+, hasta que un buen día te das cuenta que hace una semana que no lees nada que te interese.

Recuerdas vagamente que tienes un blog, lo abres e inmediatamente lo cierras, porque no tienes ni ganas de leer lo último que pusiste.

Sientes que podrías decir muchas cosas, que hay mucho sobre lo que puedes reflexionar: el caso Garzón, Camps, el PP de nuevo en el poder, las mejores navidades de tu vida, la maldita crisis, las cargas policiales en Valencia…

Pero otros ya han comentado lo que tú piensas, y mucho mejor de lo que lo harías tú. O bien te da pereza ponerte a escribir.

Al final decides hacer mutis por el foro, porque lo que no quieres es admitir que tu vida ha cambiado. Te refugias en lo fácil: no leer, no escribir, no pensar. Optas por ser pasivo, indiferente a lo que sucede, incapaz de reaccionar.

Un día te das cuenta de que te has convertido en lo que se espera de ti: que obedezcas, que trabajes, que consumas y que calles.

Y tú, imbécil y feliz, te has dejado.

Saturday, 19 November 2011

Mi dinero, mis reglas.

Fue Jorge Galindo (@JorgeGalindo; http://jorgegalindo.es/en/), en el encuentro con Benach, quien me abrió los ojos: Los “mercados” eres tú, si tienes 1000 euros en un fondo de inversión o en acciones.

Me cayó bien de golpe. Cosas que pasan en las relaciones humanas, mira tú. Le sigo porque tengo la sensación de que sabe mucho de economía y me parece un tipo sensato y divertido. Y, como dice Guillem Martínez, si no es divertido no es revolucionario.

(Por cierto, mis gracias a ambos por lo mucho que estoy aprendiendo. Os recomiendo encarecidamente que les sigáis.)

En el último post os animaba a sacar el dinero de los fondos de inversión, y el comentario que dejó mek hacía referencia a que el dinero es miedoso.

Discrepo de esa idea. El dinero no tiene nada que no tenga quien lo posee. El dinero no es un ente inanimado. El dinero es lo que cada uno de nosotros quiere que sea y, por tanto, dice mucho de nosotros la manera en cómo lo usamos.

Así que basta ya de hablar de los mercados y olvidarnos de lo que hacemos cada uno de nosotros con nuestro dinero. Si tienes dinero en un fondo de inversión del BBVA has de saber que muy probablemente estás invirtiendo en armas. Si inviertes en Caixabank es más que probable que tu dinero sirva para que sigas pagando peajes.

Has de saber eso, porque nadie te ha obligado a invertir ese dinero y, por tanto eres tan responsable como el primero. Ya basta de señalar con el dedo criticando a los bancos mientras no dices ni pio sobre los intereses que te reportan esas inversiones. Aunque sean ridículos, tú estás financiando a esos bancos. A eso se le llama hipocresía.

Como alternativa, pues puedes financiar nuevos proyectos, o hacer de pequeño inversor con alguien que empiece y necesite un empujoncito. Invertir en cosas que se produzcan, que se fabriquen, que se puedan tocar, usar; que sirvan para construir otras cosas, para comer, para jugar.

Me dirás: “ya, y si después no funcionan, pierdo esos 1000 euros”. Te aconsejo que antes de decir eso pienses en cuánto tasó el banco la casa en la que vives, y si crees que realmente vale ese dinero. También te invito a que revises si la inversión de esos 1000 euros está asegurada por tu banco o si los tienes en un fondo basura en el que puedes perderlos como muchos perdieron al principio de la crisis. Y algunos lo perdieron todo.

Estoy seguro que cualquiera que necesite ese dinero y se lo prestes no te olvidará jamás. Dudo que ningún banco se acuerde de ti, por esos 1000 euros. Pedirle dinero a un banco puede ser un mal necesario e ineludible; prestarle tu dinero te convierte en su cómplice.

No te voy a decir lo que tienes que hacer con tu dinero, faltaría más. Solo te sugiero que, la próxima vez que critiques algo, te asegures que tú no tienes nada que esconder al respecto. Como el dicho inglés, en la versión de Mark Knopfler: “When you point your finger ‘cause your plan fell through you’ve got three more fingers pointing back at you”. Si decides seguir con tus inversiones, y tienes todo el derecho a hacerlo, solo te pido que lo tengas en cuenta cuando te quejes. Y que no te lo tomes a mal cuando la gente te critique, al fin y al cabo ellos también tienen todo el derecho a hacerlo.

