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Thursday, 27 November 2008

Fuera de cobertura

 

Esto de vivir sin conexión se hace difícil. He optado por escribir cuando me queda un rato en casa y colgarlo cuando puedo conseguir conexión.

La verdad es que vivir en el Carmel es raro. Aún no me he acostumbrado al barrio, y creo que me costará. Mi amigo Gonzalo (que vive en el barrio dsde hace un tiempo) dice que se respira una cierta fatalidad, como si la gente creyera que, hagan lo que hagan, las cosas no mejorarán. Estoy de acuerdo con él. Cierto es que este barrio ha estado dejado de la mano de Dios durante años, y que el incidente del metro es como para dejar tocado al más entero, pero se respira una cierta fatalidad, aunque, curiosamente, no es un ambiente tan pesimista como cabría esperar. Lo dicho: raro.

Sigue teniendo un punto machista: cuando salgo de casa sólo veo madres llevando a los niños al colegio y, cuando vuelvo a casa, me encuentro con muchas de esas madres cuidando de los niños en la calle mientras el padre está en el bar. Claro que no es raro, ya que hay un bar cada veinte metros, más o menos. Se alternan los bares con las tiendas tipo colmado regentadas por pakistaníes (para los del barrio, moros igualmente). Oyes conversaciones en el bar de gente joven, acordándose de la señora madre del pakistaní, porque no cierra la tienda ni en domingo, mientras que los "españoles" (como ellos dicen) tuvieron que cerrar o malvender las tiendas. También despotrican sobre el resto de inmigrantes: que si los "guacamayos" (léase, sudamericanos en general) que ponen la música a todo trapo, que si los moros que venden droga, que si los chinos con la ropa y los CD y DVD pirata... Eso sí, en cuanto salen a la calle para liarse el porro (con el chocolate que le compraron al camello, sin importarles si era moro o no) se dan cuenta que no tienen papel de fumar y, a las 10 u 11 de la noche, van a la tienda del "paki" para comprar papel para liar, y mientras disfrutan del hachís hablan sobre la última película en DVD que compraron por 2 o 3 euros al chino o al negro subsahariano que pasan regularmente por los bares.

Bueno, no es para tirar cohetes, pero tampoco esperaba compartir piso y me voy acostumbrando. No es para siempre, lo sé, así que será cuestión de asumirlo curante un tiempo y buscar otra cosa cuando llegue el momento.

Mi petición de hace unas semanas no ha tenido demasiado éxito. De hecho, solamente una persona me ha escrito, y lo colgué convenientemente. Supongo que el resto de personas que entráis aquí de vez en cuando no tenéis nada que decir. O no queréis. En fin. Gracias, al menos, por leer.

 

Something for the asking, Black