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Friday, 23 October 2009

Pescar a cañonazos

Me gusta el atún, sobretodo crudo. Los japoneses llaman toro a la ventresca de atún, y el sashimi de toro es, a mi parecer, una delicia, especialmente si lo comes en Wakasa (Natsu y Taka hacen que cualquier otro restaurante japonés quede como un aficionado).

Lastimosamente, los precios que pagan los japoneses por el atún son tan altos que los pescadores se han vuelto locos, hasta el punto de que el atún está desapareciendo en el Mediterráneo por las capturas masivas, perjudicando gravemente prácticas artesanales como la almadraba, sostenibles y respetuosas con el medio.

Y, por otro lado, los que se lo pueden permitir, parten a tierras (aguas, en este caso) lejanas para procurar pescar todo el atún que pueden. Algunos se llegan hasta las costas somalíes donde, al parecer, hay buenos caladeros de atún. Buenos caladeros y pocos pesqueros africanos, que eso es importante. Y nula vigilancia por parte de las autoridades('?) somalíes, con lo que resulta muy fácil excederse, bien sea con la pesca o con los vertidos de residuos de todo tipo, que emponzoñan las aguas y, gracias a las corrientes y a algún que otro tsunami desafortunado, han hecho que sea casi inviable la pesca de bajura en un país donde ya resulta muy difícil cultivar la tierra, porque llevan años de conflictos armados.

Mirad, me sabe muy mal que hayan pillado a ese atunero, pero me niego en redondo a que ningún gobierno pague rescate alguno. Es más, me cabrea enormemente que estemos pagando una pasta indecente para proteger a esos barquitos. ¿Acaso esos barcos son públicos?¿Acaso no son beneficios para una empresa privada? Pues que se lo paguen ellos. ¿Que quieren permitir que lleven mercenarios a bordo? Pues perfecto, siempre que se ajuste a la legalidad (y si no, ya lo arreglarán para que se ajuste). Eso sí, me gustaría saber a qué empresa o empresas venden esos tipos el atún porque no pienso comprarles absolutamente nada, de la misma manera que he dejado de consumir atún crudo.

Vale, lo sé. Mi actitud, aisladamente, no cuenta para una mierda. Setenta u ochenta latas menos de atún al año no es una gran pérdida para una conservera, pero para mi conciencia es un enorme alivio. Hay diamantes de Sierra Leona, y ahora atún de Somalia. Los primeros no los compraría aunque pudiera. El segundo, pudiendo, me niego a comprarlo.

 

Muriendo a miles en Somalia, me parece incluso obsceno perder el tiempo con este tema. Si quieren peces, que se mojen el les den por culo.

 

Nkosi sikeleli afrika

 

 

Homeless – Lady Smith Black Mambazo