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Friday, 4 December 2009

A Jordi Solé-Tura

No sé què dir.

 

 

 

Moltes gràcies per tot. Bona nit i bon viatge.

Thursday, 26 November 2009

¿España?¿Qué España?

Soy independentista.
Quizá después de la explicación habrá quien crea que lo que he definido es nacionalismo encubierto, catalanismo disfrazado o lo que sea, así que mejor reformulo la frase.
Me siento independentista. ¿Mejor así? Pues vamos a la explicación.
Nací en Catalunya. Un accidente como otro cualquiera. Podría haber nacido perfectamente en Guildford, Surrey, Inglaterra, que era donde vivían mis padres poco tiempo antes de nacer yo. O podría haber nacido en Galicia, de donde es mi madre, o en Andalucía, de donde es gran parte de la familia de mi padre. Pero no, nací en Barcelona, ciudad ciclotímica donde las haya.
Crecí en un pueblo de la Costa Brava. Mi lengua materna es el castellano, que es la que se habla en casa, pero desde muy pequeño me pusieron a estudiar inglés y, en la calle, hablaba o intentaba hablar en catalán. Confundía los nombres del rojo y del amarillo (en catalán) cuando era pequeño, pero ya se me ha pasado. Por mi primer apellido me libré de que me llamaran “charnego”, un epíteto usado por los niños (¿de dónde lo aprenderían?) para insultar a otros niños que no tenían “raíces” o apellidos catalanes. Pero lo era. Yo era, y soy, un “charnego”.
Con los años asumí como mi primera lengua el catalán, y lo mantengo. También soy de los que, cuando conocen a alguien en una determinada lengua, la mantienen siempre. Vamos, que las reuniones de amigos son de lo más divertidas: estás explicando algo, miras a alguien con quien hablas en catalán y lo cuentas en catalán; te pregunta alguien con quien te has conocido en castellano y respondes en castellano. Supongo que ese chip lo tengo desarrollado desde pequeño. Este aspecto cuesta mucho que lo entiendan quienes no lo han vivido, pero con un poco de paciencia y si les brindas la posibilidad de vivirlo, lo entienden.
A medida que han pasado los años me he ido cansando progresivamente de la relación Catalunya-España. Tengo familia repartida por muchos sitios de la península, y no tengo problema alguno en visitarlos. Me gusta conocer sitios diferentes y disfruto de la diferencia de culturas, aunque a menudo choque por mi manera de ver las cosas. Respeto las lenguas diferentes. Una lengua no sólo es un medio de comunicación, como se pretende hacer ver; es también una manera de ver el mundo, de concebirlo.
Cuando digo que no me considero español me molesta profundamente que me digan, a modo de argumento, que vea lo que pone en mi pasaporte o mi DNI. En mi DNI pone muchas cosas, entre ellas un número, y no me considero un número. En mi pasaporte pone que mi nacionalidad es la española, pero eso es porque nací en Barcelona y siempre he vivido aquí. Si viviera los suficientes años en otro país probablemente podría optar a otra, así que eso no me supone ningún argumento, sino la consecuencia de un accidente.
No bailo sardanas. Tampoco sevillanas, jotas o muñeiras. Ni me marco un aurresku cuando tengo invitados. No por nada, es que no me gusta bailar.
Hace años, cuando me preguntaban si me sentía catalán o español, decía que catalán. Hoy en día no me siento nada de eso. Ahora no soltaré lo de ser ciudadano del mundo. Eso me queda grande y lo dejo para quienes tienen amplias miras. Yo soy miope, aunque operado, así que mis miras han sido más bien cortas. Quizás por eso me siento apátrida. Ahora vendrían mis amigos entendidos en la cosa de las leyes y me dirán que la apatridia es una situación altamente irregular. Desde el punto de vista legal, quizá. Desde mi punto de vista es lo más cómodo (en el sentido de confortable) que conozco. Además, no entiendo por qué puedo ser ateo y no puedo ser apátrida. En las cosas realmente importantes de la vida (comer, dormir, reír, llorar, amar,…) no necesito para nada ni dios ni patria. En cambio, han sido las razones esgrimidas para los mayores desastres provocados por la humanidad.
Sí, soy apátrida. Ya sé que me diréis que no lo soy, que tengo una nacionalidad y unos derechos y que, por tanto, no puedo considerarme apátrida. Pues vale. No desobedezco ninguna ley, pero ninguna ley me va a decir cómo me debo sentir. Y, al fin y al cabo, uno acaba actuando en función de cómo se siente.
Pues eso, que soy apátrida. Eso no significa que no siga defendiendo mis ideas. Creo que Catalunya estaría muchísimo mejor si fuera independiente. Es más fácil organizar un país con 7 millones de habitantes que con 45, sobretodo si el país de 45 es España. Esa España que no son dos, no. Es una, porque a la otra se la cargaron entre todos y ella sola se murió. Esa España que señala con el dedo acusando de nacionalistas a los demás, mientras confunde el castellano con el español. Es como si yo me planto en el centro de Edimburgo y le pregunto a un amable escocés: “Excuse me, sir. Do you speak british?” Las carcajadas se oirían en Gales (y sin traducción al gaélico).
Esa España es la que no ha aprendido aún que hay lenguas, culturas y maneras de vivir diferentes. Y no lo piensa aprender. Resistencias las hay en todas partes. Sin ir más lejos, yo también las viví de pequeño, con lo de “charnego”. Bien, pues hoy la más alta autoridad en Catalunya es un “charnego” y, aunque no le voté ni lo haré nunca, me parece un elemento de normalización muy importante. Si fuera una “charnega” aún lo consideraría más importante, pero a eso aún no hemos llegado.
Pero no es solamente ese desprecio a todo lo que no sea “español” lo que me molesta. Me molesta que la tierra en la que he crecido, donde he convivido con gentes venidas de muchas partes de esa España, sea vilipendiada un día tras otro. Nos llaman insolidarios, que es la versión pulida del estereotipo de tacaños. No se dan cuenta de que están llamando insolidarios no solo a los que ellos consideran catalanes, sino a mucha gente que siguen sin considerarse catalanes, que vinieron de Murcia, Andalucía, Galicia, Aragón, y que ven como se les agravia y se les insulta. Esos sin cuyo concurso Catalunya no sería el motor que ha sido todo este tiempo. Esos que vinieron porque no podían sobrevivir en su tierra y se trasladaron para encontrarse bajo el techo de una barraca o, en el mejor de los casos, en unas viviendas creadas como “ghettos” para que no se mezclaran con los autóctonos. Esos mismos que, cuando vuelven al pueblo de vacaciones, se encuentran con que les hablan allí de una Catalunya que sólo existe en su imaginación o en las páginas de algunos diarios o en las bocas de algunos vociferantes comunicadores de radio o televisión. “En Catalunya (bueno, ellos lo pronuncian con ñ, que es más español) insultan y odian a los españoles (entiéndase andaluz, o aragonés, o gallego… ¡y después no se consideran nacionalistas!)”. Pues no, mire usted, básicamente porque hay muy pocas personas en Catalunya que no tenga vínculos con alguien “español”, bien sea por familia directa, bien sea por matrimonio, o bien por patrimonio, que de todo hay. Y, todo sea dicho, porque cada día aprendemos un poco más que para definirse no es necesario negar o menospreciar a nadie. ¿Que hay tarados? Sí, como en todas partes.
¿Por dónde iba? Ah, sí. Probablemente a estas alturas os preguntaréis, ¿cómo puede alguien declararse apátrida e independentista? Bueno, pues porque en algún sitio ha de vivir uno que se considera apátrida, y se da la circunstancia de que vivo en Catalunya. Y estoy harto de pagar peajes en autopistas, de sufrir unas infraestructuras ferroviarias deficientes, que el aeropuerto de Barcelona no pueda ser transoceánico, que la lengua autóctona se menosprecie, que un gobierno central tras otro no inviertan lo que han de invertir… mientras se me pide que siga pagando mis impuestos y me llaman egoísta. Da igual si me considero catalán, español, apátrida, ciudadano del mundo, hámster u hortensia de color azul: me toca, y mucho, las gónadas. En sentido figurado, se entiende.
No me gusta quedarme donde no soy bienvenido y mucho menos donde se me insulta, pero tampoco me da la gana irme y dejarlo todo. Hubo un tiempo en el que creí que la pedagogía era importante, pero me he cansado. No necesito acudir a la historia, ni blandir la lengua como un arma, ni apelar a la testosterona. Si tengo oportunidad, me iré a vivir a cualquier otro sitio donde me pueda sentir más a gusto (o menos a disgusto, como se quiera ver). Pero mientras viva aquí, seguiré pensando que Catalunya, en este momento, tiene un serio problema con eso que viene a llamarse España, esa España que tan bien definió Rubianes. Por supuesto que en Catalunya también tenemos mucha mierda por barrer, pero precisamente por eso no necesitamos que nadie nos tire la suya mientras barremos la nuestra. Si me queda tiempo, fuerza y ganas, no tendré ningún problema en ayudar al vecino a arreglar su casa, pero no tiene ningún derecho a exigírmelo. La solidaridad no se impone; es una iniciativa personal e intransferible.
Además, si yo tuviera un vecino que me cae mal y que quiere irse del edificio, sinceramente, le pondría todas las facilidades para que se fuera. A menos, claro está, de que mis intereses sean otros.
Creo que ese Estatut cuya constitucionalidad se discute es algo descafeinado, y nada tiene que ver con lo que salió del Parlament de Catalunya. Tampoco creo que la Constitución sea algo inmutable, ni tan sacrosanta como la quieren vender, pero es un fruto más de una transición hecha con y desde el miedo, y quienes menos dispuestos estaban a los cambios son ahora quienes más se aferran a ella.
No sé si la dignidad de Catalunya está en juego, la verdad, pero estoy firmemente convencido de que hay que dar un puñetazo encima de la mesa de una vez y prepararnos para decir “adiós, y gracias por todo (o por nada)”. Con el diálogo lo único que hemos conseguido es que nos gritaran y, en el mejor de los casos, nos mintieran y nos volvieran a acusar de insolidarios. Eso sí, jamás se han olvidado de pasar la factura.

Probablemente si hubiera nacido en Escocia sería independentista escocés… y apátrida. Pero mientras viva en Catalunya y mientras siga triunfando ese concepto de España que desprecia y envidia cuanto ignora seguiré defendiendo que la mejor opción política para Catalunya es la independencia.

Sin acritud.

Wednesday, 25 November 2009

Any way the wind blows…

18 años sin él son demasiados años.

Para quienes hoy cumplen 18 años es apenas uno de esos nombres que habrán oído de casualidad, o lo habrán leído en los créditos de ese engendro musical que se han sacado de la manga para seguir ganando dinero. Para quienes disfrutamos de su música, es mucho más que un buen cantante.

Era un showman, un provocador, un transgresor, el mejor frontman que haya tenido jamás una banda, dotado de un registro fabuloso (falsete incluído) y una voz potentísima en los medios, un pianista y compositor con un gusto excepcional y una capacidad para integrar diferentes estilos en una misma canción.

