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Sunday, 1 July 2007

Más buenas noticias

 
Bueno, parece que últimamente estoy en racha. Mi tutor de prácticas del máster me ha llamado para decirme que sólo hay que hacerle unos pequeños retoques a la memoria. No se imagina lo mucho que se lo agradezco, porque ya voy justito de fuerzas y de ideas. Bueno, de esto último nunca he ido muy sobrado. Cuando escribo esto ya he modificado lo que tocaba y se lo he vuelto a mandar, a ver qué opina. He tenido mucha suerte de tenerle como tutor. En un campo profesional en el que me siento como un pingüino en un desierto consiguió implicarme de una manera muy especial. Quizás el hecho que ambos atravesáramos épocas un tanto difíciles en el ámbito personal ayudó mucho a la comunicación. De todos modos, es un profesional excelente y he aprendido mucho con él.
 
También es mi primer día de mis (cortas) vacaciones. Sólo duran hasta el viernes, pero me están sentando bien, por ahora. Aparte del tema de la memoria, lo he dedicado a seguir grabando discos para llevarme mi música de viaje, a hablar por teléfono con los amigos, a comprar cuatro cosas para quitarle las telarañas a la nevera y a pasear un rato cuando la temperatura lo permitía.
 
Otra buena noticia. El viernes me enteré que mi amigo Óscar ya está metido en la grabación del segundo disco de su banda. Me ha hecho una especial ilusión, aunque con un punto agridulce. En el primero me pidió que le ayudara con los teclados y así lo hice. Cuando me propuso lo mismo para el segundo tuve que decirle que no podía. En aquella época andaba demasiado liado y me supo fatal no echarle una mano, porque se merece todo el apoyo del mundo. No es que me entusiasme especialmente su música, pero sí la honestidad con la que la hace y, sobretodo, la ilusión que pone. Además, me parece un guitarrista con muchísima sensibilidad, y el primero que conozco cuyo talento es infinitamente superior a su ego. Y eso, tal como está el mundo del heavy hoy en día, me parece todo un mérito. Quizás mañana me escape al estudio de grabación, para animarle y para escuchar los esbozos de lo que será el disco. Aprovecharé para comer con la banda y el ingeniero de sonido, que es un tipo fantástico y un excelente profesional.
 
Quienes me conocen saben de mi pasión por la música. Ese ha sido el único punto gris de los últimos días: aceptar que será muy difícil componer, tocar el piano y cosas por el estilo cuando esté en México. Algún día, cuando haya digerido todo esto, quizás os cuente las cosas con más detalle, pero hoy prefiero dejarlo así.
 
La mejor noticia la dejo para el final, para irme con buen sabor de boca. El jueves me voy a un pueblecito del pirineo, escondido entre montañas, donde no hay cobertura de móvil y que parece sacado de un catálogo de juguetes. Es probablemente el lugar donde más tranquilo estoy; donde puedo hacer vacaciones incluso de mí mismo. Cuando me compré el coche solía escaparme algunos sábados por la mañana, pasaba unas horas allí para cargar las pilas y volvía como nuevo. Debe hacer un par de años que no voy y necesitaba volver antes de irme. Reconozco que no me apetecía demasiado ir solo, así que voy con una buena amiga a quien también le encanta ese pueblecito. Desde luego, tengo mucha suerte con los amigos. No os voy a decir aquí qué pueblo es. Quien lo quiera saber, que me lo pregunte.
 
Hoy tocaba escuchar algo suave. A estas horas de la noche y de vacaciones me ha dado por meditar acerca de lo que me viene encima y lo que dejo atrás.