Pages

Tuesday, 28 April 2009

No era un dragón, sino una víbora

 

Estaba yo tan ricamente en la parada de libros de St. Jordi cuando de pronto una señora se acerca y nos dice:

-¿Queréis saber un secreto?

Estuve a punto de decirle que no, que los secretos son eso, secretos. La propia palabra lo dice. Pero entendí enseguida que a) era una pregunta retórica y la señora no tenía la más mínima intención de callarse, y b) que lo que iba a soltar no era un secreto sino un chismorreo y, por tanto, no iba a hablar bien de alguien. Ante el silencio general la señora empezó a despotricar de un conocido político, insistiendo en que sus fuentes eran muy fiables y “de mucho prestigio”.

Como me molesta mucho esa actitud y el tema era muy delicado no pude por menos que dejar que se me calentara la boca y soltarle cuatro lindezas a la señora, procurando que quedara en evidencia ella y su “fuente de mucho prestigio” (ni que fuera la fuente de Vichy Catalán, vamos).

Cuando conté lo que me había pasado a mis conocidos me encontré con una reacción que me sorprendió: más o menos encontraban normal lo de los chismorreos. No sé si es cuestión de vivir en el pueblo o que yo llevo muchos años en una ciudad. O quizás es que no me interesa saber chismorreos sobre personas públicas. Sea como sea, me sentí profundamente incómodo, sobretodo por el encarnizamiento posterior al chismorreo. Tiene mi madre una frase muy bonita: No hablan de los demás por caridad, sino por envidia o por maldad.

Me ha recordado lo de los tres filtros: la verdad, la bondad y la utilidad. Creo que se le atribuye a Sócrates y vendría a decir algo así: Si lo que quieres contarme puede no ser cierto, no es bueno, ni es útil, ¿para qué quieres contármelo?. Somos una especie curiosa. Como decía un amigo, el drama humano “nos pone”.

 

A veces los rumores, las mentiras y las maledicencias están tan bien pergeñadas que la realidad, la verdad, simplemente estorba.

 

False news travel fast, Sonata Arctica

Wednesday, 22 April 2009

Sant Jordi

 

Para quienes no lo sepan, mañana es Sant Jordi, patrón de Catalunya y un día muy especial: las calles se llenan de paradas de libros y de rosas. Es una especie de San Valentín, pero sin tanto mamoneo. La tradición dice que, en la pareja, él le regala la rosa a ella y ella le regala un libro a él. En la práctica, hay libros para todas y todos y muy pocas mujeres se quedan sin rosa, tengan o no pareja.

Me gusta la fiesta y mejor si cae en día laborable. Llueva o haga sol la gente sale a la calle. Los libros salen un 10% más baratos y las rosas hasta un 500% más caras, pero me parece muy divertido.

Total, que como este año me pilla en paro, un amigo me ha pedido que le eche una mano en la parada de libros. Hace dos meses vendía instrumentos musicales y mañana estaré vendiendo libros. No está mal.

La vida en el pueblo discurre más o menos tranquila. Más porque el ritmo es mucho más lento que en la ciudad y te da tiempo de todo, hasta de aburrirte, si quieres. Y menos porque me disgusta estar viviendo de mis padres, pero es lo que tiene estar en el paro y no poder cobrar el subsidio de desempleo. Podría volver a la Agencia, pero no es mi prioridad en este momento.

Sigo buscando ofertas de trabajo de psicólogo en Inglaterra. Alguna hay, pero no todas son aptas para mí. Esta es la parte que más inquieto me tiene. Sé que puedo pedir la reincorporación y todo arreglado, pero me cuesta. No quiero rendirme aún.

Volver al pueblo también me ha devuelto a los amigos que había dejado hace años. Me tomo más cafés con ellos, converso más y noto que no estoy tan irascible como hace unas semanas. Supongo que será el cambio de ritmo.

Pues eso, que mañana me dedicaré a vender libros y a mandar alguna que otra rosa, aunque sean virtuales. Ya os contaré qué tal ha ido.

 

A gift of roses, Jethro Tull

Friday, 10 April 2009

La naturaleza del escorpión

 

La última vez que escribí pedía el cese de Rafael Olmos. No pedí la dimisión porque soy consciente de que es un verbo que la gran mayoría de los políticos no saben conjugar en primera persona del presente de indicativo, aunque esa misma mayoría conocen perfectamente la segunda persona del imperativo. Cosas de los políticos, que no de la política.

