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Tuesday, 28 July 2009

Ideas estivales

Ya estoy aquí de nuevo. Me he tomado unos días para estar con mis primos de A Coruña y con sus hijas. Ya comenté en otro post que son en (gran) parte culpables de haberme hecho descubrir mi parte de alma atlántica. Me lo pasó fenomenal con ellos y, como esta vez tenía todo el tiempo del mundo, quería disfrutar de su compañía.

Confieso que discuto mucho con mi prima, que son múltiples los temas que acaban en debate, pero me encanta compartir con ella los puntos de vista diferentes. Con su marido es diferente: mucho menos pasional, pero con las ideas muy claras, tremendamente cabal y pausado. Alternar las conversaciones es un auténtico goce para quienes disfrutamos del intercambio de opiniones.

No soy padre (ya me habría gustado, ya), pero tampoco soy tonto (aunque a veces lo parezca) y sé distinguir cuando la paternidad/maternidad se ejerce en un estilo u otro. Tengo muchos amigos y cada pareja educa a sus hijos de manera diferente. Con algunos puedo estar más de acuerdo que con otros, y con ciertas personas de mi entorno no estoy en absoluto de acuerdo. A mis primos los admiro en ese aspecto. Los niños no vienen ni con un pan ni con un manual bajo el brazo, pero ellos muestran una dedicación y un hacer que ya me gustaría tenerlos para mí si algún día llego a ejercer de padre.

Hemos podido hablar sobre educación en valores. Discrepo profundamente en el tema de la crisis de valores. No es que haya una crisis de valores, sinoq ue algunos valores están en crisis mientras que otros cotizan al alza. Hay valores que promueven la participación, la compasión, la empatía, el respeto por lo ajeno, la inclusión de la alteridad, el altruismo. Y otros que promueven todo lo contrario. No entraré hoy a valorar unos y otros, sólo sé que hay unos que ayudan a generar y mantener una sociedad cohesionada, a que esa sociedad progrese de manera adecuada, y otos que no. En definitiva, hay unos valores que protegen a los miembros menos afortunados de la sociedad y otros que no. Cualquiera de nosotros se puede convertir en un “miembro menos afortunado”, por muy bien que nos vayan las cosas hoy.

También he comentado con mi primo el tema que Gallium comentaba en su post. Entre unas cosas y otras, propongo una idea, a ver si alguna televisión pública se anima (de las privadas no comento). Aprovechando el tirón de los reality-shows, he aquí uno: 20 voluntarios, un simulador de conducción, varias pruebas en diferentes condiciones y una variable importante: consumo de alcohol o estupefacientes. ya sé que suena algo atrevido y que habrá quien pensará que es fomentar el consumo de esas sustancias. Por favor, si se apoyan en un buen grupo de profesionales de la investigación, de estudiosos de seguridad vial y de la experiencia de quienes lidian cada día con las consecuencias de esas sustancias al volante seguro que les saldrá algo redondo. Y por poco dinero. Imagínense la cara, en prime time, del típico conductor que, después de meterse tres cubatas entre pecho y espalda, va diciendo: “Estoy perfecto; controlo que te cagas”. Justo después, un primer plano de la cara del tipo, viendo la cantidad de errores que comete en el simulador y escuchando que, de haber sido una situación real, se habría matado él, el copiloto y el conductor del otro vehículo. No es tremendismo, es informar a la gente sin necesidad de apelar a los instintos más básicos. La gente no es tonta, de verdad, por mucho que los políticos, responsables de medios de comunicación y quienes instrumentan las religiones pretendan hacérnoslo creer.

Hoy es el cumpleaños de alguien importante para mí, así que me permitiréis que le haga un regalo especial con la canción. Felicidades, E.



Princess Aurora – Luca Turilli