Creo que es hora de que todos, absolutamente todos, empecemos a ser responsables por lo que hacemos, que es muy fácil acusar y quejarse, pero eso jamás ha solucionado nada.

Y para quiénes no me conozcan: la respuesta es “no”. No puedo permitirme ni siquiera una inversión de 1000 euros y en cuanto haya saldado mis deudas con el banco en el que estoy desde hace 16 años os prometo que me paso a un Triodos Bank, por poner un ejemplo.

Wednesday, 16 November 2011

¿Elecciones?¿En serio?

No sé ni como plantear el post, de verdad. Estas elecciones me parecen las más surrealistas de mi vida. La gente sabe que el modelo partitocrático heredado de la transición no funciona, pero sigue habiendo mucho miedo, porque se ha vendido durante todo este tiempo la patraña de que teníamos una transición ejemplar, que éramos una democracia consolidada y toda esa retahíla de mentiras asociadas.

Me parecen surrealistas porque después de todas las protestas y los movimientos ciudadanos reclamando, exigiendo (que no pidiendo, y es un detalle importante) un cambio en las maneras de hacer, los partidos políticos siguen sordos. Quizá tenga que ver que les deban tanto dinero a los bancos, quizá tenga que ver que los partidos sean mangoneados por esos fontaneros que no sabrían hacer nada más y que se resisten a que su modo de vida se acabe. Lo que sí sé es que quienes detentan el poder (político, económico,..) en este país aún no tienen miedo; aún creen que lo pueden volver a maquillar y vendérnoslo como algo nuevo, sin que nada cambie. Lo triste es que hasta que no tengan miedo de verdad las cosas no cambiarán.

Sea como sea, hay unas elecciones, y de nuevo la sempiterna pregunta: voto o no voto. Y si voto, ¿á quién?

Ya os lo adelanté: voy a votar. Y no os voy a hacer esperar: votaré a Iniciativa per Catalunya-Verds. Así no tenéis que seguir leyendo si no queréis. De nada.

Bueno, de hecho votaré a Joan Coscubiela. Le pregunté vía twitter por qué debería votarle a él en vez de abstenerme, pero hasta la fecha aún no me ha respondido. Se la mandé porque sabia que su cuenta la lleva él, y no un “equipo” con quienes no tengo nada que debatir. Imagino que estará muy ocupado para responder, pero le agradecería que lo hiciera. Le voy a votar igual, le voy a dar mi confianza, pero me interesa conocer su respuesta.

No ha sido fácil decidirme, la verdad. Sigo creyendo que el sistema no funciona, y temo que votando estoy dando argumentos a los de siempre para que se mantengan en sus trece. Pero tampoco me apetece quedarme parado viendo lo que va a caer.

Seamos serios: no voy a votar a un PSOE que ha estado haciendo política de derechas, por mucho que me digan ahora que no se puede salir de la crisis dejando a la gente atrás. Pues hasta ahora no han hecho nada por evitar que muchos cayeran. Entiendo que el paro no es tan fácil de resolver, pero tenían ustedes en sus manos la posibilidad de aprobar una ley que permitiera la dación en pago y evitara tanto los desahucios como condenar a la pobreza a miles de familias durante una generación… por lo menos. Podían, pero no lo hicieron. No tienen ustedes credibilidad.

Tampoco voy a votar al PP. Su política de liberalizar el suelo y alicatar las playas inició la burbuja inmobiliaria y no han aportado ni una sola idea para salir de la crisis, salvo más liberalización. Además, su altura de miras queda clara cuando han desgastado todo lo posible al gobierno del Estado sin importarles si eso pasaba factura al propio Estado.

A CiU tampoco les votaré jamás. Llevan años vendiéndose al mejor postor y en Catalunya ya estamos viendo cuál es su receta para salir de la crisis: desmontar la educación y la sanidad públicas para favorecer la privada. Es lo que tiene el 3%, que hay que devolver favores para poder seguir cobrando, que hay que mantener el partido. O los partidos.

