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Tuesday, 3 March 2009

En tierra de nadie

 

Simpatizo con el tipo que se lió a martillazos contra la herriko en Euskadi. Más que simpatía es empatía. Le entiendo perfectamente: llega un momento en el que te tocan tanto los cojones que estallas y te lías a hostias.

Soy un firme partidario de la independencia. Mejor dicho, soy un defensor a ultranza de que cada pueblo elija como se quiere gobernar. Eso no incluye sólo las elecciones europeas, generales, autonómicas o municipales, sino muchos otros aspectos. Sin ir más lejos, la forma de Gobierno, que ya nos colaron los de la monarquía parlamentaria de manera implícita cuando lo de la Constitución (que, por cierto, aprovecho para decir que muchos de los ciudadanos actuales no votamos porque no teníamos edad).

En el caso de Euskadi, la cosa está complicada. Creo que ha derivado todo en una situación extremadamente polarizada: digas lo que digas, te posiciones como te posiciones, unos u otros te van a llamar traidor. Eso con suerte, porque depende lo que digas serás traidor para todos.

Alguien con quien discrepo muchísimo políticamente, pero a quien admiro mucho y quiero más, vivió durante un tiempo en Euskadi. Un tiempo muy largo y difícil. Me contaba lo duro que es vivir con protección las 24 horas del día y el efecto que produce en tu vida: el aislamiento social, la imposibilidad de tener costumbres, la falta de cotidianidad, la inexistencia de intimidad en algunas facetas de tu vida, etc. Me abrió los ojos a una realidad que yo no desconocía, pero que soslayaba porque creía que en todo conflicto hay inocentes que sufren. Lo que pasa es que cuando toca a alguien que quieres la percepción cambia. No cambió mi opinión respecto de la situación política (y social), pero sí de la actitud de quienes sufren las consecuencias.

Un conocido se dedica a la política y hace unos días tenía colgada una frase en su perfil de Facebook. Decía algo así como que era el momento del cambio en Euskadi y que era muy importante ir a votar. Entiendo perfectamente lo que quiere decir, pero desafortunadamente no puedo votar allí. Lo peor de todo es que, aunque estuviera censado, tampoco podría porque resulta que hay una ley de partidos que se sacaron de la manga y que fue apoyada por muchos de los partidos que se llaman democráticos (entre los cuales se cuenta el partido en el que milita y por el que es cargo electo mi conocido) que ilegaliza asociaciones políticas como Batasuna, PCTV, D3M y otras que se califican como "marcas legales de ETA".

Como no es la primera vez que esto sucede ya he vivido anteriormente el debate y la respuesta que suelen darme es que siempre podría votar a Aralar. Muchas gracias, pero poco ejemplo democrático me da quien me dice lo que puedo votar y lo que no. Por supuesto que podría votar a Aralar, y probablemente sería un voto más ajustado a lo que pienso. Lo que pasa es que, como al tipo que se lió a martillazos, a mí también hay cosas que me tocan los cojones, y entonces me reboto. Además, mi voto va para quien a mí me da la gana. Ya puestos, que saquen una ley que permita que se presenten sólo dos partidos políticos. ¿Por qué algunos partidos se ilegalizan y otros no? ¿Por no condenar los atentados? Pues miren, yo tampoco los condeno. Me jode profundamente la violencia de este conflicto, ya sean las muertes por atentado, las amenazas que obligan a marcharse o las torturas y desapariciones del terrorismo de Estado. No condeno nada de eso porque para condenar ya están los jueces, y yo soy sólo parte.

Lo más fantástico de todo es que entre los que aprobaron esa ley hay quienes se les llenaba la boca diciendo que la única vía para solucionar el conflicto era él diálogo y la política. Supongo que se referían a la política en cualquier otro país, claro. Lo peor de todo es que a esos políticos de salón les pago el sueldo. A los otros, a los que se dedican a pegar tiros y a amenazar, no.

Yo no espero nada de ETA, ni le pido nada. Al fin y al cabo es una organización ilegal con la que ni siquiera comparto la idea que tienen de independencia. Puestos a pedir en plan carta a los Reyes Magos (otros que también me importan un bledo) es que unos aparquen sus pistolas y su paranoia y los otros planteen un referéndum de una puñetera vez. Porque a ETA no le puedo pedir nada, pero a los otros, sí. No solo puedo, sino que estoy en mi derecho a exigírselo. Y si quienes son elegidos democráticamente tienen tanto miedo a una consulta democrática es que muy poco o nada se merecen el puesto, porque muy poco o nada creen en ello.

No me extiendo más, que acabo aburriendo a las piedras. Hace mucho tiempo Niemöller y Brecht resumieron en sendos poemas lo que pretendo deciros: "Primero cogieron..." y "Hay muchas maneras de matar"

En resúmen, que me da mucho asco el tema. Demasiado asco y demasiado tiempo hace que me da asco. Por eso decía al principio que entiendo que alguien (uno o muchos) se líe la manta a la cabeza y monte en cólera. Lo que más me jode de todo es que una persona en particular a quien quiero mucho sufre y se le abren las carnes con cada noticia.

Ojalá pudiéramos vivir en dos mundos paralelos a la vez.

 

 Brothers in arms, Dire Straits