Pero era mucho más que eso. Sólo hace falta repasar las letras de sus canciones, o leer la historia de Queen. Su histrionismo lo reservaba para el escenario, lejos de las miradas y las críticas, ausente de las peleas de egos. A diferencia de muchos otros falsos ídolos de la música, no se hizo famoso por morirse pronto, ni por ser un producto de márketing, ni por supuestos romances. Creo que ni siquiera era famoso, sino popular. A él no le componían las canciones, no le diseñaban el vestuario ni le montaban coreografías.

 

Farrokh Bommi Bulsara vivió toda su vida anhelando una sola cosa: que le quisieran. No sé si lo consiguió de la manera que él quería, pero sí sé que el 25 de noviembre de 1991, a eso de las 7 de la mañana, escuché la noticia en la radio y bajo la ducha, en silencio, por primera y única vez en mi vida, lloré por la muerte de alguien a quien no conocía. O sí. Después de todos estos años aún no sé si lloré por él o lloré por mí.

Me ha costado decidir qué canción poner; hay mucho donde elegir. Al final he recordado una que me llegó al alma la primera vez que la escuché. De esos flechazos que uno tiene de vez en cuando y que no aparecen en la lista de sus mayores éxitos. Por otro lado, os invito a que busquéis el vídeo de “Radio Ga-Ga”, en directo, Wembley, 1986. Sinceramente, si en el estribillo no se os pone toda la piel de gallina es que no tenéis sangre en las venas o, simplemente, es que no sabéis de qué os he estado hablando.

 

 

“I’m just a singer with a song…”

 

 

All dead, all dead – Queen

Sunday, 22 November 2009

Mea maxima culpa

Hace unos días publiqué un post. Asociaba canciones de mi vida a momentos especiales, la mayor parte de ellos vividos con mujeres, aunque no todos.

Alguien me ha recordado que lo que “pudo ser y no quisimos” no fue así. Pudo ser, sí, pero fuí yo quien no quiso. Era todo muy difícil, muy complicado. Tanto como estar enamorado de dos mujeres, y ya comenté en otra ocasión que no suele acabar bien. Tuve que escoger. No os diré si ahora haría lo mismo, porque eso es jugar con ventaja y pretender quedar bien. Hice lo que hice porque siempre me ha gustado acabar lo que empiezo. Hasta el final, aunque me duela.

Siento mucho que lo escrito haya hecho daño, de verdad. Lo siento muchísimo. He hecho cosas en mi vida de las que no me siento orgulloso. A veces, cuando lo que pretendes es no hacer daño a alguien acabas haciendo daño a mucha más gente. La vida no es inocua. Yo tampoco.

No me gusta el concepto de culpa; prefiero el de responsabilidad. Yo soy el responsable de lo que hice y, también, de lo que no hice. Y con eso tendremos que vivir.

 

No sé qué hubiera pasado, pero sí sé que eso es precisamente lo que nos ha hecho inseparables.

Hasta el final, aunque nos duela.

Monday, 16 November 2009

Un día sin comer

Siguiendo la iniciativa de Donaire, me apunté a un día de ayuno como gesto simbólico. No tiene mérito alguno, pues no tengo obligaciones laborales y eso lo hace algo más llevadero. Por contra, esa sensación casi permanente de hambre me ha permitido pensar (es un decir) en las cosas que damos por hechas, pero que no son tan obvias.

Algunas reflexiones:

  • Mil millones de personas pasan hambre. Curiosamente, en el mundo occidental, la obesidad empieza a alcanzar cifras alarmantes. He recordado una pintada en una pared hace años: Medio mundo se muere de hambre y el otro medio por adelgazar.
  • Millones de personas, al despertarse, no saben si comerán. Nosotros podemos elegir el menú.
  • Se incentiva económicamente desechar alimentos o no producirlos. Con los impuestos de todos subvencionamos que se destruya comida,  y después se supone que también debemos destinar parte de los impuestos para paliar el hambre en el mundo. O nos hemos perdido en algún punto del razonamiento o, simplemente, somos gilipollas y pagamos por una cosa y por la contraria.
  • Compramos y consumimos productos del otro extremo del planeta, con la carga medioambiental que supone el transporte. Los grandes beneficiados son los intermediarios, no los productores.
  • Los países en desarrollo o subdesarrollados son, en muchos casos, vertederos de los desarrollados, contaminando sus tierras, pastos y aguas. Aunque parezca mentira, muchos de esos países ven también esquilmados sus recursos, gracias a una macabra simbiosis entre grandes capitales y gobernantes, todo ellos parásitos sin escrúpulos.
  • Un puñado de empresas controlan más de la mitad del mercado comercial de semillas, curiosamente las mismas empresas que controlan la casi totalidad de productos agrotóxicos.
  • Se especula con la comida por motivos económicos, y eso da una idea del grado de perversión al que puede llegar el ser humano. Un ejemplo: en Afganistán existen los señores de la droga, los de la guerra… y los de la ayuda (humanitaria, se entiende), entre los cuales, al parecer, se cuentan familiares y allegados a Hamid Karzai, presidente del país con el beneplácito de las potencias occidentales.

 

Resumiendo: el 20% de la población tiene acceso y consume el 80% de los recursos del planeta.

He pasado el día bebiendo agua y alguna infusión, para intentar aliviar el hambre. Y he recordado que para mí es tan fácil como abrir un grifo o una botella de agua, mientras que millones de personas no tienen acceso al agua corriente y, en muchos casos, ni siquiera potable.

 

Yo formo parte de ese 20% privilegiado. Y tú, si estás leyendo esto, también.

 

Hoy no te pido dinero, sólo que te tomes un cuarto de hora para mirar atentamente el vídeo siguiente y después, siguiendo a tu conciencia o a tus vísceras, pinches o no en el enlace de la columna derecha. Muchas gracias.

 

 

Saturday, 14 November 2009

¿Te acuerdas?

“Wakin’ up on monday morning. Sunday’d been and gone…”
Horas y horas escuchando música, viendo videos musicales, tirados en el sofá, comiendo cuando queríamos, durmiendo cuando podíamos. Siempre esperando que el lunes no llegara jamás y los dieciocho llegaran enseguida para marcharnos lejos. Muy lejos de allí.
“You get a shiver in the dark, it’s raining in the park but meantime…”
Todas aquellas noches insomnes, el frío de la madrugada junto a la ermita, mirando al mar, esperando el primer rayo de sol mientras apurábamos los cigarrillos sin filtro que nos entusiasmaban. En la radio del coche, aparcado unos metros más abajo, sonaban Dire Straits y soñábamos con Londres y el viento meciendo el Cutty Sark.
“…It’s a wonderful, wonderful life…”
Las partidas de dados en el jardín. Tú me mirabas a mí y yo la miraba a ella. Ella se fue con el pijo estirado que miraba por encima del hombro. Siguen casados y con tres hijos. Tú te emborrachaste conmigo, me llevaste a casa y te quedaste a dormir. Yo fingí que te quería, y tú fingiste creerme.
“Y desde esta curva donde estoy parado me he sorprendido mirando a tu barrio…”
Más noches. En la ciudad. En la misma curva. En un coche con las ventanas llenas de vaho. Pero no miraba a tu barrio, sino entre tus pechos, mientras intentaba desabrocharte el sujetador en el asiento de atrás y tú me susurrabas al oído que no me querías, pero que jamás te olvidaría. Frío y escarcha. Tentación de cerezas en diciembre.
“Surge la escena en un salón. Niñas en promoción. Momias poniendo precio. Ambigüedad”
Cuatro tipos tocando y siete personas mirando. Los ensayos, los pocos conciertos, las ganas de vivir, la adrenalina convirtiendo el estómago en una montaña rusa, las cervezas, los porros, las risas. Improvisación. Tu risa tímida y tu rubor. Mi petate y mi guitarra. Mi pelo largo y mi mala leche.
“We were alone and I was singin' my song for you”
No nos queríamos, pero estábamos solos y dos soledades se acompañan aunque sólo sea por un trecho del camino. Una tarde me di cuenta de lo que no quería y esa misma noche te dije que se había acabado.
“Nothing in the world prepared me for your heart”
¡Cómo llovió aquella primavera! El perfume del pittosporum caminando hacia el metro. El incienso, las velas, el vino, la rosa en el desayuno, hablar durante toda la noche mientras me acariciabas los brazos. ¡Cómo llovió!¡Y cuánto lloré! Cuando te fuiste y cuando me marché.
“…No echo al fuego ni uno solo de los besos que me diste”
La foto que me regalaste. La única que tengo de ti. Jamás he visto unos ojos más bellos con una mirada más triste. Tu rosa a las siete de la mañana el día de Sant Jordi, tu manera de abrazarme, mi hambre de ti. Los besos furtivos, apasionados, que nos dolían, que nos revivían. Mi piel añorándote por las mañanas. Y tu mirada, siempre tu mirada.
“Sorry, is all that you can’t say”
No debimos volver, y lo sabíamos, pero quisimos creer que no era así. Tú buscabas un padre para unos hijos que no estabas segura de querer, y yo buscaba quien me quisiera. Había tanto sitio en tu corazón como en tu armario.
“Moi je n'étais rien et voilà qu'aujourd'hui”
Los paseos por las Ramblas, las escapadas de los viernes, los fines de semana alternos, los planes arruinados a última hora. Y yo mirándome en tus ojos para descubrir quién era realmente. Los planes de futuro, hacer el amor escuchando las olas, verte dormir. Una ausencia, tiempo de silencio, una razón, mil perdones. Una sonrisa y el tren de vuelta a ninguna parte.
“Hey you, out there in the cold, getting lonely, getting old, can you feel me?”
Nuestras discusiones, las idas y venidas, mi desesperación y tus lágrimas. Las llamadas esporádicas. Un “pudo ser” y un “no quisimos” “no quise”. Ni piel, ni deseo, ni carne, ni lamentos. Epístolas electrónicas para recordar lo que jamás tendremos.
“It's hard for me to love myself right now”
Jamás debí hacerlo. Hay puertas que deben cerrarse a tiempo, cajas que no deben abrirse y palabras que no deben decirse. Estaba convencido de que valía la pena, pero la realidad es tozuda, como tú.

“And I’ll dance with you in Vienna…”

Wednesday, 28 October 2009

Mierda

Perdonad por el escatológico título, pero es que no se me ocurre nada mejor. Le das una patada a una piedra o abres cualquier diario y te encuentras con un escándalo de corrupción, así que vayamos por partes.

  • Caso Millet. La historia de un prohombre que quiso hacerse un hombre de pro con la pasta de todos. No, no es eso lo que pienso. Creo que es un aprovechado más de la mal llamada sociedad civil catalana, la burguesía catalana de siempre, la que aplaudía desde la tribuna del Círculo Ecuestre cuando las tropas de Franco entraban por la Diagonal, a la que se le llena la boca de catalanismo mientras sigue haciendo negocios con la derecha españolista más rancia. Toda esa burguesía sabía lo que pasaba, o lo intuía, pero callaban por la sencilla razón de que, en mayor o menor medida, todos tienen algo que esconder.
  • Caso Gürtel. La historia de unos aprovechados que se acercaron al poder para llenarse los bolsillos. Como son chorizos, pero no idiotas, se dieron cuenta de que, subvencionando a sus amigos, se aseguraban el negocio durante largo tiempo. Sus amigos políticos estaban encantados con los regalitos y, además, les venía muy bien el dinerito para el partido, que ya se sabe que mantenerse en el poder sale caro, sobretodo cuando lo haces mal.
  • Casos de corrupción en ayuntamientos. El paradigma sigue siendo Marbella. Son múltiples historias de gente usa la política exclusivamente para enriquecerse en cuanto llegan a la poltrona, por pequeña que sea. Algunos incluso tienen la desfachatez de reconocerlo, como hizo en su día el dandy-hortera de Zaplana.