ERC-Reagrupament. Lo siento, pero no. No dudo que estén muy bien preparados, que sean grandes políticos y mejores personas, pero es que no me ofrecen ningún tipo de credibilidad. Y veo venir que harán un acercamiento a CiU a la mínima, con el consiguiente cisma interno. Carod, Ridao, Benach. Esos me parecen creíbles. Desde que a Puigcercós le dio por el enésimo golpe de estado interno las cosas han ido de mal en peor en lo que a credibilidad respecta.

Sobre Ciutadans, UPyD y demás partidos no me voy a extender. Ni me he preocupado en mirarlos, porque me parecen películas de serie B. O peor, las que suele poner Zalo cuando le salta la vena freak (Zalo, si lees esto que sepas que te aprecio igual y que seguimos teniendo pendiente una de galletas y una salida con cervezas. ¿Amigos?).

¿Por qué voy a votar a Coscubiela? Porque le creo. Suena ingenuo, lo sé, pero es que al resto no les creo ni harto de vino. Creo que ICV es el único partido (en Catalunya, que es donde voto) que está por la labor de asumir el cambio de sistema que se requiere, que tiene una propuesta de modelo económico que no pasa por inclinarse ante los bancos, que no habla de recortes una y otra vez, sino que propone la alternativa de subir impuestos.

Le voy a votar porque el momento requiere más política que nunca, no gestores del voto ni especuladores del statu quo. Quiero que no se recorte un ápice el estado del bienestar, que no se desmonte una sanidad pública ejemplar (herencia del gran, enorme Ernest Lluch, entre otros) para favorecer los bolsillos de los inversionistas en las mutuas, que la educación no se convierta en un instrumento de segregación económica y social.

Le voy a votar porque los directivos de bancos rescatados con dinero público se llenan los bolsillos sin atisbo de rubor en sus rostros mientras cada día hay más y más gente rebuscando en los contenedores de basura algo que llevarse a la boca con la cabeza y la cara cubiertas por vergüenza a que les reconozcan. Le voy a votar porque no soporto ver a esos directivos y a muchos otros sonreír obscenamente en público mientras los cada vez más numerosos afectados por la crisis han de llorar a escondidas.

¿Suena demagógico? Quizás, pero creo firmemente que si hay algún partido capaz de dar un golpe de timón y llevarnos a un sistema más equitativo, más democrático, es ICV. Y si viviera allende el Ebro, probablemente mi opción sería Equo.

No pretendo convencer a nadie, que ya sois todos mayorcitos. Ni siquiera voy a decir que vayáis a votar, que es muy importante y todas esas mentiras y chantajes emocionales que sueltan desde la transición. Solo os voy a decir que hace falta más política que nunca, porque hasta ahora lo único que ha habido es una pura y dura especulación: de los bancos y corporaciones con el dinero y de los partidos con el voto.

Sí os voy a pedir una cosa, y solo una. Si tenéis dinero invertido, sacadlo. Cuando os hablan de los mercados, eso que nadie sabe qué es… Sois vosotros, que habéis comprado 1000 euros en deuda de la Generalitat, o acciones de Movistar, o vuestro amigo el del banco que os ha dicho que pongáis el dinero en no-sé-que-sitio que es muy seguro , o en el fondo de inversión que os dan un televisor si lo tenéis durante dos años y no tenéis ni idea de en qué lo están invirtiendo. VOSOTROS sois los mercados, especulando con vuestro dinero. Os están comprando por muy poco dinero, pero el precio lo pagamos todos. Y muy alto. Sacadlo e invertidlo en cooperativas, convertíos en inversores privados para nuevas empresas. Poned el dinero en cosas que se produzcan, y no en especulaciones financieras que solo sirven para llenar los bolsillos de unos cuantos al precio de arruinar a muchos.

 

Y, sea lo que sea, sed todo lo felices que podáis.

Tuesday, 15 November 2011

Este blog era mío, ¿no?

Lo sé. Tenéis razón, así que no voy a perder el tiempo disculpándome por no escribir en mucho tiempo.

Me ha pasado lo que a los aprendices de pasteleros: el primer día el jefe les dice que pueden comer cuantos pasteles y dulces quieran. A los 3 meses ni los prueban, porque los han aburrido. Pues lo mismo pero con las herramientas tecnológicas. Me pasé de rosca y necesitaba digerirlo.

Bueno, eso y que descubrí que me pasaba más tiempo trasteando que reflexionando. Vale que en mi vida no pasaban cosas interesantes (ni pasan, todo sea dicho), pero es que ya ni miraba alrededor, ni me fijaba en el mundo.

