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Wednesday, 25 July 2007

De cal y arena

 
Nunca he sabido si la de cal es la buena o la mala, aunque tampoco me importa mucho, la verdad. Sea como sea hay una noticia mala y otra buena. No, la buena no tiene nada que ver con México, ya me gustaría a mí.
 
La mala es que se me ha vuelto a joder el portátil. Los de Acer tienen un servicio técnico rapidísimo, pero me parece que o yo no me expliqué bien o ellos lo entendieron mal. El caso es que me devolvieron el ordenador con placa base nueva... pero seguía apagándose después de calentarse hasta decir basta. Como vitrocerámica está bien, pero lo que necesito es un portátil. Ya se lo han llevado otra vez y parece que ahora creen que puede ser el transformador. Si cuando me lo devuelvan sigue igual les pediré que me lo cambien por otro... o por un horno con menos funciones.
 
La buena es que acabé la memoria del máster. Por favor, aquellos que me conocéis reprimid ese grito de ¡Aleluya! que pugna por salir de vuestras gargantas. La he acabado, pero estoy a la espera que me digan si está correcta o si tengo que cambiar muchas cosas. No sé si me queda algún amigo creyente; si es así, rezadle una novena a San Andrés, que dicen que trae suerte.
 
Estoy reventado, la verdad. Me tomo una semana de vacaciones y guardo el resto para cuando tenga que mudarme. Preferiria guardar el mes entero, pero es que necesito urgentemente una semana de no hacer nada, de no pensar en nada y de intoxicarme con lo que sea (menos la televisión). Acepto, y espero, propuestas. A poder ser muy deshonestas. Estoy místico, pero no soy célibe.
 
Llevo un par de días que no sé qué me pasa, pero me noto guerrero, como cuando tenía 18 o 19 años. Supongo que por eso escucho música de aquella época. Os dejo una de Sabino Méndez, ese gran cronista de la Barcelona de los 80 que tuvo la mala suerte de compartir banda con el ego de Loquillo.