Todos esos follones y muchos más son consecuencia de la situación del país. Por un lado, sigue sin existir una financiación de gobiernos locales como es debido, por lo que los ayuntamientos se ven obligados a vivir de lo que les manda el gobierno central de turno. Como con eso no es suficiente, en época de bonanza han aprovechado para vender suelo edificable, lo que les ha convertido en los primeros especuladores, en algunos casos incluso han recalificado terrenos para así poder venderlos. Todo ese terreno permitía cobrar por permisos de obras, lo que les ayudaba a llenar las arcas. Como las cosas iban bien, los partidos en el poder seguían en ello. Mientras, los más listos de la clase aprovechaban para cobrar bajo mano, o para “sugerir” que los constructores “colaboraran” en el mantenimiento del partido. Los constructores no han dudado en untar a quien se dejara, porque también les ayudaba a seguir especulando, justificando el incremento del precio de las viviendas.

Por otro lado, la financiación de los partidos políticos sigue siendo de risa. A modo de ejemplo, cuando ERC protestó contra ciertos peajes de Catalunya se encontró con que la entidad bancaria que es accionista de la empresa adjudicataria de dichos peajes les recordaba que tenían pendiente un crédito con ellos. Desde entonces no he vuelto a oír a los de ERC montando protestas. Tampoco he visto que ningún gobierno meta mano en los fabulosos beneficios que se llevan los bancos, y encima les dan dinero público para que, teóricamente, lo inyecten en el mercado, pero me parece obvio que eso servirá para que las entidades bancarias solucionen sus problemas de liquidez. Visto lo visto, los aparatos de todos los partidos se buscan la vida para engrosar sus arcas, cobrando de donde sea y debiendo favores a los aprovechados de siempre. Si algo cuesta 2 millones, decimos que ha costado 5 y nos repartimos los 3 restantes.

Otro aspecto más es el de la falta de control sobre quienes han de rendir cuentas. Estar en un puesto de responsabilidad no es una patente de corso, sino asumir que se estará bajo el microscopio y que se ha de dar explicaciones de todo lo que se hace y se dice. Si eso no gusta, la alternativa es muy sencilla: no optar a ese puesto.

Las consecuencias son penosas. Los bancos siguen ganando dinero y encima se jactan de ello obscenamente, como hace el Santander. Los grupos privilegiados siguen callando para poder seguir mamando de la teta. Los partidos políticos siguen al grito de prietas las filas y acusando a los otros partidos de hacer lo mismo que ellos, siguen cautivos de los bancos a quienes deben dinero y siguen sin tener las agallas de hacer limpieza en su propia casa.

La gente sigue quejándose de que todos los políticos son unos corruptos, pero, según dice una encuesta, sólo el 24% de los consultados creen que la corrupción sea un problema, relegándolo al cuarto puesto.

Sé que esto no va a gustar, pero creo que la faceta inmobiliaria de esta crisis no es sólo un problema de que haya mil o cinco mil cabrones. El problema, además, es que ha habido quince millones de listillos que se han creído muy listos. Un ejemplo. Me quiero comprar un piso cuyo precio es de 40 millones. Cualquier banco serio me lo tasaría en 30 millones, y me daría, como mucho, el 80% de su valor, es decir, 24 millones (eso en España, porque en muchos otros países me darían, como mucho, el 60%), pero mi banco lo que quiere es tenerme pillado, así que no sólo me ofrece los 40 millones de hipoteca, sino que, con una gran sonrisa, me sugiere que podría aprovechar para amueblar el piso o para comprarme un pedazo de coche (de ahí la enorme proliferación de Porsche Cayenne y todoterrenos parecidos de alta gama), por lo que me ofrece una hipoteca por el 120% del precio (que no valor) del piso. Eso son 48 millones, es decir, el doble de lo que sería sensato. Es cierto que los bancos (y los empleados también, que seguro que cobraban comisiones) han hecho su agosto, que lo único que les importa es su cuenta de resultados y que son una pandilla de timadores. Es verdad que te dejan un paraguas cuando hace sol y te lo piden cuando llueve. Pero también es cierto que, como en el timo de la estampita, las víctimas suelen ser los que se creen más listos. Vamos, que el problema no es sólo que existan hijos de puta, sino que también existan tontos útiles que se creen listos.

Lo he dicho otras veces: somos un país de nuevos ricos, de listillos, de “yo soy más que tú”, el país donde el más tonto hace relojes de madera y encima presume de que funcionan. Cuando las cosas van mal, la salida es culpar a los otros en vez de asumir que uno ha vivido muy por encima de sus posibilidades. Lo peor de todo es que se ha perdido una generación, porque muchos jóvenes han crecido en ese estilo de vida. Por si eso no fuera poco, sigue habiendo mucha gente que no ha entendido el mensaje, y lo único que espera es que todo vuelva a ser como hace dos o tres años. Y así no hay quien salga de la crisis.

 

Hoy el cuerpo me pedía poner algo representativo de la época que hemos vivido, la de la recompensa inmediata, la de la falsa ilusión de que en cuatro días puedes ser alguien sin tener que esforzarte mucho, pero mi ordenador no admite búsquedas sobre canciones o videos de Operaciones Triunfo o similares. Además, ya que soy un desastre escribiendo, procuro que mi selección musical sea, como mínimo, decente.

 

No hemos aprendido nada. Seguimos queriendo ser más que el vecino y no nos damos cuenta de que, sin el vecino, no somos nada.

 

 

The Spirit – Magnum

Friday, 23 October 2009

Pescar a cañonazos

Me gusta el atún, sobretodo crudo. Los japoneses llaman toro a la ventresca de atún, y el sashimi de toro es, a mi parecer, una delicia, especialmente si lo comes en Wakasa (Natsu y Taka hacen que cualquier otro restaurante japonés quede como un aficionado).

Lastimosamente, los precios que pagan los japoneses por el atún son tan altos que los pescadores se han vuelto locos, hasta el punto de que el atún está desapareciendo en el Mediterráneo por las capturas masivas, perjudicando gravemente prácticas artesanales como la almadraba, sostenibles y respetuosas con el medio.

Y, por otro lado, los que se lo pueden permitir, parten a tierras (aguas, en este caso) lejanas para procurar pescar todo el atún que pueden. Algunos se llegan hasta las costas somalíes donde, al parecer, hay buenos caladeros de atún. Buenos caladeros y pocos pesqueros africanos, que eso es importante. Y nula vigilancia por parte de las autoridades('?) somalíes, con lo que resulta muy fácil excederse, bien sea con la pesca o con los vertidos de residuos de todo tipo, que emponzoñan las aguas y, gracias a las corrientes y a algún que otro tsunami desafortunado, han hecho que sea casi inviable la pesca de bajura en un país donde ya resulta muy difícil cultivar la tierra, porque llevan años de conflictos armados.

Mirad, me sabe muy mal que hayan pillado a ese atunero, pero me niego en redondo a que ningún gobierno pague rescate alguno. Es más, me cabrea enormemente que estemos pagando una pasta indecente para proteger a esos barquitos. ¿Acaso esos barcos son públicos?¿Acaso no son beneficios para una empresa privada? Pues que se lo paguen ellos. ¿Que quieren permitir que lleven mercenarios a bordo? Pues perfecto, siempre que se ajuste a la legalidad (y si no, ya lo arreglarán para que se ajuste). Eso sí, me gustaría saber a qué empresa o empresas venden esos tipos el atún porque no pienso comprarles absolutamente nada, de la misma manera que he dejado de consumir atún crudo.

Vale, lo sé. Mi actitud, aisladamente, no cuenta para una mierda. Setenta u ochenta latas menos de atún al año no es una gran pérdida para una conservera, pero para mi conciencia es un enorme alivio. Hay diamantes de Sierra Leona, y ahora atún de Somalia. Los primeros no los compraría aunque pudiera. El segundo, pudiendo, me niego a comprarlo.

 

Muriendo a miles en Somalia, me parece incluso obsceno perder el tiempo con este tema. Si quieren peces, que se mojen el les den por culo.

 

Nkosi sikeleli afrika

 

 

Homeless – Lady Smith Black Mambazo

Wednesday, 7 October 2009

Cómo enamorarse en plena crisis vital.

Era el tema que proponía Enma hace unos días, y que, de una manera muy elegante a la par que contundente, me recuerda. Añadía lo de “Estudio pormenorizado sobre un enamoradizo irredento, o sea, tú” (entendiéndose por “tú” al autor de este escrito, o sea, yo). A riesgo de extenderme en demasía, me gustaría dividir este estudio en dos fases. La primera dirigida a aclarar que no soy un enamoradizo irredento, y la segunda a la cuestión de cómo enamorarse en plena crisis vital.

¿Soy un enamoradizo irredento? ¿Soy enamoradizo? En caso afirmativo, ¿soy irredento?

La RAE define enamoradizo o enamoradiza como “propenso a enamorarse”; enamorarse como “prendarse de amor de alguien”; y amor como (entre otras acepciones) “1.- Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.|2.- Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.|3.- Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.”

De las acepciones de amor anteriormente citadas me gustaría extraer y comentar ciertas frases:

- “Partiendo de la propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”. Dejando de lado que esa definición también podría ser aplicable a una relación simbiótica o parasitaria, yo añadiría: “u otros seres”. Hay muchos tipos de amor, no sólo el romántico. Pero, aún en ese caso, uno puede enamorarse de dos personas a la vez. Y, como dice el bolero, no necesariamente estar loco. Aviso: no suele salir bien. De todos modos, me interesa especialmente la expresión “Partiendo de la propia insuficiencia”.

- “Sentimiento hacia otra persona que (…) nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.” ¿Es la persona quien nos completa, alegra, etc.? No. Es el sentimiento lo que nos completa, alegra y demás. De hecho, la persona puede estar en la más absoluta inopia, o puede conocer nuestro sentimiento y no correspondernos. Mientras el sentimiento exista, nos sentiremos completos, alegres y tendremos energía para convivir, comunicarnos y crear. Curiosamente, puede que lo de convivir y comunicarnos sea con nosotros mismos. A veces, enamorarse nos abre ventanas, permite puntos de vista que no siempre somos capaces de asumir, y nos permite entendernos y asumirnos mejor como personas. Aunque también es cierto, como explicaré más tarde, que, para que se enamoren de nosotros, hemos de “manifestar” que nuestras ventanas están abiertas.