Resumiendo: no escribía porque no sabía de qué escribir.

Han pasado y pasan cosas. A saber:

Vacaciones en Andalucía. Tenía pensado escribir un post como el de Ámsterdam, pero me temo que será algo muy corto, porque por alguna razón lo he ido postergando y ahora me falla la memoria.

Las consecuencias de la crisis. Tengo la sensación de estar asistiendo a algo importante y sin saber muy bien por qué no hay manera de que me ponga a reflexionar sobre ello. Y no es que no me importe el asunto, no.

Elecciones. Bueno, es consecuencia de la crisis, para qué negarlo, pero algo tendré que decir. O no. Total, tampoco suele servir para mucho.

Pues eso, que si todo va bien y no se rompe nada, en un par de días empezaré a escribir de nuevo.

Ahora que llego al final del post me doy cuenta de que quizá la causa de que no reflexione es que no escribo, que no ordeno mis pensamientos. Y yo soy muy caótico, ya lo sabéis. Además, como para algunas cosas soy muy, pero que muy… Vaya, ahora no sé lo que iba a decir… ¡Ah, eso! Despistado, soy despistado. Pues eso, que como para algunas cosas soy muy despistado y un tanto dejado, pues al final todo queda manga por hombro y la casa sin barrer. Que, por cierto, necesita un repaso el pasillo, porque las pelusillas empiezan a hacer carreras a ver cuál llega antes al salón.

Thursday, 15 September 2011

Tiempo de silencio

Ni Twitter, ni Facebook, ni Google+. No he usado nada de eso en varios días. Semanas, tal vez. Y del blog mejor ni hablar, que han sido casi dos meses.

Creo que había llegado a un punto de saturación. Después del entusiasmo inicial, de meses de no parar buscando esto y aquello, entendiendo cómo funcionaba, me ha dado el bajón.

Y, también, necesitaba un tiempo de silencio. Llegué a tener la sensación de que escribía/twiteaba/lo-que-sea casi por inercia, a veces sin reflexionar sobre el contenido, las formas o la oportunidad.

Tampoco he leído demasiado en este tiempo, y lo noto ahora, porque me cuesta encontrar las palabras adecuadas para escribir este post canijo.

Aprovechando que empieza el curso voy a tener que ponerme deberes.

Gracias por haber entrado de vez en cuando a ver si había novedades. Sois un encanto.

Thursday, 21 July 2011

Política 1.5 #REgenerem

Ernest Benach se ofreció a debatir sobre la regeneración política y democrática. Era un encuentro al estilo Beers&Politics o similares, salvo con, a mi entender, una novedad: no solo había consultores, asesores o analistas políticos, politólogos o blogueros políticos; también había gente normal, entendiendo por normal aquellas personas que no participan de manera directa de la política, que no se ganan la vida con ella, pero que la sufren como todos. Personas que tienen ganas de hacer política, que les interesa, pero que no siempre disponen de la oportunidad de hablar y ser escuchados por gente que sí la vive, que sí tiene impacto en el qué, el cómo, el dónde y el cuándo de la política.

(Previa: siempre he tenido en alta consideración a Ernest Benach. No hablo de su militancia en ERC (que desconozco), sino de él como político, en el mejor sentido de la palabra. Como President del Parlament de Catalunya creo que modernizó la institución, la abrió a las nuevas tecnologías y ejerció de una manera justa y ecuánime su presidencia. Me inspira confianza y respeto, y no es la primera vez que lo digo)

Por desgracia, problemas de salud y de climatología provocaron varias bajas de última hora. Aún así, nueve personas sentadas alrededor de unas mesas, dispuestos a hablar, pero también a escuchar. Lamento no haber tomado todas las notas que hubiera querido (cosas de la novedad y de las ganas). Si en algo estoy equivocado, mis disculpas (y, por favor, corregidme)

El análisis de situación de Ernest Benach fue contundente. En su opinión, se han dado unas condiciones que han propiciado una tormenta perfecta, políticamente hablando:

Una crisis económica galopante que todo lo impregna y que actúa como detonante de un malestar ya existente.

