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Thursday, 25 November 2010

Ni olvido ni perdón.

Acto electoral de un partido político. Como hace años que no voy a uno, decidí armarme de valor y asistir, a ver si es que realmente me estaba perdiendo algo interesante.

Pues no: era lo de siempre, aumentado (pero no corregido) y orientado única y exclusivamente a los ya convencidos que, por cierto, eran cuatro y el cabo.

No tengo ganas de escribir mucho más sobre la campaña electoral, pero tampoco tengo ganas de callarme, así que iré directo.

Soy de izquierdas, o eso creo. Ni me planteo votar a un partido de derechas porque sé que jamás harán el tipo de política que creo justo. Por eso no les pido nada a esos partidos: si están en el gobierno les critico y, cuando lo considero oportuno, hago lo posible por descabalgarlos del poder.

Soy de izquierdas y votante crítico. Por eso castigo a los partidos potenciales depositarios de mi voto con mi abstención cuando creo que no han hecho lo que debían haber hecho: política de izquierdas de verdad, no la especulativa. Que no me guste la derecha no implica que vote con los ojos cerrados a la izquierda.

Soy de izquierdas, votante crítico y medianamente inteligente. Por eso no tolero que ninguno de esos partidos de izquierdas me vengan con chorradas. Han tenido 7 años para plantarse y hacer lo que tenían que hacer. Si no lo han hecho que no me vengan ahora con lloros, el cuento del lobo y culpando a los otros socios de gobierno.

Unos ejemplos a nivel nacional:

-“La derecha mediática catalana (La Vanguardia, RAC1,etc.) ataca un día tras otro”. Pues claro, como que defienden sus intereses. El problema no es que te ataquen, sino que tú no sabes centrar el debate en lo que es importante. Recuerda: ellos no se presentan a elecciones; tú, sí. Si quieres el voto, demuestra que se equivocan, o mienten, o lo que sea, pero no me pidas ayuda para tapar lo que tú no has sabido hacer. A ellos les puedo castigar no comprando su producto; a ti con mi abstención.

-“Que no se realice un cara a cara es una carencia democrática” y “No puede ser que en el debate todos los representantes tengan el mismo tiempo de intervención”. Y lo dicen así, sin ruborizarse ni nada, y un representante autodenominado de izquierdas. Pues eso apesta a propaganda y control de los medios. Vamos, que muy de izquierdas, pero Goebbels estaría orgulloso. Solo por esas dos frases, por cualquiera de esas dos, no solo no te mereces mi voto, sino que no mereces llamarte demócrata.

-“Nos han robado el eslogan (referente a lo del canvi que utiliza ahora CiU)”. Eso suena como lo de Ferrusola cuando perdieron la Generalitat: “Ens han fet fora de casa (Nos han echado de casa)”. Te lo voy a explicar rápido: a) la palabra “canvi” no es tuya; la puede usar quien quiera, b) si llevas 7 años gobernando, el cambio son los otros; tú eres más de lo mismo, y c) lee a Lakoff, anda. La derecha lleva años apropiándose de expresiones de la izquierda, y vosotros no habéis sabido como contraatacar eso. Si el adversario te mete 8 goles, la culpa no es que ellos sepan jugar bien; es que vosotros no tenéis ni idea de jugar.

-“Mas se hizo la foto rebajando la financiación del Estatut y ahora pide el concierto”. Por supuesto, como que estamos en campaña, idiota. El problema no es lo que haga Mas, sino que vosotros no fuisteis capaces de poner a Zapatero en su sitio. Incluso os permitisteis apuñalar por la espalda a Maragall, que había dado el primer paso al frente y le plantaba cara. Tu quoque, Brutus? ¿Dónde estabais entonces?¿Qué hicieron los diputados del PSC en el Congreso? ¡Cobardes! Vergüenza debería daros, pero no la tenéis.

-“El enemigo no es la derecha, sino la abstención y el voto en blanco”. Tu peor enemigo eres tú, que no has hecho los deberes. Llamar enemigo a la cara a quien se abstiene (normalmente votante de izquierdas) te asegura 4 años más en el banquillo. Mejor cállate, que cada vez que abres la boca lo estropeas.