- “(…) afecto, inclinación y entrega a alguien o algo”. Aquí me detengo en el concepto de entrega. Si os habéis fijado, en la parte derecha de este blog, justo debajo de la cabecera, hay una frase: “And it’s only the giving that makes you what you are”, que puede traducirse como “Eres lo que das”, aunque yo preferiría una forma más literal como “Es sólo la entrega lo que te convierte en lo que eres”. Para quienes gustéis de la poesía en inglés, me permito recomendaros la canción que me inspiró este blog: Wond’ring aloud (con los comentarios sobre la canción aquí)

Así pues, tomando los conceptos en negrita, podría definir enamorarse como un sentimiento de entrega ante la propia insuficiencia. Esto lo retomaré en la segunda parte de este estudio.

En cierta ocasión, un amigo me definió como un “individuo de los afectos”, indicando así que, de alguna manera, me mueve más la emoción que la razón. No ha mucho, un maestro me regaló una enseñanza que procuro compartir siempre que puedo: No escogemos en quién depositamos nuestros afectos. Asumo ambas afirmaciones: soy un individuo de los afectos y no escojo en quién los deposito. No estoy afirmando en modo alguno que el destino escoja por mí, sino que no lo hago de manera consciente, como algo muchísimo más primitivo, más intuitivo, más inconsciente, si se me permite tal expresión. Pero añado algo más: no lucho contra mis afectos. Puede parecer una afirmación gratuita, pero, ¿quién no ha pretendido alguna vez no amar a alguien, o no ha intentado luchar contra sus sentimientos? Bien sea porque no es la persona “adecuada”, porque no es la situación “adecuada” o porque no es el momento “adecuado”. Desde hace ya unos años, asumo que la persona es la que es, con sus particularidades, que la situación es esta y el momento es ahora. Quizá la persona está casada, vive en la otra punta del país y resulta que estoy en pleno proceso de irme a vivir a otro continente. Nada de todo eso hará menor mi afecto. Podré decidir dejarlo todo y cambiar mis planes, esperándola, si es que veo alguna posibilidad. O podré seguir con mis planes y marcharme como tenía previsto. Sea como sea, mi afecto, mi amor, seguirá siendo el mismo. De nada me sirve argumentar en contra, porque, de acuerdo con Blaise Pascal, “el corazón tiene razones que la razón no entiende”. Aún a diez mil kilómetros de distancia, mi afecto seguirá existiendo, y se extinguirá a su propio ritmo.

Así pues, no puedo considerarme enamoradizo en el sentido de la propensión al sentimiento, pero sí en la medida que no lo oculto ni pretendo hacer como si no existiera. Cuando surge lo vivo, para bien o para mal, procuro disfrutar lo bueno que me aporta y asumir que también habrá una cierta dosis de dolor.

Lo de irredento será más breve de argumentar. No se trata de una postura en la cual me enroque. No creo que tenga que redimirme, en la medida que no es ninguna culpa ni, mucho menos, un pecado. Es, simplemente, mi naturaleza. Cada uno es como es y yo soy así.

Cómo enamorarse en plena crisis vital.

Retomo mi definición (hecha a base de retales) de enamorarse: sentimiento de entrega ante la propia insuficiencia.

Sí, es cierto que estoy en plena crisis vital. He tenido seis meses para pensar en lo que quiero ser cuando sea mayor. Quizá en los últimos años había caído en una dinámica de “hacer cosas” para “ser algo”, y el planteamiento ha de ser al revés: soy alguien, y ese alguien hace cosas. Lo que sea, mientras no deje de ser ese alguien. Y si, por esas cosas de la vida, dejo de ser ese alguien para convertirme en otro alguien por la simple razón de que me gusto más de otra manera, pues ese nuevo alguien hará otras cosas. Evidentemente, todo eso tiene un precio, pero a estas alturas creo que ya lo he asumido. Hay quien asume que pagará una hipoteca toda su vida porque su ilusión es tener una casa. Hay quien asume que vivirá toda su vida con alguien porque teme estar solo (en ocasiones, solo consigo mismo). Yo he asumido que nunca seré nada porque… porque soy como soy. Soy incompleto, insatisfactorio, insuficiente, contradictorio,… Pero también me ilusiono, y esa ilusión me “completa, alegra y me da energía para convivir, comunicarme y crear”. ¿Os suena?

Sabes que me he tirado a muchas piscinas, sin preguntarme si había agua o no. Me ha costado más o menos salir de ellas, pero he salido. Casi siempre ayudado por mis amigos, eso sí. Lo que he descubierto en todas esas veces es que no hay nada que me haga sentir más vivo que el momento de coger carrerilla y saltar desde el trampolín. Vale que te puedes dar una leche de impresión, pero digo yo que, por pura estadística, algún día habrá algo más que un palmo de agua. Y si no la hay al menos seguiré saltando.

Entonces, ¿cómo enamorarse en plena crisis vital? Pues, sencillamente, dejando que suceda. Es tan buen momento como otro cualquiera. A la sensación de provisionalidad, de fragilidad, se le añade ese “sentimiento de entrega”. Nada tienes que perder, pues, de hecho, sientes que nada tienes. Y en esa nada todo cabe. Qué mejor que sentirte lleno de esa sensación de abandono, de entrega, de rendición. Te hace sentir muy libre y, curiosamente, te proporciona una cierta clarividencia alejada del miedo a la pérdida.

La cuestión realmente enigmática, mi querida amiga, es cómo alguien puede enamorarse de una persona que está inmersa en plena crisis vital. Pues quizá al no obstinarnos en cerrar unas ventanas que airean el ambiente y oxigenan los pensamientos, que nos proporcionan empuje para atrevernos a hacer todo eso que no haríamos en otras circunstancias, permitimos que otros miren en nuestro interior. Los momentos de crisis son momentos de cambio; no se ven las cosas igual cuando uno está escondido tras las cortinas de la autosuficiencia y los visillos del conservadurismo. Si permitimos que esas ventanas permanezcan abiertas estaremos mandando una clara señal de que no nos atenaza el miedo. Y esa señal es tremendamente atractiva. Quizá no lo sea para quienes “hacen cosas” para “ser algo”, pero sí para quienes se atreven a lanzarse a una piscina.

Lo que no puedo decirte es por qué ella se ha enamorado de mí, Enma: no lo sé. Se lo tendrás que preguntar tú misma.

Saturday, 3 October 2009

Sugerencias, sugerencias

Jafuda aprovecha que BrownieMan ha abierto del fuego de las consultas para plantear las suyas. Estoy encantado de responder (hasta donde yo sé), pero empiezo a preguntarme si no me equivoqué; me está entrando una especie de complejo de Sra. Francis. En fin, vamos allá:

1.-¿Los estudios de mercado encargados por la Generalitat y el ayuntamiento de Barcelona son tan necesarios?

En general, los estudios de mercado para lo que suelen servir es para confirmar una idea que ya tenías, pagar una pasta por ello (normalmente a las mismas empresas casi siempre) y así justificar unos gastos que no tendrían por qué ser tan elevados. Una alternativa sería solicitar esos estudios a otras empresas públicas, por ejemplo las universidades. De esa manera el dinero público se reinvertiría en otras instituciones públicas. Eso no pasará, porque me da en la nariz que algo de eso se utiliza para pagar favores, financiación irregular de partidos políticos y/o algunos chanchullos más por el estilo.

2.-Si mis vecinos son de Logroño y celebran San Mateo por todo lo alto (sobre todo en lo que a volumen musical se refiere), ¿por qué hacen lo mismo con la Mercé?

Puede haber dos explicaciones: a) Tus vecinos son gente enrollada que pretenden integrarse lo antes posible, y la mejor manera es hacerlo por la vía lúdico-festiva, y b) Tus vecinos son sordos.

3.-¿Porqué los Manel tiene tanto éxito si no se entiende lo que cantan?

Entender lo que cantan no es óbice u obstáculo para que alguien triunfe. De hecho, si el grueso de las y los fans entendieran las letras de Madonna, Michael Jackson y tutti quanti seguro que no tendrían tanto éxito. Por cierto, ¿quiénes son los Manel?

4.-¿Qué es la bistronomia? ¿Es necesaria para superar las tapas de tortilla, almejas, chipirones o jamón serrano?

La bistronomía viene a unirse a la moda de ponerle palabras nuevas a cosas que han existido siempre. Siempre ha habido casas de comidas donde se come mejor y donde se come peor. Que ahora algunos pretendan recuperar eso, ponerle un bonito nombre y aprovechar la circunstancia para subir los precios me parece lamentable, pero hay mucho tonto suelto con ganas de pagar de más y encima presumir por ello. Para superar las tapas de tortilla, almejas, chipirones, jamón serrano y demás lo único necesario es una buena jarra de cerveza. Si las tapas son abundantes, te pides muchas y encima es para cenar, también puede ser necesario un Almax por la noche.

Lo que no entiendo es por qué un tio inteligente, culto, viajado, sibarita y con ese arte que tienes para contar tus experiencias se atreve a preguntarme estas cosas a mí, arriesgándose a obtener respuestas goliárdicas. ¿A ti te va la marcha, no, Jafuda? Cualquiera diría que no me conoces.

Sea como sea, muchas gracias por jugártela. Para mí es un honor.

Wednesday, 30 September 2009

Year after year…

Hoy cumplo años. Otra vez. No me pesa, pero tampoco es que me haga una especial ilusión. Va a ser que, con los años, soy cada día más soso, más borde y más directo. Hay quien pide deseos. Podría pedir más cosas para mí, pero prefiero pensar que mi vida no es tan mala como para quejarme. He decidido desear para la gente que quiero.

A quienes están hartos de su trabajo les deseo que encuentren uno que les convenza más, que les permita vivir sin estrecheces, que les permita combinarlo con una vida personal decente y que les haga sentir valorados.

A quienes no han encontrado aún esa parte en su vida que les llene el alma les deseo que pierdan el miedo a abrir su corazón, que se atrevan a lanzarse a la piscina y que recuerden que siempre hay alguien para ayudarles a levantarse.

A quienes empiezan una nueva vida en común les deseo mucha paciencia para escuchar, mucha fuerza para tirar del carro cuando el otro no puede y mucha memoria para recordar cuál es la base del negocio.

A quienes los años se les acumulan les deseo mucha salud, que el tiempo les trate de manera gentil y que alguien cuide de ellos cuando no puedan valerse por si mismos.

A quienes han perdido el norte les deseo que encuentren el sur, el este y el oeste.

A quienes se sienten felices les deseo que sean invisibles para los envidiosos.

A quienes les han herido, maltratado, humillado, a quienes les han negado amor, a quienes sufren, a quienes les persiguen los fantasmas y paralizan los miedos, les deseo que encuentren apoyo, amparo, asilo, cobijo, consuelo, cariño, compasión, unos brazos en los que refugiarse, un hombro en el que llorar y una voz que les susurre que todo irá bien.

Y a quienes se preocupan por mi felicidad… Muchas gracias por preocuparos, pero si os veo sinceramente satisfechos con vuestra vida sacaréis mi mejor sonrisa. No necesito mucho más.

Gracias por soportarme estos 41 años.

“Yes it's a hard life
In a world that's filled with sorrow
There are people searching for love in ev'ry way
It's a long hard fight
But I'll always live for tomorrow
I'll look back on myself and say I did it for love.”