El funcionamiento de los partidos políticos, tanto desde el punto de vista de organización interna, como de comunicación o de transparencia económica. Incidió especialmente en el hecho de que son estructuras creadas en la sociedad industrial, como los sindicatos, pero que no han variado demasiado en todo este tiempo, y ahora se encuentran con que la sociedad del conocimiento y la información tiene otros esquemas, otras maneras de (inter) actuar a las que los partidos aún no han sabido adaptarse.

Un sistema de representación válido hace 30 años, pero más que discutible actualmente. Sin revisión de las leyes electorales, los partidos, que nacieron como instrumentos para la participación política, se han convertido en estructuras de poder, y la consecuencia ha sido la perversión del sistema hasta el punto que parece que el único objetivo (especialmente en los partidos mayoritarios) sea gestionar el poder, bien sea para alcanzarlo o para mantenerlo.

Degradación del sistema de valores de la sociedad. Vivimos en una sociedad infinitamente más egoísta, menos solidaria, en la que priman los intereses particulares por encima de los comunes, en la que no se aprecia el valor intrínseco de las cosas: la educación, el esfuerzo, el trabajo, etc.

Respecto a las posibles soluciones, lamentó que los partidos no parecen ser conscientes de la necesidad de cambios urgentes, de la demanda de la sociedad por que sus reclamaciones sean mucho más que meramente escuchadas.

En el debate propiamente dicho se echó de menos mayor participación desde el otro lado de la “brecha digital” (la mayoría de los presentes estamos en lo que yo llamo la “trinchera digital”). En este sentido, las bajas 1.0 se notaron, aunque me llevé una muy grata sorpresa: mi padre (sí, invité a mi padre; no creo que eso sea nepotismo), un tipo que ha tenido que callar durante muchos años, que las ha visto de muchos colores y que, pese a la edad, tiene una mente muy abierta, soltó una de las frases más interesantes que he oído en mucho tiempo y que refleja en buena medida, a mi parecer, el hartazgo y la desidia que ha generado la clase política: “En cada campaña electoral, cada cuatro años, nos prometen exactamente lo mismo que en la anterior. Entonces, ¿qué han estado haciendo los últimos cuatro años?”. Por un momento me recordó “El día de la marmota”, esa película en la que el protagonista vive en un bucle hasta que, por fin, consigue hacer las cosas bien.

Las intervenciones, en general, estuvieron más centradas en el diagnóstico, salvo alguna intervención referente al sistema electoral. El pronóstico y el tratamiento, bien por falta de tiempo, por evitar ahondar en el pesimismo o por la necesidad de compartir el malestar y desahogarse, quedaron un tanto aparcados.

Como primera toma de contacto puedo considerar este primer encuentro como positivo, si bien reconozco que fui un anfitrión pésimo. Cosas de ser nuevo en estas lides y de no estar acostumbrado a este tipo de actos.

Me gustaría agradecerle especialmente a Ernest Benach su excelente disposición a hablar, a escuchar, a compartir. A todos los presentes, su entusiasmo y su colaboración a la hora de acudir y participar (algunos vinieron de lejos). A Quim, del Bar Catalluna, que muy amablemente nos dio cobijo en su local. Y mi más profundo agradecimiento a Xavier Peytibi, sin cuya ayuda a un novato desconocido como yo le hubiera sido imposible organizar algo así.

 

Tengo ilusión por intentarlo de nuevo, con otros invitados, con menos nervios. Creo que la política 2.0 está aquí para quedarse, pero la mayoría sigue estando en la 1.0. Habrá que tender puentes, buscar vías de comunicación nuevas, intentar nuevas maneras de hacer política.

Porque esto solo se arregla con más y mejor política. Y la política la hacemos entre tod@s.

Saturday, 9 July 2011

Hell’s (jingle) bells

“Si no vives como piensas acabas pensando como vives”

Esta frase de Rubalcaba, leída después de una conversación que he tenido esta mañana, me ha hecho reflexionar.

Según parece, el diablo nos llevará a todos. Hay quien prefiere que le pase a recoger en un Rolls Royce.

Sinceramente, creo que si el diablo te lleva es que algo le debes, que algo pactaste con él. Y aunque te venga a recoger en un Rolls Royce, no disfrutarás del coche ni del viaje.

Hasta ahora me ha ido relativamente bien: el diablo no se ha interesado por mí, así que aún puedo vivir como pienso… hasta cierto punto. Y disfruto compartiendo trayectos en mi moto, que no es una Harley precisamente.