A nivel local, ejemplos de autobombo con posible tiro por la culata:

-“Desdoblamiento de la C-35: Maçanet de la Selva-Platja d’Aro” Muy bonito, una carretera de doble carril que solo sirve para que no haya atascos los fines de semana (lo de Maçanet es un eufemismo para no poner la AP-7, que quedaría muy evidente). Sant Feliu, Castell-Platja d’Aro, Sta. Cristina, Calonge y Palamós suman alrededor de 60.000 habitantes cuyo destino preferente no creo que sea Vidreres o Maçanet, sino Girona. Entonces, ¿para quién se hizo la carretera?

-“Vivienda protegida de Mas Falgueres”. Si no voy errado, finalizadas hace tiempo. Una pregunta: ¿cuantas de esas viviendas están ocupadas? Hasta donde yo sé, no sirve de nada una vivienda, protegida o no, si no cumple su función. Es más, si nadie las ocupa es un dinero que dejan de ingresar las arcas públicas mientras se deteriora el patrimonio público. La construcción está muy bien, pero la gestión es una mierda. Muy propio de este país, por cierto.

En resumen: habéis perdido el norte. Del todo. No os merecéis el apoyo de los votantes críticos. Probablemente no os merezcáis ni el apoyo de vuestros militantes. Se os llena la boca hablando de valores, pero no dudáis ni un segundo en encerrarlos bajo siete llaves cuando veis peligrar la poltrona. Por favor, no me vengáis con eso tan manido de que “la derecha hace lo mismo”. Me importan un huevo la derecha y sus valores. Soy de izquierdas, ¿recuerdas lo que es eso? Son una serie de valores y principios, y los mantienes llueva, nieve o haga sol. Cualquier otra cosa es oportunismo, y eso jamás ha sido de izquierdas. No todo vale.

Para empezar, pedid perdón por vuestros errores. No me preguntéis por cuáles: todos sabemos cuáles son. De la inoperancia a la soberbia tenéis un amplio abanico donde escoger.

¿Por qué me pillo estos cabreos? Por una sencilla razón: porque me encantaría que gobernara la izquierda, pero no la de boquilla.

¿Ser crítico con la izquierda es hacerle el trabajo a la derecha? No, es darle collejas a quienes deberían haber hecho un trabajo y no lo han hecho, a ver si espabilan.

¿Por qué saco algunos de estos temas ahora? Pues porque las elecciones al Parlament las tenéis fatal, pero aún podéis reaccionar para salvar los muebles en las municipales… si queréis, claro. Si no, muchos otros como yo os seguiremos castigando, porque os lo merecéis. Si no podéis deshacer los errores, al menos asumidlos, haced autocrítica y/o mejorad la comunicación para minimizar el impacto (sin insultar demasiado la inteligencia del oyente, si puede ser).

Honos habet onus: el honor (de gobernar) conlleva responsabilidad. O más claramente: si no pasáis el punto de corte, suspendidos. A mí me enviaban a septiembre; a vosotros os mandamos a la oposición.

A ti, dirigente de partido de izquierdas, te lo voy a aclarar. Cuando gobernáis y lo hacéis mal, los votantes críticos de izquierdas os castigamos con la abstención. Aún no os habéis dado cuenta de que llegáis al poder cuando la derecha que gobierna lo hace tan mal que los mismos que nos abstenemos os damos la oportunidad de que lo hagáis como nosotros queremos. Lo que pasa es que os dormís en los laureles, hacéis política especulativa y después venís a llorarnos, amenazándonos de que viene la derecha.

Ni autocrítica, ni valores, ni vergüenza. No tenéis nada de eso. Cuando lo tengáis, cuando realmente queráis hacer política de la de verdad, cuando os importe más el servicio que la poltrona, venid a decírnoslo. A lo mejor volvemos a confiar en vosotros… o no.

 

Y recordadlo bien: sólo tenéis el voto de vuestros militantes/simpatizantes, pero con eso no basta. Si queréis gobernar necesitáis el voto de los votantes más críticos. El voto del “enemigo”.

Tuesday, 23 November 2010

Vergüenza.

Os mentí.

Mejor dicho, me mentí a mí mismo.

Creí que esta vez iría a votar. Lo creía de verdad, os lo prometo.

Supongo que me lo pedía el cuerpo.

Pero no.

Este va a ser un post de mucha mala leche, porque estoy dolido, frustrado, avergonzado. Voy a mezclar muchas cosas, probablemente mearé fuera de tiesto y seré populista, demagogo o lo que sea. Así que si no lo queréis leer mejor que lo dejéis ahora. Si seguís no me vengáis después con quejas, por favor.