Shape of my heart – Sting

Tuesday, 29 September 2009

En respuesta a su amable carta…

Siguiendo las sugerencias de BrownieMan, paso a responder a los temas propuestos.

 

1.- ¿Por qué las galletas de maría y las prácticas de música no son compatibles? Razone la respuesta.

Partes de la base de que no son compatibles, lo cual no es cierto. Por ejemplo, para un batería es irrelevante. ¿Aporreará a destiempo? Bueno, en la mayor parte de las veces están tan sordos que tampoco se enteran. Todos sabemos cómo son los percusionistas. En el mejor de los casos lo argumentarán diciendo que ellos son innovadores en el rock progresivo.

Otra cosa es un guitarrista o un pianista. Depende de cómo te dé el subidón, puedes acabar colgado de un acorde de esos raros, buscando variaciones y terminar con un ataque de risa por lo absurdo y disonante de la situación.

Por lo que respecta a los instrumentistas de viento, es evidente por qué no es compatible: soplar con la boca llena de migas de galletas deja el instrumento hecho un asco, y atasca la válvula anti-babas.

 

2.- Conexión Horta-Vall d’Hebrón. Si tuvieras un hacha, ¿a quién pegarías antes?

Pues no sabría decirte. Hace más de seis meses que no vivo en Barcelona, así que no tengo ni idea. Además, para cuando vuelva, ya tengo moto.

 

3.-La Mercè o cómo el Ayuntamiento de Barcelona desconoce el siginificado de la palabra “previsión”.

El Ayuntamiento de Barcelona hace muy poco que ha descubierto el diccionario y va lento aprendiendo significados. Se ha quedado atascado en la palabra “autosuficiencia”. Por tanto, aún le queda bastante hasta llegar a “previsión”.

 

4.- El borracho británico de clase trabajadora: ¿nace o lo cagan? Razone la respuesta.

Ni una cosa ni la otra. Lo fermentan. En el caso de los borrachos británicos de clase alta, los destilan.

Creo que debí responder a estas preguntas después de haber comido galletas de las tuyas, Zalo-san. No me ha quedado demasiado lúcido.

 

Se siguen aceptando sugerencias.

Sunday, 27 September 2009

¡Ostras, si estáis ahí…!

Me había olvidado por completo de este blog. Si es que ando despistado últimamente. No sé qué me pasa. Quizá sea que estoy decepcionado por no haber encontrado trabajo en el extranjero, o que empiezo a asumir que tengo que volver a la Agencia. O quizá el hecho de empezar a mirar los alquileres de los pisos en Barcelona, que me tiene comida la moral. O quizá que me haya enamorado otra vez. O que últimamente paso más tiempo leyendo y escuchando música y escribo menos. O que me fijo menos en las cosas. O que ya no me sorprende la política y he decidido guardarme los cabreos…

En fin. Sea lo que sea, el hecho es que tengo este blog abandonado, y eso no puede ser. Creo que voy a tener que incentivarme de manera externa para no caer en el tedio y reemprender la actividad esta de escribir.

Os propongo un trato. Vosotros me sugerís temas sobre los que queréis que me manifieste (por escrito, que ya me dieron lo suyo los de la porra en su momento), y yo intento hacer todo lo posible. Vale todo, y cuando digo todo es todo, incluso temas personales. No prometo decir toda la verdad (porque eso siempre implica a terceras personas, y en esos temas no entro jamás), pero sí que todo lo que diga será verdad.

Así que ya sabéis. Si me decís lo que queréis, yo os lo busco y procuro satisfaceros: mi opinión sobre el actual conflicto sanitario, la gripe A, el nivel pésimo de inglés del país, las bondades del pescado azul, la receta del plum-cake de mi madre, el debate sobre el arroz con leche (con o sin corteza de limón, con o sin canela). Si no tengo opinión formada al respecto (que será en muchas ocasiones) o ni idea de lo que me preguntáis (la mayor parte de las veces), prometo remitiros a alguien que sepa.

Hoy no pongo música, que me acabo de levantar y ando espeso (y vago) para buscar letras.

Wednesday, 26 August 2009

Lo que hace el sol

 

Mi amiga M (no sé por qué, pero me da apuro poner su nombre) me hizo una visita ayer. Una escapada a la playa (vuelvo a tener la calva enrojecida) y el ritual de tomar un helado después. Todo muy plácido, muy tranquilo. Sin prisas. Encima me ha regalado un libro muy interesante del que ya estoy dando buena cuenta. Alguna veces pienso que, hace muchos años, cuando estaba secretamente enamorado de ella, debí decírselo. Aunque, por otra parte, no haberlo hecho es quizás la razón por la cual disfrutamos de esta amistad.

Unas horas de playa dan para mucho si uno tiene algo de suerte con sus vecinos y se fija un poco:

  • La parejita. Ambos de muy buen ver y con un cuerpo fantástico. Más ella que él (o quizás me fije más, será por el topless). Él visita el agua de vez en cuando y ella sólo se da baños de sol y prepara los canutos. Entre los “cigarrillos de la risa”, el sol, la brisa y, sobretodo, los arrumacos recibidos, a la hora de irnos de la playa él estaba a un paso de despojarla de la poca ropa que le quedaba.
  • El niño observador. Llega con su familia. Mientras el padre ayuda a la hija a hinchar la barca de plástico y la madre estira las toallas, el niño se queda como embobado mirando a la chica de la pareja anterior, que estaba boca arriba. La mirada del niño iba de los pechos de la chica a los pechos de su madre y vuelta a empezar. Ponía cara de decir: “Pues no sabría yo qué decirte. Mi madre tiene unos parecidos, pero estos estan a la vista. Y más morenos” En estas que el padre se gira y se queda contemplando a su hijo. Éste se vuelve, le mira, vuelve a mirar los pechos de la chica, gira la vista hacia su madre y de nuevo se queda mirando al padre. Y el padre hace una cierta mueca de resignación como diciendo: “Sí, hijo, sí. Esto es lo que hay”
  • La embarazada. Pero muy embarazada. Llega con su marido y se colocan junto a una familia que los saludan efusivamente. Entiendo que son conocidos. La familia es pija, pija, pija. Sí, sí, de “o sea” contínuo. El marido de la embarazada saca de no sé dónde cuatro cojines hinchables, los coloca sobre una toalla, ayuda a su mujer a sentarse, clava la sombrilla estratégicamente para que no le dé el sol a su mujer y se sienta junto a ella atento al menor gesto. Me siento tentado de levantarme y preguntarles si es el primer embarazo. Al cabo de un rato descubro que están todos mirando la barriga de la pobre mujer, embobados, al parecer, con los movimientos del feto que se reflejan en la piel de su madre. Es tal la atención que ponen que parece talmente que estén asistiendo a un espectáculo de danza; les tiene completamente hipnotizados y con una media sonrisa en la cara.

Sigue sin entusiasmarme la playa, pero reconozco que no puedo resistirme a ir con M. Creo que tiene que ver con el helado de después, en el paseo, comentando esas y muchas otras cosas.

De vuelta a casa, me ha enseñado una aplicación de esas que hace mucha risa, sobretodo si te ríes de los otros. Le pones una foto, seleccionas un año y te saca como si aparecieras en el almanaque del instituto. Cometí el error de pasarle una foto a M y se lo ha pasado en grande manipulándola. Hay varias fotos, pero solo cuelgo una, en la que menos reconocible estoy.

SAF_1998

Quienes me conocen seguro que, aparte de morirse de la risa, dirán que esa foto me hace mucho más guapo de lo que soy. Ten amigos para esto.

 

Pensándolo bien, lo que hace que no pueda resistirme a M es que me gusta tanto compartir una conversación con ella como compartir el silencio.

 

Enjoy the silence – Depeche Mode

Y como extra, el enlace de Spotify: Enjoy the silence

Sunday, 9 August 2009

Nagasaki

 

Hoy se cumplen 64 años del lanzamiento de la bomba atómica sobre Nagasaki. Parece ser que el gobierno de los EEUU necesitaba insistir en su “argumento”. Quizás Hiroshima no había sido suficientemente elocuente. El resultado lo conoce todo el mundo: Japón se rindió cinco días más tarde.

Conviene no olvidar los argumentos que esgrimimos a veces, porque se nos pueden acabar volviendo en contra. ¿Qué autoridad moral puede esgrimir ningún gobierno de los EEUU cuando critica el uso de la energía atómica por parte de otros países? Son el único país que ha empleado armas nucleares en un conflicto bélico. No ya contra las tropas enemigas, sino en un bombardeo contra población civil. Los nazis fueron acusados de delitos de lesa humanidad en el juicio de Nüremberg por la “solución final” empleada contra judíos y otras minorías en los campos de exterminio. Lo que sucedió en Hiroshima y Nagasaki es exactamente igual. En vez de gasearlos por centenares y después incinerarlos, el procedimiento americano consistió en optimizar el proceso y, con un sólo proyectil, eliminar a cientos de miles de personas y condenar a futuras generaciones a malformaciones y mutaciones. Vamos, el Zyklon B, los hornos y Josef Mengele en el mismo pack.

Pero los EEUU ganaron la guerra, claro. La historia la acaban escribiendo siempre los vencedores. Será por eso que tengo debilidad por los vencidos.

 

La señora Cospedal , en un arrebato propio de una insolación veraniega acompañada de una paella en mal estado y una sangría de garrafón (y alguna sustancia psicotrópica más), va y suelta unas declaraciones sobre actuaciones ilegales en escuchas por parte del Gobierno, policías, jueces, fiscales y hasta la señora de la limpieza. Le faltó lo del contubernio judeo-masónico. Vayamos por partes.

- Señora Cospedal, si tiene usted pruebas, denuncie en un juzgado. Si no las tiene, debería haberse callado. Y digo debería porque, aunque rectifique, lo que usted se merece es una denuncia.

- Por supuesto que España no es un estado de derecho. En un estado de derecho no se prohíben partidos políticos, ni quemar un trozo de tela, ni se confunde el estado con el gobierno. Hay elecciones, una teórica separación entre poderes y algunos elementos más que se asemejan a los que tienen otros estados europeos, pero de eso a que sea un estado de derecho media bastante. Sinceramente, creo que no lo es porque no hay cultura ni política ni democrática.

- Señor Fiscal General del Estado, si las declaraciones de la Señora Cospedal y otros dirigentes del Partido Popular son constitutivas de delito, actúe. Y si las respuestas de miembros del PSOE o de cualesquiera otros partidos también lo son, actúe igualmente. Ya vale de tonterías.

- Todo gobierno siente la tentación de ir más allá de lo que permiten sus atribuciones. Bueno, no es exacto. No se trata de que lo haga un gobierno, sino algunas personas que detentan cargos de responsabilidad en un gobierno. Cuando no hay una separación clara entre el gobierno y el estado el control de esas personas se hace más difícil. Ya Juvenal lo advertía: ¿Quién vigila a los vigilantes?

- La realidad del estado español permite, como mínimo, dudar de que un gobierno esté haciendo las cosas de manera legal. Algunos ajustes ayudarían a mejorar la apariencia de honestidad.