Me han llamado romántico, pero ha sonado a ingenuo, iluso, estúpido, outsider.

Me ha dolido, para qué negarlo. La verdad, a veces, duele. Vivir también.

Y me he lanzado con mi estúpida y romántica alma libre de hipotecas a vivir un día más en estos tiempos tan locos como interesantes.

 

…Cause fire is the devil’s only friend.

Sunday, 3 July 2011

Si vis pacem…

Un político conocido que acepta debatir, charlar, discutir, de lo que sea (regeneración política y democrática), con quien sea (hasta un cierto punto), dónde sea, y así lo plantea a un ciudadano desconocido. Sólo una condición: que quienes asistan participen, y no se queden escuchando.

A veces suceden cosas así, aunque a muchos les parezca mentira. No debería ser sorprendente, pero lo es porque hemos llegado a un punto en el que algunos políticos se creen una casta aparte, y la mayoría de los ciudadanos hemos delegado tanto en ellos que creemos que están por encima del bien y del mal y, sobre todo, que están por encima de nosotros. Entre unos y otros hemos creado ese círculo vicioso; todo somos responsables.

Las oportunidades hay que aprovecharlas, y eso es lo que pienso hacer (lo que estoy haciendo). No puede ser que nos quejemos eternamente de que los políticos no escuchan y cuando la posibilidad de debatir es cierta y palpable nos acochinemos en tablas. Hay que hablar, sí, pero también escuchar. Sin miedo, sin prepotencia, sin acritud. Con ilusión, con alegría y con espíritu constructivo.

¿Lo que se hable servirá de algo?¿Cambiará alguna cosa?

Pues no lo sé, la verdad. Lo que sí sé es que, para que algo cambie, se tiene que hablar, se tiene que hacer algo.

Ya vale de pedir responsabilidades. Es momento de asumirlas.

Prometo contaros cómo ha ido.

Wednesday, 15 June 2011

Vergüenza y dignidad.

Parc de la Ciutadella. Junto con el castillo de Montjuic, los símbolos máximos de la represión en Barcelona. Que sea la sede del Parlament de Catalunya era todo un logro: transformar un espacio de vergüenza en algo digno. De símbolo del atropello a las libertades vergüenza a símbolo de la concordia y el diálogo.

No podía ser tan bonito, no.

Me he mirado lo del movimiento de los “indignados” con cierta distancia, para no quemarme, pero lo de hoy ha sido demasiado.

Como previa, que conste que me parece vergonzoso que se señale, amenace, insulte o coaccione a cualquier persona. Esto vale para el alcalde de mi pueblo, para el de Madrid y para los diputados del Parlament, pero también para los parados que han de aceptar condiciones laborales degradantes, las personas de la tercera edad acosadas por inmobiliarias y muchos otros casos que no salen en las noticias diarias y que no tienen a un ejército de policías o de medios de comunicación (voceros y palmeros incluidos) para defenderles.

Para empezar, no son “indignados”, sino que están indignados. Son ciudadanos y ciudadanas que están hasta las narices.

Los políticos han tenido tiempo de reaccionar, de tomar decisiones y entender que no es un movimiento político al uso. Pero siguen con su marco de referencia decimonónico o, a lo sumo, del siglo XX. No se enteran.

Eso sí, repiten por activa y por pasiva que solo se pueden hacer cambios por los conductos democráticos. Es decir, lo de siempre. Si lo entiendo bien, los cambios que hay que aplicar los tienen que decidir ellos, que por algo son los representantes legales y legítimos de la ciudadanía. Y que si quieres algo, pues que votes. Siguen asociando la ciudadanía con votar, pero tienen las narices de impedir que salgan a la luz los nombres de quienes han evadido capitales y han dejado de pagar impuestos, probablemente con delito fiscal incluido. Y tampoco han tenido narices de plantarse y votar a favor de la dación en pago de las hipotecas.

Entonces, si lo entiendo bien, ¿a quiénes sirven estos perros?

Se les llena la boca a los políticos (y a muchos voceros que se llaman periodistas) con lo de la legitimidad, el secuestro de la democracia y otras lindezas. A ninguno de ellos les he visto protestar cuando los “mercados”, eso que nadie sabe qué es y que no son elegidos “democráticamente” por nadie son capaces de manipular economías hasta hacer saltar gobiernos. Ni tampoco les oigo criticar a las agencias como Moody’s y demás, que pueden tumbar una economía. Es más, les pagan por ello… ¡a unos “profesionales” que no vieron venir la gran crisis!