Me he cansado de decir que vivimos en un país de nuevos ricos, que todos nos hemos subido a un gatito al que hemos ido alimentando, que ha crecido y resulta que se ha convertido en un tigre del cual no nos podemos bajar, so pena de que nos devore, porque ya no nos queda nada con lo que alimentarlo.

Alguno decidió bajarse. O no le quedó otro remedio. Yo qué sé. Podéis ver la noticia aquí o aquí, entre otros sitios. Pero, claro, con el mundial de F1 en juego, el inicio de la campaña electoral y demás, eso era menor.

No sé si M.P. vivió por encima de sus posibilidades. Tampoco sé si realmente acudió a los servicios sociales para solicitar ayuda. Ni lo sé ni me importa, sinceramente.

Lo que sé es que no he visto a ningún político hacer una reflexión al respecto y compartirla con los demás.

Estoy dolido porque un tipo decidió que no podía seguir más. Dolido porque su mujer y su hija muy probablemente seguirán desamparadas por el Estado que todos mantenemos.

Estoy frustrado por ser miembro de una sociedad que aún no ha tenido el valor de tirar al mar a unos cuantos políticos, banqueros, brokers, tiburones de finanzas y de mercados y vividores varios. Y no hemos tenido ese valor porque, nos guste o no, todos tenemos algún conocido que ha especulado con la vivienda, o algún familiar que ha procurado comprar para después vender a un precio muy superior o alquilar a precios desorbitados y vivir de rentas. A ver quién es el guapo ahora que les llama especuladores a la cara cuando se quejan de que no hay quien alquile o que les han dejado de pagar. Y, lo que es peor aún, a ver quién es el guapo que, teniendo la oportunidad de aprovecharse, no lo haría, o no justificaría que sus hijos lo hicieran si pudieran.

Y estoy avergonzado porque he tardado once días en ver la noticia, ¡once! Quizá no estaba en primera plana, pero estaba ahí; y yo no me di cuenta.

Hace unas semanas hacía cola para tramitar el paro. La cola pasaba por delante de una cafetería con amplios ventanales. Unas compañeras de espera comentaban que la gente sentada en la cafetería nos miraba con condescendencia y cierto desprecio, como diciendo “míralos, pasando frío y esperando para cobrar”. Me permití interrumpirlas y decirles que yo no creía eso. Creía, y sigo creyendo, que no había desprecio en sus miradas, sino temor: el temor de quien no sabe si la semana siguiente estará en nuestro sitio en la cola.

Quería ir a votar, os lo juro. Pero no puedo hacerlo, porque sea a quien sea que vote, el sistema se acabará plegando a las condiciones que impongan el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, unos hijos de puta que no nos conocen, a quienes no hemos votado ni votaremos jamás y a quienes nada ni nadie les importa una mierda, salvo su sueldo y su estatus. Si ellos dicen “mierda”, el gobierno de turno dirá “Amén” y entonces nos harán más pobres, o más falsamente ricos, a mayor beneficio de los “mercados”, que tampoco sabe nadie quiénes son.

Creo que los políticos no son una raza aparte, sino que representan lo que realmente existe en una sociedad. No nacen por generación espontánea, como los champiñones, sino que surgen en un tiempo y un lugar con unas condiciones determinadas: sociales, políticas, económicas… y culturales. Beben del mismo aljibe que el resto de la sociedad y solo el exceso de poder y su autismo les hacen peores de lo que ya eran. Un exceso de poder y un autismo propiciados por la misma sociedad que después les critica. Es, más o menos, como los programas de telebasura: muchos los ponen a parir, pero los siguen viendo… para ponerlos a parir. No se les ocurre dejar de verlos, que sería la solución.

 

Si todos, como sociedad, hemos llegado a este punto, es que no nos merecemos políticos mejores. En el fondo sabemos que no somos mejores que ellos.

 

No le conocí. Incluso es probable que M.P. no me hubiera caído bien si le hubiera conocido. Pero el Estado le dejó tirado, lo que equivale a decir que todos nosotros le dejamos tirado. TODOS. Y su muerte no ha pasado de una noticia aislada en los periódicos, sepultada por la campaña, el rescate de Irlanda, la F1 y demás temas insustanciales.

