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Wednesday, 5 December 2007

Sol de invierno

 

Hoy ha habido una buena noticia: Maribel ha aprobado las oposiciones de profesora agregada. Para ser sincero, creo que una decisión justa no debería ser noticia, pero como es bueno para ella eso lo convierte en una noticia excelente. Por eso y porque se lo ha ganado a pulso. Independientemente de que yo crea que es una persona maravillosa y que se merece todo lo bueno que le pueda pasar, me consta que es una buena profesora, que dedica mucho tiempo y esfuerzo a su alumnado, a la investigación y a una universidad que no siempre le corresponde como debería.

Tengo mi opinión sobre la institución universitaria. Reconozco que siento debilidad por ella, porque viví una de las mejores épocas de mi vida, pero en algunos aspectos me revuelve el estómago: señores feudales y reinos de Taifas diversos, con sus luchas internas inter e intradepartamentales, parlamentarismo estilo medieval y todo eso regado con excesiva vocación funcionarial en el sentido peyorativo de la palabra. El resultado son muchas envidias, muchas puñaladas traperas, mucho medrar, mucho arribismo y bastante injusticia. Así que cuando a alguien honesto se le reconocen los méritos que demuestra desde hace tiempo es como para hacer sonar las campanas.

Pero también hay una segunda lectura optimista. Entre nuestros allegados más próximos ha habido muchas malas noticias últimamente. Joan sostiene (medio en serio, medio en broma) que alguna ley cósmica hemos debido romper, que hemos debido cabrear a los dioses,  porque parece que no levantamos cabeza. Cuando usa ese plural se refiere al “entorno común”, esa especie de clan del cual nos sentimos parte. Parejas que rompen, seres queridos que mueren, serios problemas de salud, proyectos que no cuajan, y un largo etcétera. La noticia de hoy supone una pequeña esperanza de que los tiempos estan cambiando o, al menos, de que pueden cambiar.

Cuando la vida nos da la espalda a veces nos obstinamos en mirarle el culo. Si sólo te pasa a ti, tienes el consuelo de pensar que la gente en la que te sueles apoyar está bien, y eso te reconforta y te da cierta seguridad. Al fin y al cabo en sus hombros llorarás cuando lo necesites. Pero si resulta que todas las personas del entorno tienen uno u otro problema la cosa cambia porque, ¿cómo te vas a apoyar en alguien que necesita un descanso?

Creo que el truco consiste en no mirarle el culo a la vida y, sobretodo, en no esperar que siempre te sonría. Personalmente no puedo decir que me haya prodigado sonrisas zalameras; sólo un guiño de vez en cuando, lo justo como para que no pierda el interés. Tampoco puedo decir que me haya maltratado, pero tengo la sensación de que me hace trabajar mucho para darme apenas las migas del pastel. No sé si puedo quejarme, porque no tengo con qué compararlo. En cualquier caso, tengo a mi gente cuando las cosas van peor de lo normal.

No es cierto que hayamos roto ninguna ley cósmica. Lo que pasa es que la vida se nos ha puesto de espaldas a más de uno durante un tiempo. La mayoría de los sucesos no han sido extraordinarios, si uno lo piensa detenidamente. Pero joden, eso sí. Joden y mucho. Como joden mucho es inevitable mirarle el culo a la vida: a la propia y a la de los allegados. Cuantos más culos ves, peor es la perspectiva. Y así no hay quien sea optimista.

Aún no sé por qué he acabado hablando de culos, y no precisamente para bien, como suele ser costumbre en mí. Será que mi vis sátira pierde facultades… o se está haciendo mayor.

Yo sólo quería hablar de Maribel,  contaros que me alegro infinitamente de que las cosas le vayan bien y de que tenga lo que se merece, y darle las gracias por estar ahí siempre, llueva, nieve o haga sol.

 

De vuelta a casa caigo en la cuenta de que el próximo junio hará 20 años que trabajo en lo mismo, ¡y aún no habré cumplido los cuarenta! Supongo y espero que sea cierta una frase de la canción que os pongo hoy: “Nada dura eternamente, ni siquiera la fría lluvia de Noviembre”

 

November Rain, Guns ‘n’ Roses