Bueno, pues ya está. Cesado y bien cesado. Muchas gracias por nada y buenas noches.

Lo del rector será más difícil, pero nada es imposible. Será cuestión de esperar.

A Saura le han llovido las críticas. Hay quien supone y mantiene que debería apoyar a la policía con mayor énfasis. Corporativismo mal entendido. Hay quien dice que con su pasado y su ideología no debería estar a la cabeza de Interior. Claro, supongo que quienes dicen eso esperan a alguien más autoritario. Personalmente agradezco que haya mantenido sus convicciones. Le critican que vaya a manifestaciones contra el bombardeo de Gaza. Es decir, tenemos que soportar que un tipo nos meta en una guerra pero no toleramos que un Conseller se manifieste en contra de un conflicto armado. Estamos fatal, de verdad.

La verdad es que, visto lo visto, muchas veces no hay mejor manera de desactivar a los incómodos que darles cargos de responsabilidad. Se me ocurre que quizás si ganara la izquierda abertzale en Euskadi las cosas pintarían de otra manera. Ya sé que es política-ficción y que jamás dejaran que eso ocurra (no me tiréis de la lengua, por favor). Lo cierto es que no actúas igual cuando tienes responsabilidades que cuando no las tienes. Y, sobretodo, cuando tienes la poltrona. Supongo que por eso yo soy tan bocazas ahora. Si me dieran un cargo de responsabilidad... Bueno, puestos a seguir con la política-ficción es más probable lo del gobierno de la izquierda abertzale en Euskadi.

Claro que, a veces, las cosas se tuercen. Mejor dicho, se niegan a torcerse. Y eso es lo que creo que ha hecho Saura. Es como aquello de "antes partía que doblá" de la ya ex-ministra de Fomento ("late, always too late"). La diferencia (sustancial) es que Saura lo hace por principios y la otra por incompetencia. Agradezco que un político no reniegue de sus principios al llegar a la poltrona, aunque eso le cueste el cargo, bien por cese o por dimisión (por cierto, un recuerdo para Manuel Pimentel, con toda mi admiración).

 

He recibido algún que otro "toque" por los últimos escritos, de parte de gente más o menos próxima y distribuidos a lo largo del abanico ideológico y religioso. He herido muchas sensibilidades diferentes. Lo siento mucho. Siento que se sientan ofendidos o dolidos, pero es mi naturaleza. Hace muchos años tomé una decisión y actué en consecuencia. Unos me llamaron traidor y otros que aprovecharon mi acción para sacar partido creyeron que estaba de su parte. Todos se equivocaban. Aprendí a no tomar jamás partido por nadie, excepto por mí mismo. Me han llamado de todo, desde fascista a terrorista. Me da igual si se equivocan o no. Tengo claros mis principios y, sobretodo, mi actitud y mis acciones. Tengo claro que no puedo arreglar el mundo, pero defiendo a los míos, a los que yo considero míos.

Hace poco alguien a quien admiro me dijo que no escogemos en quién depositamos nuestros afectos. Me guste o no, yo soy un individuo de los afectos; esa es mi naturaleza. Siento que os hayáis sentido ofendidos, dolidos, violentados. Pero yo soy así, para mal o para peor. Y probablemente mañana lo que diga os volverá a molestar. Quizás incluso algunas cosas que haga. A mí tampoco me gustan algunas cosas vuestras, pero no puedo escoger dónde deposito mis afectos, y éstos están depositados (en mayor o menor medida) en vosotros. No me gusta estar en el bando de nadie y esa es la manera más rápida de que te sitúen siempre en "el otro bando". Sé que suena raro hablar de "los míos" y después decir que uno no quiere estar en el bando de nadie. Suena contradictorio e incongruente, pero quienes me conocéis seguro que me entendéis. Y si no me entendéis es que todo lo que he dicho y hecho durante años no ha servido para nada.

No os pido que no me juzguéis; sólo os pido que seáis justos y tengáis en cuenta todo lo que digo y hago.

 

Sorry seems to be the hardest word, Elton John