Somos una sociedad enferma, de verdad. Me hace sentir fatal. Y no veo otro modo para liberar mi frustración que abstenerme en las elecciones. Porque me asquea el sistema, porque no se me ocurren alternativas al sistema, porque me repugna y avergüenza la sociedad a la que pertenezco. Y porque quiero sentirme un poco menos dolido, frustrado y avergonzado, y no se me ocurre otra manera para sentirme mejor.

Seguramente M.P. no podía votar, porque no estaba censado o por lo que fuera. Pero ese era el menor de sus problemas, porque no creo que le preocupara su derecho al voto cuando le habían vulnerado su derecho a un trabajo digno. Y cuando se procuró una vivienda digna (a la cual también tenía derecho) para él y su familia, vino el Estado y cargó contra ellos.

Yo tengo un techo (aunque no sea mío), me interesa la política y puedo votar. Pero no me da la gana hacerlo.

Que les/nos jodan. No merecemos otra cosa.

Thursday, 18 November 2010

¡A votar!

Hola. ¿Cómo estáis?¿Bien?¿La familia? Vale, me alegro.

Llegan elecciones. Otra vez. Y con ellas todos los vendedores de humo que me dirán que tengo que votar a su candidato porqué es el más progresista, el más justo, el más independentista, el más español o el más lo que sea.

Parece que esta campaña les ha dado por subir el tono, pero no del discurso: C’s siguen despelotándose, Nebrera insinúa con gemidos y sale en toalla mientras suelta unas frases que le cortarían el rollo al mismísimo Nacho Vidal, y las juventudes del PSC ponen a una chica teniendo un orgasmo mientras vota. Por cierto, si el voto va en la línea del orgasmo veo al PSC como extraparlamentario, porque la chica finge fatal. ¿No había presupuesto para contratar a Meg Ryan? (la escena de la cafetería en “When Harry met Sally” sacó de la inopia a muchos hombres).

Capítulo aparte merece el videojuego del PP: Alicia “Morritos” Sánchez, montada en una gaviota (¿pero no decían que era un albatros?) y disparando contra independentistas e inmigrantes ilegales. Si la izquierda abertzale hubiera sacado algo parecido con los españolistas como objetivos seguro que ya les habrían enchironado y aplicado la ley antiterrorista. Le han echado la culpa… al informático, claro. Un clásico. Son una pandilla de nazis, eso es lo que son. Están ganándose a pulso que un día les partan las piernas. Yo, desde luego, no lo lamentaré. No todas las opiniones son respetables. Lo son todas las personas, pero es que quien haya ideado algo así no es persona, ni animal. Ni siquiera es cosa. Apostaría el cuello a que detrás de todo está esa inmundicia de García Albiol.

 

Esta vez tocan elecciones al Parlament de Catalunya; y para la primavera nos asaltarán con elecciones municipales. No tengo ganas de leerme unos programas electorales que después no cumplen, así que he optado por los test online, que queda mucho más “2.0” y después siempre puedo decir que no he sido yo quien se ha equivocado de interpretación.

Primero decidí pasar este test (en inglés, muy extenso) para empezar a tener una idea de por dónde puede ir mi voto, y estos fueron los resultados (clic para agrandar las imágenes):

 

pcgraphpng.php (2)

Economic Left/Right: -8.88

Social Libertarian/Authoritarian: -7.13

 

¿Sorprendidos? Yo también. ¿Por qué las puntuaciones en negativo para los de izquierdas y libertarios? Vale que los ejes XY funcionan así, pero se podrían haber evitado las lecturas perversas.

(Modo incendiario off)

El siguiente paso fue acudir al EU Profiler, test originalmente pensado para las elecciones europeas pero que incorpora también otros partidos que no forman parte del arco parlamentario europeo. Bastante bien diseñado, con preguntas variadas y una escala graduada de acuerdo/desacuerdo. Los resultados fueron estos:

 

EUProfiler1


Análisis comparativo con el partido más próximo.

EUProfiler2


Porcentaje de concordancia con los diferentes partidos (en mi caso el PP ni siquiera aparece).

EUProfiler3


Análisis de la posición respecto de los diferentes partidos, teniendo en cuenta todos los parámetros (casillas marcadas a la derecha).

 

Por último hice una visita a elecciones.es, una aplicación lanzada para las elecciones catalanas y que espero que sea mejorada en muchos aspectos para futuros comicios. 20 preguntas en las que solo puedes contestar sí, no o saltarte la pregunta. Floja, pero algo es algo. Los resultados tampoco permiten mucho análisis, así que solo sale una “foto”:

eleccions1


Análisis de la posición respecto de los diferentes partidos.