- El Partido Popular (y los otros, por extensión) harían bien por empezar a practicar la limpieza en su casa. Tienen elementos corruptos. Eso pasa hasta en las mejores familias. El problema es que esos elementos díscolos se llevan dinero a manos llenas, un dinero que es de todos. No usen cortinas de humo. Si están investigando tramas de corrupción no lo tomen como algo personal: la corrupción afecta a todo el mundo. Si la respuesta ha de ser el grito de “prietas las filas”, disparar contra todo lo que se mueva y  acusar a los demás de lo que ustedes han hecho o harían lo único que van a conseguir es disminuir aún más la credibilidad que tiene la gente en los partidos políticos. Bueno, si es que aún queda algo de esa credibilidad.

- Los partidos políticos siguen empeñados en parecer amos y señores de la política. Demasiado tiempo con demasiados errores y demasiada prepotencia. Habrá que empezar a pensar en que tienen unos privilegios que no se merecen ni se han ganado. Lo que me temo es que ese camino de podredumbre también lo han tomado otras instancias del estado: legisladores incompetentes (pero mucho, mucho), jueces con ansias de notoriedad y corporativismo mal entendido y fuerzas de seguridad que siguen sin recordar que quienes les pagan el sueldo merecen un respeto, y no quienes les dan regalitos ni les permiten extralimitarse en sus funciones.

En fin. Demasiados años de dictadura han consolidado maneras de actuación y esquemas de pensamiento. Además el cabrón del general se murió en la cama, en vez de juzgado y condenado, y sus herederos han seguido campando a sus anchas. O sea, que ni transición ni nada que se le parezca, por mucho que a los que se les llena la boca con la palabra “democracia” se empeñen en repetirnos.

 

Nos hablan de justicia, pero solo nos dan derecho y leyes. Eso es como hablar de hambre y regalar sartenes. Ojalá algún día todos acaben pagando por ello.

 

Time to kill – Deep Purple

Tuesday, 28 July 2009

Ideas estivales

Ya estoy aquí de nuevo. Me he tomado unos días para estar con mis primos de A Coruña y con sus hijas. Ya comenté en otro post que son en (gran) parte culpables de haberme hecho descubrir mi parte de alma atlántica. Me lo pasó fenomenal con ellos y, como esta vez tenía todo el tiempo del mundo, quería disfrutar de su compañía.

Confieso que discuto mucho con mi prima, que son múltiples los temas que acaban en debate, pero me encanta compartir con ella los puntos de vista diferentes. Con su marido es diferente: mucho menos pasional, pero con las ideas muy claras, tremendamente cabal y pausado. Alternar las conversaciones es un auténtico goce para quienes disfrutamos del intercambio de opiniones.

No soy padre (ya me habría gustado, ya), pero tampoco soy tonto (aunque a veces lo parezca) y sé distinguir cuando la paternidad/maternidad se ejerce en un estilo u otro. Tengo muchos amigos y cada pareja educa a sus hijos de manera diferente. Con algunos puedo estar más de acuerdo que con otros, y con ciertas personas de mi entorno no estoy en absoluto de acuerdo. A mis primos los admiro en ese aspecto. Los niños no vienen ni con un pan ni con un manual bajo el brazo, pero ellos muestran una dedicación y un hacer que ya me gustaría tenerlos para mí si algún día llego a ejercer de padre.

Hemos podido hablar sobre educación en valores. Discrepo profundamente en el tema de la crisis de valores. No es que haya una crisis de valores, sinoq ue algunos valores están en crisis mientras que otros cotizan al alza. Hay valores que promueven la participación, la compasión, la empatía, el respeto por lo ajeno, la inclusión de la alteridad, el altruismo. Y otros que promueven todo lo contrario. No entraré hoy a valorar unos y otros, sólo sé que hay unos que ayudan a generar y mantener una sociedad cohesionada, a que esa sociedad progrese de manera adecuada, y otos que no. En definitiva, hay unos valores que protegen a los miembros menos afortunados de la sociedad y otros que no. Cualquiera de nosotros se puede convertir en un “miembro menos afortunado”, por muy bien que nos vayan las cosas hoy.

También he comentado con mi primo el tema que Gallium comentaba en su post. Entre unas cosas y otras, propongo una idea, a ver si alguna televisión pública se anima (de las privadas no comento). Aprovechando el tirón de los reality-shows, he aquí uno: 20 voluntarios, un simulador de conducción, varias pruebas en diferentes condiciones y una variable importante: consumo de alcohol o estupefacientes. ya sé que suena algo atrevido y que habrá quien pensará que es fomentar el consumo de esas sustancias. Por favor, si se apoyan en un buen grupo de profesionales de la investigación, de estudiosos de seguridad vial y de la experiencia de quienes lidian cada día con las consecuencias de esas sustancias al volante seguro que les saldrá algo redondo. Y por poco dinero. Imagínense la cara, en prime time, del típico conductor que, después de meterse tres cubatas entre pecho y espalda, va diciendo: “Estoy perfecto; controlo que te cagas”. Justo después, un primer plano de la cara del tipo, viendo la cantidad de errores que comete en el simulador y escuchando que, de haber sido una situación real, se habría matado él, el copiloto y el conductor del otro vehículo. No es tremendismo, es informar a la gente sin necesidad de apelar a los instintos más básicos. La gente no es tonta, de verdad, por mucho que los políticos, responsables de medios de comunicación y quienes instrumentan las religiones pretendan hacérnoslo creer.

Hoy es el cumpleaños de alguien importante para mí, así que me permitiréis que le haga un regalo especial con la canción. Felicidades, E.



Princess Aurora – Luca Turilli

Sunday, 19 July 2009

Publicidad espuria y torticera

Página 21 de El Periódico de Catalunya y página 19 de La Vanguardia, en su edición de hoy, 19 de julio de 2009. Anuncio a toda página del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC). Producto: Acuerdo de financiación autonómica. Dos recuadros con gráficos (¿informativos?¿estimativos?) y alguna frase atribuyendo el mérito del acuerdo al Govern del President Montilla. El título: Per primera vegada a la història estarem per sobre de la mitjana.

Servidor es ignorante en muchas materias y una de ellas es la economía, así que me libraré muy mucho de comentar o debatir el manido acuerdo de financiación. A lo que no me puedo resistir es a comentar el hecho de la publicidad de dicho acuerdo.

He comentado muchas veces en mi entorno que me parece gravísimo que la gente no distinga entre Gobierno y Estado. Una derivada de esa confusión es la que se sufre entre Gobierno (ejecutivo) y partido(s) político(s) que ostenta(n) dicho gobierno. Creo que forma parte del déficit de cultura democrática en particular (y política en general) que sufre el país. Tantos años de férrea dictadura han hecho y siguen haciendo mucho daño.

Vaya por delante que el Sr. Castells tiene toda mi admiración, por tener el culo de cuero y no romper la baraja en tantos meses de conversaciones. Pero tiene mi admiración en cuanto que persona, político y economista, no por ser miembro de un partido determinado, ni por ser Conseller. Si fuera un negociador externo habría aplaudido igualmente, más allá de los resultados.

Señor PSC, lo que ha hecho usted está muy feo. De una manera subliminal se atribuye el éxito del resultado. Subliminal y bastante chapucera, todo sea dicho. El argumento de que hay que explicarlo me parece bien, pero quien tiene que explicarlo es el Govern de la Generalitat, que es quien rinde cuentas ante la ciudadanía. Usted, Señor PSC, sólo quiere colgarse medallitas a ver si cae algún que otro voto. Claro que a su primo hermano, el Señor PSOE, también le interesa, porque ha de intentar asegurarse unos cuantos votos para cuando vengan las generales.

Ustedes no quieren informar a la ciudadanía. Lo que ustedes hacen es propaganda, y de la burda. Contribuyen a la confusión entre Govern y partido (el suyo). Doy por sentado que la publicidad la pagará el PSC, pero un anuncio a toda página, en página impar, en vaya usted a saber cuántos medios de comunicación escritos y apoyados por el conocido como “Dissabte roig” (que también ha sido diumenge), con todos los trípticos, globos, plantitas y demás “merchandising”, les debe haber salido por un pico. ¿No es un poco obsceno con la que está cayendo? En mi opinión, es “pan y circo”. Les agradeceré que presenten la factura de lo que ha costado toda esa fiesta, porque no me gustaría que se acabara colando en los presupuestos, escondida en alguna partida del Govern.

No me vale el argumento de que ustedes están en el Govern. Eso suena a “L’état, c’est moi”, a absolutismo político. Usted es el Señor PSC, quien forma gobierno junto con el Señor ERC y el Señor IC-EUA-EV (si me he dejado alguna sigla, perdón). Usted, Señor PSC, NO es el Govern y, por lo tanto, no puede atribuirse el éxito. Se lo diré de otra manera. Usted no se atribuiría JAMÁS el fracaso si el acuerdo no hubiera sido posible. Pues sea ético y cállese o, ya que ese concepto no sale en su diccionario, al menos sea estético y disfrácelo con parafernalia institucional. Podemos ser más o menos tontos, pero no nos gusta que lo den por sentado.

Esta es la clase política que sufrimos, la de las encuestas, la de los titulares, la de los vendedores de humo. Es la clase que nos merecemos por haberles dejado que nos arrebataran lo que es nuestro: la política. Ellos son la clase política, pero otra clase DE política es posible, necesaria y urgente. Hay políticos preparados, dispuestos y éticos. La pregunta es, ¿estamos los y las ciudadanas dispuestos a asumir nuestra responsabilidad más allá del voto y del derecho al pataleo?¿Seremos capaces de coger a esos partidos políticos, darles un par de collejas y ponerles en su sitio?

Sinceramente, yo sé muy poco de política, pero me interesa y creo que debería interesar a todo el mundo, porque es nuestra, porque nos atañe y nos afecta a todos y a cada uno de nosotros. Creo que debe volver al lugar de donde no debió irse jamás: nuestras manos. Independientemente del color ideológico, hay unos déficits que deben subsanarse rápidamente. Hay que modificar las reglas del juego, porque unos cuantos llevan demasiado tiempo haciendo trampas y vendiéndonos la moto de que son las únicas reglas posibles.

Sé muy poco de política y éste es un blog con un número de lectores bajo, pero me doy por satisfecho si puedo hacer llegar mis pensamientos o los pensamientos de otras personas que saben mucho más que yo a esos lectores y esa información consigue interesar a alguno de ellos. ¿Que solamente llego a una persona? Pues ya es una más que si no hubiera hecho nada. Además, como ya decían los Leño allá por el año 1982: “Apuesto a que somos dos o muchos más / seguro que, en conexión, es importante” (Entre las cejas – Leño)

Y tú, ¿qué estás dispuest@ a hacer?

First we take Manhattan – Leonard Cohen

Thursday, 16 July 2009

Saber (y poder) despedirse

 

Sir Edward Downes y su esposa decidieron suicidarse juntos en una ya famosa clínica suiza. Sería hipócrita si dijera que lo siento. Me alegro por ellos, de verdad. Parece claro que era lo que querían, morir juntos. Él estaba casi ciego y sordo, algo bastante duro en un director de orquesta. Ella tenía un cáncer terminal. En esas circunstancias tomaron su decisión.

