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Sunday, 21 June 2009

And you'll carry me down on your dancing...

Descubrí a Leonard Cohen más o menos en el año 84. Mi amigo Fernando me lo “presentó”, mezclado con Barón Rojo, Carlos Cano, los Creedence, Deep Purple, Jethro Tull, Ultravox y un millón más. No recuerdo exactamente la primera canción. Sí recuerdo que nos entretuvimos una noche entera leyendo las letras (cuando venían en las fundas de los vinilos) de Suzanne, Chelsea Hotel #2, Famous Blue Raincoat, etc. La que nos mató del todo fue The Partisan. Ya sabes: tienes 15 años, te mueres de ganas de luchar contra la injusticia y crees que los ideales son lo más importante.

Con los años, Cohen se fue colando lentamente. No he podido librarme de él, seducido por sus versos, por su manera de decir las cosas, con su voz ronca y lánguida, como quien no quiere cantar; como si no quisiera decir lo que dice pero no tuviera mas remedio que hacerlo. Cuando me he sentido muy triste, nadie como él para romperme del todo y hacerme llorar como un niño. Es lo más parecido a una terapia que conozco: me ha destrozado mil veces y me ha salvado otras tantas.

Te cuento todo esto porque nunca he bailado contigo. Jamás. Ni contigo ni con ninguna de las mujeres a las que realmente he amado. Ya sabes que no me gusta nada bailar, que se me da fatal.

Pero me gustaría. ¡Joder! Me encantaría bailar contigo. Aunque sólo fuera una vez.

Cuando todos se hayan ido, cuando estemos solo tú y yo, déjame que encienda unas cuantas velas, apague las luces y te ponga Dance me to the end of love. Mécete conmigo, suavemente pegada a mi, mientras deslizo las yemas de mis dedos por tu espalda y te susurro que esto es lo que quería hacer desde hace mucho tiempo, que me moría de ganas, pero que me habría encantado que me lo dijeras, que me pidieras bailar esta canción. Sí, ya sé que es una locura y casi imposible, pero era esta canción y no otra.

Y cuando acabe, deja que te pida otro baile. Quiero bailar contigo un vals, pero no uno cualquiera, no. Quiero bailar contigo este vals:

Prometo irme antes de que acabe la canción. Porque no quiero ver cómo se apagan las velas, porque no quiero que me veas llorar, porque soy cobarde y no me atrevo a decirte que te amo, porque siento vergüenza por no haberte pedido bailar años atrás.

Porque no estoy seguro de querer que veas lo que soy cuando todo el mundo se ha ido.

Quiero irme con la esperanza de que algún día, quizás algún día, te acercarás a mí, me susurrarás que quieres bailar conmigo Dance me…, sólo esa, y te arriesgarás a que me vaya antes de que acabe el vals.

O te arriesgarás a conocerme y me harás bailar hasta que el miedo desaparezca.


Ahora ya sabes por qué no bailo.


Take this waltz – Leonard Cohen