 

Vale. Ya he respondido un montón de preguntas y resulta que todo indica que debería votar ICV-EUA. Pues venga. Si lo dicen en intenné será que es verdad, ¿no?

Me gusta Joan Herrera, de ICV-EUA, por una razón muy simple: cuando le escucho hablar no tengo la impresión de que me esté tratando como a un imbécil, y eso es mucho más de lo que se puede decir del resto. Vale, su tono no me entusiasma, pero prefiero esa actitud semienfadada y ese puntito de ex monaguillo rebotado a las habituales sonrisas falsas, o las proclamas incendiarias patrióticas (del signo que sean). Y confío en él, no me digáis por qué. Me parece un tipo de fiar. Quizá no reúne todos los requisitos que pedía en las anteriores elecciones europeas, pero se acerca mucho, y los demás candidatos no pasan ni el primer requisito.

Pero tengo un dilema: no voto a Herrera, sino a la lista de ICV por Girona, y Boada no es que me entusiasme, la verdad. Sinceramente, no me inspira la mitad de confianza que Herrera, y eso sí es un dilema. ¿Les doy mi voto sabiendo que no voto al candidato que me gustaría sino a un tipo en quien no confío?¿Me abstengo como he hecho hasta ahora propiciando con ello la subida de la derecha?

 

Creo que esta semana que viene voy a tener que reflexionar seriamente. Se admiten sugerencias en forma de: jamón pata negra, recalificación urbanística, prebendas varias, Dom Perignon, concesión administrativa a coste cero, viaje de investigación sociológico a Bora-Bora, etc.

Wednesday, 10 November 2010

Amsterdam

Mi amiga P quería conocer Brujas, pero temía que la ciudad no diera para mucho, así que una opción era viajar a Bruselas. El problema era que, en su opinión, Bruselas no tiene mucho que ver. Yo soy más drástico: no se me ocurre ni una sola cosa interesante que ver en Bruselas.

Así que se le ocurrió una idea brillante: viajar a Amsterdam (le apasiona Van Gogh y visitar el museo era una prioridad) para, desde allí, hacer una escapada a Brujas.

WARNING: este post es largo. Y pesado. Quien avisa no es traidor. Debería haber colgado el post hace semanas, pero es que he andado pelín liado. Sorry.

 

Viernes, 8

El viaje de ida, la mar de plácido, salvo unos minutos de retraso en la salida del vuelo. El aeropuerto de Schiphol es enorme, pero está bien señalizado. La primera anécdota: estábamos buscando la taquilla para comprar los billetes de tren a Amsterdam y una persona que pasaba por allí nos indicó en inglés dónde estaba… ¡sin que le preguntáramos! Debíamos tener cara de despistados.

(Apunte: Trenes cada 10-15 minutos. Trayecto de 15 minutos hasta la estación central. Precio del billete: 4,20 €)

El hotel lo había escogido P, y la elección no pudo ser más acertada: Dikker en Thijs Fenice Hotel, en el Prinsengracht, a 100 metros de la Leidseplein y a menos de 15 minutos del Van Gogh Museum y Rijksmuseum. Habitación con vista al canal y parada de tranvía en la puerta.

Como era relativamente temprano aprovechamos para escaparnos al Van Gogh. Los museos y yo no nos llevamos precisamente bien, pero como no había mucha gente haciendo cola pensé que al menos mi fobia a las multitudes me haría un favor y se tomaría unas vacaciones.

El museo me gustó, la verdad. Eso de entrar y ver que estaban montando la sonorización de un cuarteto de jazz me sorprendió. Aquello se parecía más a un club de jazz (bar incluido) con sala de exposiciones, que a un museo. No tengo ni idea de pintura, pero me tomé mi tiempo para acostumbrarme al entorno y me sumergí en las sensaciones que me producían las obras colgadas. Además, ver a P entusiasmada y disfrutando como una niña en una tienda de chuches activó mi empatía y decidí que yo también quería gozar de la visita, aunque fuera de manera mucho más limitada.

(Apuntes: Precio de la entrada individual: 14€. Menores de 18 años: gratis. Servicio de guardarropía/consigna: gratis.)