He oído estupideces del tipo “a los indignados sólo les falta vestir de pardo y marcar el paso de la oca”. Comparar esos sucesos con la Kristallnacht me parece demasiado atrevido, entre otras cosas porque también se puede decir, ya puestos a hablar de legitimidad política, que Hitler llegó al poder gracias a las urnas.

He oído también de manera recurrente que “la ley se tiene que cumplir y acatar. Impedir el acceso de los diputados va contra la ley”. Una lástima, de verdad, que aún no hayan entendido que la gente (la que está hasta las narices, hasta el cuello y más arriba) no pide más leyes, sino justicia. Y cuando no hay justicia no hay paz.

Algunos diputados, incluyendo al President de la Generalitat y a la Presidenta del Parlament, han tenido que entrar en helicóptero (pagado por todos, claro. Ya no les basta con coche oficial; ahora sí que están por encima del bien y del mal. Literalmente), porque el parque había sido cerrado a cal y canto por los mossos el día anterior, pero olvidaron que también se puede aislar un castillo: si te encierras dentro, procura no olvidarte nada fuera. En Roma lo hacen de vez en cuando: se llama cónclave y sirve para que nada cambie.

La Presidenta del Parlament, Núria de Gispert, ha tenido la desfachatez de pedir a la sociedad catalana que “les dé la espalda”. Es comprensible: lleva tanto tiempo dando la espalda a la sociedad catalana que no se entera de nada. ¿Quién se ha creído que es?

Tampoco faltan quienes dicen que “la democracia se ha ganado por la lucha de nuestros padres y ha costado mucho como para perderla”. Y esas mismas voces son las que la están dejando pudrir, porque de democracia le queda el nombre y se ha convertido en una especie de partidocracia, y los partidos acaban gobernados por los más mediocres, que suelen ser quienes menos escrúpulos tienen. Solo un pequeño detalle: el dictador murió en la cama.

Al principio preguntaba a quiénes sirven esos perros. Aznar está en Endesa , Felipe González en Gas Natural Fenosa (ambas fuertemente participadas por bancos). Pedro Solbes se acaba de incorporar a Barclay’s Bank. Y así una larga lista de “ex”, con cargos nuevos en premio a los servicios prestados. A esos amos sirven los perros.

Artur Mas dice que es “intolerable” la actuación de los “indignados”. Felip Puig ya ensaya con la porra y las escopetas de bolas de goma. Los mossos siguen sin llevar identificación. Representantes políticos de cualquier signo dicen que así no se pueden hacer las cosas. Todos ellos han olvidado a Juvenal (dudo que los mossos siquiera hayan oído hablar de él). Pues bien, ahora ya saben la respuesta: la ciudadanía. Es la ciudadanía quien vigila a los vigilantes.

Creo que Guillem Martínez tiene razón: algo está cambiando. La cultura de la transición hizo mucho, muchísimo daño. Y los primeros en aprovecharse han sido los partidos, que siguen manteniendo su statu quo, haciendo oídos sordos a lo que pide y demanda una sociedad mucho más avanzada que ellos. Ellos solo hablan, dicen que buscan, pero lo que hacen es marear la perdiz para que nada cambie, entendiendo por “nada” lo que a ellos les interesa.

Han tenido tiempo y oportunidades para valorar lo que estaba pasando, para actuar en consecuencia a los tiempos y a las necesidades de la sociedad, pero han preferido seguir como siempre. Lo más triste de todo es que ha hecho falta unos hechos lamentables para que se den cuenta de una puñetera vez, pero tampoco ha servido de nada. Si eres pacífico, te ignoran, te menosprecian y te insultan. Si usas la violencia, entonces te deslegitiman. Y tipos así son quienes se postulan como únicos y verdaderos representantes legítimos. Ciegos, sordos y mudos. Y tontos, muy tontos.

 

Estoy casi seguro de que no acabará bien, pero espero y deseo que el susto que se han llevado hoy los diputados les haga pensar muy seriamente antes de ponerse a tomar decisiones futuras. Ellos llevan años robándonos la ilusión, los votos y la dignidad política. Hoy les han robado el sueño; la dignidad no la han tenido jamás.