Más allá del supuesto romanticismo del final, me quedo con capacidad de elegir. Corre un dicho por ahí que dice que nadie te recuerda por cómo llegas, sino por cómo te vas. Ellos decidieron irse juntos, elegir el momento y la situación. Supongo que, de haber sido posible, lo habrían hecho en su casa en vez de una clínica de otro país, como quien se esconde. pero así es la legislación británica. La británica y muchas otras, que confunden la protección de la vida del individuo incluso por encima de su propia voluntad.

Decía que me alegraba por ellos. Ojalá cuando me llegue el momento tenga la fuerza y la determinación de acabar mis días por mí mismo. Y si soy físicamente incapaz, que alguien me eche una mano sin tener que pagar por ello.

Ese es para mí el mayor de los derechos: el derecho a elegir. Ante una enfermedad incurable hay quien toma la decisión de luchar contra ella, quien se pone en manos de el dios correspondiente y quien decide que se levanta de la mesa y da por concluída la partida. Todas me parecen decisiones muy respetables. Lamentablemente, el derecho no recoge la posibilidad de acogerse a cualquiera de ellas en igualdad de condiciones. Es injusto, aunque no debería sorprendernos. Muchas veces, cuando alguien pide Justicia lo único que le dan es Derecho.

Habrá quien lo comprenda, dada la situación médica y de salud de ambos. ¿Lo comprenderían igual si su salud fuera buena, achaque más o menos, y decidieran que han tenido una vida plena y que quieren acabarla a su manera? Pues ese es el derecho a elegir. No como salida a un mal incurable, sino como digno colofón. Tengas 100, 80, 40 o 30 años.

Nadie nos pide la opinión para traernos a este mundo pero, una vez aquí, somos dueños de nuestra vida. Me parece muy bien que haya quien crea que su vida pertenece a un supuesto creador. Se lo respeto. Yo no le pido a nadie que se suicide, pero espero que llegue el momento en que nadie se atreva a impedírselo a otros.

 

Y encima esos salvaalmas son como los curas en el 99% de los funerales: hablan de quien no conocen.

 

Someone’s final song – Elton John

Tuesday, 14 July 2009

Intrascendencia estival

 

Vista la situación laboral en el Reino Unido, y después de una lenta reflexión, he tomado la decisión de esperar hasta finales de septiembre. Si para entonces no he recibido ninguna respuesta a mis currículums solicitaré el reingreso en la Agencia y me plantearé mi vida de nuevo. No es que me haga especial ilusión, pero tampoco puedo estar sin hacer nada. Tengo algunas ideas para hacer, pero prefiero ser realista, recopilar información y después evaluar la viabilidad.

Mientras tanto, la vida sigue en casa de mis padres. Es verano, hay visitas de familiares y la cosa está entretenida, pero el calor hace estragos en mí. Como, además, no me gusta demasiado la playa, todo se complica. Al final acabo consultando las webs a horas intempestivas para aprovechar el fresco de la noche, me acuesto tarde, no puedo dormir por la mañana por el calor y el ruido, y voy hecho un zombie todo el día. Me equivoqué de latitud al nacer, definitivamente.

Aparte de eso, a raíz de mi desencanto/cabreo con los políticos he descubierto que hay mucha gente con la que comparto muchos puntos de vista. He decidido ser positivo y activo, aunque de manera más reposada. Me he dado cuenta de mis limitaciones y de que me queda mucho por aprender. No ocupa demasiado tiempo, así que será una faceta más.

No hay mucho más en mi vida y el calor enlentece la neurona que se ha quedado de guardia (la otra está de vacaciones, ahora que se había recuperado de una baja por larga enfermedad), así que no os prometo nada, pero volveré a escribir en cuanto pueda.

Besos y abrazos.

 

Summer in the city – Joe Cocker

Saturday, 27 June 2009

Necesito un favor

 

Ya sabes que no suelo pedir mucho, por esa manía y ese estúpido orgullo de que parezca que no necesito nada. Vale, yo miento y tú haces ver que te lo crees, y así sigue siempre el juego.

Pero esta vez va en serio: necesito que me hagas un favor. Mira, quizás el hecho de estar en paro y no tener un duro ha hecho que mi orgullo se venga abajo. No es ningún secreto que estoy viviendo de mis padres y no me hace ninguna ilusión la situación. No se quejan ni me dicen que no a nada, pero tampoco puedo sangrarles permanentemente.

Ahora ya lo sabes: te voy a pedir que me prestes dinero.

La verdad es que no necesito mucho; con 39 euros salgo del apuro. Ojalá pudiera decirte que eso soluciona el problema, pero no te voy a engañar. Tampoco creo que te lo pueda devolver.

Oye, y si no puedes o no quieres prestármelo, no te sientas mal. Aquí paz y después gloria. Y tú y yo, tan amigos.

Incluso te lo pondré fácil: me lo puedes prestar pinchando en este enlace.

Te debo una.

 

 

Gracias a José Antonio Donaire, por muchas cosas, pero especialmente por esta.

 

 

Give a little bit – Supertramp

Sunday, 21 June 2009

And you'll carry me down on your dancing...

Descubrí a Leonard Cohen más o menos en el año 84. Mi amigo Fernando me lo “presentó”, mezclado con Barón Rojo, Carlos Cano, los Creedence, Deep Purple, Jethro Tull, Ultravox y un millón más. No recuerdo exactamente la primera canción. Sí recuerdo que nos entretuvimos una noche entera leyendo las letras (cuando venían en las fundas de los vinilos) de Suzanne, Chelsea Hotel #2, Famous Blue Raincoat, etc. La que nos mató del todo fue The Partisan. Ya sabes: tienes 15 años, te mueres de ganas de luchar contra la injusticia y crees que los ideales son lo más importante.

Con los años, Cohen se fue colando lentamente. No he podido librarme de él, seducido por sus versos, por su manera de decir las cosas, con su voz ronca y lánguida, como quien no quiere cantar; como si no quisiera decir lo que dice pero no tuviera mas remedio que hacerlo. Cuando me he sentido muy triste, nadie como él para romperme del todo y hacerme llorar como un niño. Es lo más parecido a una terapia que conozco: me ha destrozado mil veces y me ha salvado otras tantas.

Te cuento todo esto porque nunca he bailado contigo. Jamás. Ni contigo ni con ninguna de las mujeres a las que realmente he amado. Ya sabes que no me gusta nada bailar, que se me da fatal.

Pero me gustaría. ¡Joder! Me encantaría bailar contigo. Aunque sólo fuera una vez.

Cuando todos se hayan ido, cuando estemos solo tú y yo, déjame que encienda unas cuantas velas, apague las luces y te ponga Dance me to the end of love. Mécete conmigo, suavemente pegada a mi, mientras deslizo las yemas de mis dedos por tu espalda y te susurro que esto es lo que quería hacer desde hace mucho tiempo, que me moría de ganas, pero que me habría encantado que me lo dijeras, que me pidieras bailar esta canción. Sí, ya sé que es una locura y casi imposible, pero era esta canción y no otra.

Y cuando acabe, deja que te pida otro baile. Quiero bailar contigo un vals, pero no uno cualquiera, no. Quiero bailar contigo este vals:

Prometo irme antes de que acabe la canción. Porque no quiero ver cómo se apagan las velas, porque no quiero que me veas llorar, porque soy cobarde y no me atrevo a decirte que te amo, porque siento vergüenza por no haberte pedido bailar años atrás.

Porque no estoy seguro de querer que veas lo que soy cuando todo el mundo se ha ido.

Quiero irme con la esperanza de que algún día, quizás algún día, te acercarás a mí, me susurrarás que quieres bailar conmigo Dance me…, sólo esa, y te arriesgarás a que me vaya antes de que acabe el vals.

O te arriesgarás a conocerme y me harás bailar hasta que el miedo desaparezca.


Ahora ya sabes por qué no bailo.


Take this waltz – Leonard Cohen


Friday, 19 June 2009

Anantapur, Arrigorriaga

Ha muerto Vicenç Ferrer. Cualquier cosa que pueda decir sobre él ya ha sido dicha antes, así que sólo un pequeño apunte. Su concepto de la ayuda supera la caridad. Era de esos que, mientras dan peces, te enseñan a hacerte la canoa, a preparar el sedal, a escoger el cebo, a remar, a pescar, a limpiar el pescado, a cocinarlo y, si le das tiempo y los recursos le llegan, hasta a alicatar la cocina.

(Nota-recado para la Iglesia católica: a ese crack lo tenían ustedes en su equipo y lo dejaron escapar, montó su propio club y a la vista está que ha arrasado. Yo de ustedes vigilaría más la cantera, que por muchas subvenciones que les den hace tiempo que su afición mengua y la mayor parte ya ni va a ver los partidos. ¿Será que tienen ustedes un presidente-entrenador nefasto? Si el fundador levantara la cabeza…)

(Nota-duda para mí mismo: ¿Por qué si un barrendero (por decir algo) dice que se le ha aparecido la Virgen le llaman esquizofrénico y en cambio si lo dice un cura se habla de milagro?)

Han asesinado a Eduardo Antonio Puelles García en Arrigorriaga. Se supone que ha sido ETA, claro. He oído y visto de todo en la televisión y en la radio, pero nada que no se haya dicho otras veces: que si condenas, que si lamentos, que si llamadas a la unidad. ¿Qué queréis que os diga? Ya no me creo nada. José Antonio Donaire ha publicado un post precioso, lejos de las declaraciones tan grandilocuentes como vacías de muchos políticos. No esperaba nada de esos bocazas, la verdad.

Yo sólo puedo decir que lo siento mucho, que me parece una cabronada inmensa. En definitiva, un error. Tampoco espero nada de esos bocazas con pistola.

(Nota para los cobardes de uno y otro lado: A ver si dejáis las pistolas los unos y los bastardos intereses electorales los otros. A todos se os llena la boca de “patria” y venderíais vuestra alma (si el diablo la quisiera) por mantener el statu quo. Que os den. A todos)

Such a shame – The Cranberries

Thursday, 18 June 2009

El maldito verano

 

Pasaron ya las elecciones. Se acabó el pan, pero me temo que el circo de la política ha decidido instalarse permanentemente. Son así de majos. Bueno, vale, no todos son así. De hecho hay alguien (seguro que hay más) que se dedica, entre otras cosas, a la política (la de los escaños, esa que parece un anfiteatro con tragicomedia incluída) y que tiene este blog interesantísimo. Os lo recomiendo vivamente, especialmente este post escrito diez días después de las elecciones. Me quito el sombrero.

El formato de blogger no sólo me convence más por la estética sino que, además, me ha abierto a nuevas posibilidades. No sé si seguiré escribiendo durante mucho tiempo, aunque me asombra que lo que nació como una manera de explicar una experiencia vital se haya convertido en una especie de diario de anotaciones sobre temas varios. Y con la tontería ya van más de dos años.

Finalmente, sigo en mi búsqueda de trabajo. Las ofertas que aparecen en las webs inglesas no son aptas para mí, bien por ser puestos muy especializados o porque no son de mi especialidad. Mentiría si dijera que no me preocupa. Mis ahorros se han agotado y, ahora sí, vivo de mis padres. Espero que salga algo pronto o me temo que tendré que volver a la Agencia, y eso no me entusiasma nada.

