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Thursday, 19 March 2009

A los pies de los egos desbocados

 

A lo mejor un día de estos me pongo las pilas, leo un poco y escribo sobre el tan manido EEES, más conocido en el mundillo universitario por "proceso de Bolonia". Por ahora, lo único que sé es que una ex-compañera universitaria, con la que coincidí en temas de gestión/política universitaria y que ahora tiene cargo político, parece que ha cambiado de parecer. Puedo entenderlo, sinceramente. No lo comparto, se me revuelven las tripas al ver lo fácil que resulta ser un trepa, me dan náuseas al pensar cómo se puede priorizar la poltrona... pero lo entiendo. Todo el mundo tiene un precio y cada cual lo sube o lo baja en función de sus necesidades. Lo que ya me resulta más difícil de entender es que la gente baje el precio sin necesidad, sino por simple vanidad. Bueno, cada cual sabrá el precio de su silencio y de su culo, el que pone en la poltrona.

A lo que iba. Algunos estudiantes se habían encerrado en el Rectorado de la UB para protestar por el proceso de Bolonia. El rector Dídac Ramírez, elegido hace apenas unos meses, ha acabado pidiendo el desalojo a los Mossos. Espero y deseo que sea su tumba como rector. Si no ha sabido resolver el tema antes y de mejor manera, no se merece el cargo. A ver si así aprenden un poco los que aspiran a pasearse por esa feria de las vanidades.

Otro que se merece la patada en el culo de manera inmediata es Rafael Olmos, director general de la policía de la Generalitat. La carga de los Mossos fue absolutamente desproporcionada. Últimamente a los chicos de la porra se les están poniendo las cosas algo difíciles: les instalan cámaras en las comisarías, les condenan por torturas, detenciones ilegales, robos a detenidos. Y los medios de comunicación les tienen en el punto de mira. ¡Así no hay quien se divierta!, deben pensar. Claro, se entiende que, a la que ven periodistas en la calle, debidamente acreditados y con brazaletes visibles, se lancen como perros callejeros sobre ellos. ¡Sólo faltaría que quienes dan testimonio de su falta de profesionalidad y de su incontinencia en el uso de la porra se fueran de rositas! Y si en estas recibe un chaval de 10 años, pues no pasa nada, que si no ha hecho algo, seguro que dentro de unos años lo haría.

Encima resulta que de los 90 heridos, 46 son policías. Estamos de coña, ¿no?. Que alguien le eche una ojeada a las cargas absolutamente salvajes de esos energúmenos (me refiero a los del uniforme y casco) y que después me expliquen cómo unos tipos altos y fuertes, vestidos con protecciones mejores que las del fútbol americano, armados con porras de medio metro, con pistola, con bolas de goma disparadas por fusiles, con gases lacrimógenos y especialmente entrenados para contener multitudes pueden acabar con tantos heridos. O mienten como bellacos o es que son una pandilla de inútiles. Joder, si es que después de las cargas que hicieron, como no se pegaran entre ellos no puedo entender como se pudieron herir, de verdad.

Me pregunto qué modelo de policía tenemos en este país, y si quienes establecen el perfil psicológico de los aspirantes siguen criterios profesionales o estrictamente políticos. Me ha venido a la cabeza la psicóloga que colaboró en una de las primeras ediciones de Gran Hermano, seleccionando perfiles. Recibió críticas a troche y moche, y no era para menos. Pues en esto de la policía, tanto de lo mismo.

- Oiga, que el perfil de este aspirante es claramente sociopático y su cociente intelectual no es mucho mayor que el de un champiñón. Darle autorización para portar un arma es harto peligroso.

- Ya, pero está hecho una mole, no discute las órdenes y reparte que es un primor, así que usted cállese, que para pensar ya estamos nosotros.

Y "nosotros" son tipos que han llegado donde están a base de lamer culos (literal o figuradamente) y a quienes lo único que les importa es sacar la pasta que puedan de su poltrona antes de ser desalojados de ella, aunque con maneras más amables que las que usan sus patrocinados. "Nosotros" también son tipos que hasta hace cuatro años se les llenaba la boca hablando de lo que lucharon contra la dictadura, y de lo que corrían delante de los grises. De hecho, a la que se les afea la conducta y se les señala por tener las mismas actitudes autoritarias de los gobernadores de turno vuelven a la carga con eso de que "yo he luchado mucho por las libertades". Pues no se te nota, chaval. A lo mejor uno de los porrazos que te dieron los grises te volvió así de tonto. Aunque, para ser sincero, dudo mucho que los grises te dieran ni un solo porrazo. Intento ser bien pensado, porque me planteo que, si te lo dieron y no te quedaste tonto, es que realmente has vendido tu culo por llegar donde estás. Y quizás ni te creas la suerte que tienes por haber llegado donde estás. Y si es así, si es cierto que has llegado donde estás porque no había nadie mejor que tú es que realmente este país está muy mal.

En resumen, que deseo que al rector y a los responsables políticos de la policía los fulminen inmediatamente. A los estudiantes que trabajan por una universidad mejor, que plantean propuestas sensatas, les deseo mucha paciencia y les mando el mayor de mis abrazos. A los que se dedican a reventar ese trabajo, sean personajes que no tienen nada mejor que hacer que montar follón, elementos "antisistema" (¿en serio se puede ser antisistema?) o policías infiltrados con ganas de reventar las manis, a todos ellos les deseo una larga temporada de hemorroides.

Sé que jamás ocuparé un cargo de responsabilidad política. Porque se me calienta la boca, porque me cuesta obedecer si no estoy de acuerdo, porque soy vanidoso pero no tanto y porque, aunque tengo un precio, aún nadie ha puesto tanto dinero encima como para que me olvide de quién soy y de cuáles son mis principios. Siempre se paga un precio, aunque haya gente que crea estar por encima del bien y del mal, que no quiera pagar ningún precio y que, encima, crean que no han de rendir cuentas ante nadie. Esos son los que acaban justificando cualquier cosa.

Y si alguna vez me pasa algo así, por favor, dadme una hostia y dejad de hablarme, porque no mereceré ni una sola palabra de aliento de mis amigos. Y cuando haya caído no me ofrezcáis la mano hasta que no haya pedido perdón, porque tampoco mereceré consuelo.

 

Iron hand, Dire Straits