En fin. A ver si las cosas mejoran un poco ahora que llega el verano. Si encima del calor, la humedad y todos los demás inconvenientes asociados no hay alguna buena noticia será como para emigrar a Islandia, que ya sé que están fatal, pero al menos están fresquitos.

 

Money – Pink Floyd

Thursday, 4 June 2009

Mi opinión no cabe en un sobre

 

¡Ya están aquí!¡Llegaron ya! (cántese con melodía y tono verbenero o de charanga)

Señoras y señores. Niños y niñas. Nuestras queridas elecciones asoman por la puerta de nuevo, y con ellas nuestros políticos. Sí, esa especie endémica (o pandémica) tan parecida a los vendedores… de humo.

Está bien, exagero y los caricaturizo, pero es que no es para menos. No dudo en ningún momento de que hay personas muy válidas. Yo mismo conozco a unas cuantas que se dedican a ese noble arte de la política y me parecen personas muy sensatas, poco dogmáticas y muy coherentes. Incluso las veo capaces de dimitir, que con los tiempos que corren es como decir que un obispo sea capaz de apostatar por discrepancias con la Curia. El problema es que a esos se les ve poco, y se les ve poco porque hacen su trabajo. Se ve más a los salvapatrias, salvaalmas y salvacarteras que van por ahí abrazando farolas, estrechando manos de jubilados y besando niños. “Press the flesh”, como le llaman a eso los políticos americanos. Pobres niños, pobres jubilados y pobres farolas. Una farola amiga mía me comenta que prefiere que se le mee un perro a que la abrace un político. Como ella dice, “al menos el perro te es fiel, siempre te viene a mear a ti. De acuerdo que también se mea en otras farolas, pero al menos no te hace promesas escatológicas imposibles de cumplir”. Me siento tentado de decirle que también los políticos se mean en nosotros… y después nos dicen que llueve.

Esos “salva-lo-que-sea” son los que suelen aparecer en carteles electorales, los que prometen lo que sea con tal de llegar y, una vez allí, por arte de vaya usted a saber qué mal, se olvidan de todo lo dicho.

Me dicen que estas elecciones europeas son muy importantes, porque más del 75% de las leyes que nos afectan se cuecen en Europa. Como decía Makinavaja: “Po fueno, po fale, po m’alegro”. Si eso es así, ¿por qué me da la impresión de que mandan a saldos políticos a quienes deben favores? Tengo la sensación que a las Europeas ponen a los que toca por cuota, por díscolos, para que no estorben. Si tan importantes son las elecciones, que manden a primeras espadas, en vez de convertir aquello en una especie de cementerio de elefantes.

Otra cosa. Las elecciones son europeas, pero se plantean en clave estatal. Si me queda tiempo entraré en las campañas publicitarias, que son de puta pena. Pero no se puede esperar más de ellos. Tenemos unos políticos menores de edad (mental) que nos tratan como a sus iguales. ¿Y aún quieren que les votemos? Nos llaman a la puerta muy educadamente cada cierto tiempo para decirnos que votemos, y al día siguiente ya se han olvidado de nosotros.

Después de muchos años de no hacerlo, cometí el error de votar en las generales del 2004 y he votado en todas desde entonces. Es que me gusta persistir en el error, ya me lo dicen mis exnovias. Incluso llegué a ir a votar después de una noche de juerga, completamente borracho. Lo hice porque creía que tenía que hacerlo, a pesar de que estaba asqueado de que interpretaran mi voto como les diera la gana y que hicieran con él lo que les pasara por el arco de triunfo. Reuní las papeletas que me llegaban a casa, me fui de fiesta, volví a casa sin saber ni como me llamaba, revolví las papeletas, escogí una sin mirar, la metí en un sobre y acudí a mi colegio electoral a depositar mi voto como un buen ciudadano. Si a los políticos les da igual, a mí también, y así no sufro viendo los resultados, porque no tengo ni idea de a quién he votado. Esa noche, como siempre, salieron todos diciendo que habían ganado. Yo estaba seguro de haber perdido

Por eso no iré a votar, entre otras cosas porque no hice el trámite para poder votar donde vivo ahora. Tendría que desplazarme 100 km, lo que me asegura que no volveré a ceder a la tentación. Bueno, por eso y porque mi hígado ya no está para muchas alegrías.

Vuelvo a mi abstención, digan lo que digan. Y dicen muchas cosas para meternos miedo o para hacernos sentir culpables. Ya se sabe, el sentimiento de culpabilidad está en la base del pensamiento judeo-cristiano, y en el subconsciente (¿o es inconsciente?) colectivo de este país aún sigue pesando mucho.

Dicen cosas como las siguientes:

- Si no votas, después no te puedes quejar.

Falso. ¿Dónde se ha visto que no ejercer el derecho al voto te prive del derecho a la palabra? Menuda clase de democracia y libertad nos dan. Además, sigo pagando religiosamente mis impuestos, y sin hacer trampas. Vote o no, creo en la cosa pública. A diferencia de algunos que creen que lo público no es de nadie, o de otros que creen que pueden hacer un uso particular cuando les interesa, yo creo que lo público es de todos, y por eso precisamente es por lo que hay que cuidarlo. El sostenimiento al bien general es una actuación tan solidaria y tan ciudadana como el derecho al voto, porque se contribuye y favorece el funcionamiento del Estado (intereses comunes), en vez de a unos intereses partidistas particulares.

- Mucha gente se ha dejado la piel para conseguir ese derecho.

Pues muchas gracias por todo. Os voy a contar una historia, a ver qué os parece. Erase una vez un abuelo con una pensión muy baja. Con los pocos ahorros conseguidos durante muchos años que tenía compró para sus nietos aún no nacidos unos fantásticos regalos, valiosísimos. Lamentablemente, el abuelo murió antes de ver a sus nietos. Cuando éstos cumplieron los 18 años les entregaron los regalos. Cada nieto hizo con su regalo lo que consideró oportuno. Los tíos (hijos e hijas del abuelo que no habían puesto un solo euro ni esfuerzo en el regalo) recriminaron ciertas actitudes que tenían algunos nietos respecto de los regalos, recordándoles lo mucho que se había sacrificado el abuelo. Y todo porque esas actitudes no gustaban o no eran favorables a los intereses de esos tíos/tías. Fue tan cansina la canción que algún nieto, harto, optó por devolver el regalo a los tíos, con el recado de que se lo guardaran en salva sea la parte.

Algo parecido pasa con el voto. Sé que mucha gente se dejó la piel para conseguirlo y les estoy muy agradecido, pero el derecho es mío, y me molesta que me vengan a dar lecciones de democracia quienes me dicen que TENGO que usar ese derecho. Mirusté, señor/señora salvapatrias. Yo, con mis derechos, hago lo que me da la real gana, que para “tener que” ya están las obligaciones. Y deje ya de intentar manipular mi sentimiento de culpabilidad, que cansa y, además, en mi caso no funciona.

- Si no estás de acuerdo, vota en blanco.

Ya estamos otra vez diciendo lo que he de hacer o no con mi derecho. Tú lo que quieres es que vote, sea lo que sea, porque una abstención espectacular reflejaría la nula credibilidad que tienes, malandrín. Hagamos una cosa. Tú aceptas reflejar en el arco parlamentario el voto en blanco y yo voy a votar. ¿Hace? No, no hace, porque podrías haberlo hecho mucho tiempo atrás, pero el gusto a la poltrona y la dictadura de partido te mantiene la boquita cerrada y el estómago agradecido.

 

Señor político, me cansa usted, me asquea, cada vez que habla desconfío de usted y me echo mano a la cartera, porque sé que sus incompetencias las acabaré pagando, y prefiero pagarlas con dinero, que sale más barato. Su descrédito es tal que no merece que juegue a su juego, por eso NO VOTO.

¿Quiere que vaya a votar? Tome nota.

  • No me tome por imbécil. Haga atractiva la campaña, cumpla lo que ya prometió y déjese de llamadas al miedo. Le está pasando lo de Pedro y el lobo; ahora no le eche la culpa a los pastores que ya no quieren ayudarle.
  • Quiero listas abiertas, y que se refleje el voto en blanco. También acepto una representatividad a la británica, donde yo pueda ir a felicitar o a cantarle las cuarenta a mi diputado. Esconderse en la lista cerrada de un partido es de cobardes. Estoy dispuesto a dejar la política en sus manos, pero no en la de los partidos. Sea valiente.
  • No me venga pidiendo cosas cuando a usted le interesa, mientras que me ignora una vez lo ha conseguido. Queda feo y conseguirá que no le ayude la próxima vez.
  • No me pida el voto para usted ni su partido. Usted no quiere el voto, quiere un cheque en blanco. Cuando sea usted responsable, cuando me lo demuestre, consideraré la posibilidad de ir a votar… lo que a mí me dé la gana.
  • Tráigame hechos, no palabras. Y no haga de eso un eslogan o un discurso, que ya lo han hecho otros y no les creo. Haga de ello un método y empezaré a tomarle en serio.
  • Abandone la cantinela del “Y tú más” respecto a las otras opciones políticas. Está bien en los niños de primaria, pero, como comprenderá, no pienso dejar la política en manos de niños de primaria, aunque éstos me merezcan más confianza que usted.
  • No me vuelva a decir lo que tengo que hacer con mis derechos, ni a criticar lo que hago con ellos.
  • Estoy dispuesto a pagarle el sueldo, y quiero que sea un sueldo excelente, para evitar que acabe metiendo la mano en la caja. Pero si le pillo tocando lo que no debe espero que sean sus propios compañeros quienes el linchen. El corporativismo mal entendido les ha llevado a esto.

En resumen: demuéstreme que puedo confiar en usted.

Esto es lo que hay. NO es negociable. Si no le gusta, bien, pero dejen de tocarme las narices (usted y sus acólitos sectarios) con el dichoso voto. Recuerde que yo puedo criticarle a usted, pero no le conviene criticarme a mí por mi uso del voto si quiere que lo use; no son ustedes muy inteligentes. Si no está dispuesto a cumplir lo que le pido, olvídese de mí, como lleva haciendo desde la última campaña electoral. Si le gusta y está dispuesto a jugar a MI juego, demuéstrelo. Si lo consigue, tendrá mi confianza.

Mi derecho al voto es mío y sólo mío. Sé lo mucho que ha costado, por eso le tengo tanto respeto y por eso es tan valioso. Por eso lo uso con tanto esmero, por su valor. Pero usted y los que son como usted, mi querido/a candidato/a, son tan necios que confunden el valor con el precio.

Hay un cartelito por ahí que dice “Soy responsable y el 7 de junio me lo voy a demostrar”. Muy bonito, con una rosa roja y todo. Miren, me suena a libro de autoayuda, con el asco que les tengo. Y me suena también a manipulación del sentimiento de culpabilidad. Si uno es responsable no se tiene que demostrar nada a si mismo, y en cambio mucho me tienen que demostrar ustedes a mí. Yo les propongo mi respuesta hacia ustedes: “Eres un irresponsable y el 7 de junio te lo voy a demostrar”.

 

No le deseo suerte; si ha llegado hasta ahí es que ni la necesita ni la merece.

 

Cara a cara, Rosendo