Después de pasar por el hotel salimos a cenar en los aledaños de la Leidseplein. Restaurante brasileño regentado por hindúes con menús propios para turistas. La sorpresa es que la calidad de la comida era buena, la cantidad más que aceptable, el servicio fue correcto y el precio sorprendente por tratarse de un lugar concurrido.

 

Sábado, 9

Lo bueno/malo de viajar sin planificarlo todo previamente es que te llevas sorpresas. Para viajar a Brujas hay que tomar un tren hasta Amberes y allí hacer transbordo a otro que lleva a Brujas. Tiempo total, contando espera en Amberes: 4 horas. Lo bueno es que puedes comprar un billete para todo el viaje, ida y vuelta, y sale por 58€.

Brujas está bien, la verdad. Es una ciudad bien cuidada, bien promocionada y relativamente limpia, teniendo en cuenta que estaba atestada de turistas. Y no es un eufemismo, que conste. Algo más cara que Amsterdam y, definitivamente, mucho más seria; más “belga” (y no es peyorativo). Si vas con el tiempo justo, un paseo por los canales en una lancha es una opción recomendable. No recuerdo el precio, pero debía rondar los 6€. En unos 15-20 minutos te dan una vuelta y te señalan algunas de las curiosidades, lo que te puede ayudar para hacerte una idea y después profundizar un poco más en lo que te interese. Vamos, no es que haya muchísimo que ver. En un día, a poco que lo aproveches, te repasas lo más importante de la ciudad (entiéndase, el centro histórico)

Para quienes gusten de los encajes, dicen que los de Brujas son famosos. P tuvo el acierto de optar por otro activo del país: una especie de torta de cereales tostados cubiertos de chocolate. Delicioso, la verdad, pero enorme. Una buena idea si decides alimentarte sobre la marcha o, como fue mi caso, necesitas reponer fuerzas en las 4 horas de trayecto de vuelta a Amsterdam.

La anécdota tonta fue la propia estación de Amberes. Resulta que tiene como 4 niveles (pisos) de vías, por lo que tomar una foto desde arriba resulta espectacular. Por otro lado, en el intermezzo de vuelta y llevado por mi friquismo, creí que era uno de los escenarios de un juego de PC, así que se lo comenté a P y allí que nos fuimos a ver el hall y la fachada. Espectacular, oye. Impresionante de verdad, aunque estuvieran de reformas. Además casi podía ver el mismo escenario que en el juego. Bueno, pues a la vuelta voy y compruebo que la estación del juego era la de Anhalter, en Berlín, y no la de Amberes. A veces los errores te dan satisfacciones.

 

Domingo, 10

El plan original era visitar el Rijksmuseum, pero nos dicen en la recepción del hotel que los domingos cierran porque están haciendo obras. El plan B consiste en escaparnos al mercado de flores. Yo creí que sería una especie de Mercaflor o algo por el estilo, pero donde nos mandaron había unas paradas de flores y plantas de lo más normalitas. Bueno, normalitas del todo, no. Mucha variedad, muy bien presentadas y todo un espectáculo de colores y formas, pero supongo que yo esperaba algo más “industrial”, estilo naves llenas de flores. Hordas de turistas haciendo fotos y comprando en las tiendas de souvenirs aledañas. Claro, es lo que tiene ser guiri.

El paseo hasta la plaza Dam es una gozada. Al principio cuesta un poco acostumbrarse al caos ordenado de bicicletas y tranvías, pero es un placer pasear en una ciudad donde no se oyen frenazos bruscos, ni acelerones. Ni siquiera un claxon. Claro, es Europa. Para bien y para mejor. Después, un paseo hasta la casa de Anne Frank. Supimos enseguida cuál era, porque la cola de gente esperando para entrar era de impresión. Teníamos hambre y pocas ganas de esperar, así que con un vistazo por encima nos dimos por satisfechos.

Comimos al sol, en una terraza al lado del Palacio Real (en obras por fuera, una lástima por lo de las fotos). La plaza llena de gente, pero sin la sensación de agobio ni de ser un lugar muy turístico.

Lo siguiente estaba casi cantado: el Barrio Rojo se extiende a partir de la plaza Dam, así que nos aventuramos a pasear por él y, de paso, ver la Oude Kerk (iglesia vieja). Es diferente, por llamarlo de alguna manera, eso de ver monumentos rodeado de un perfume a marihuana o hachís (que haya un coffeeshop frente a la entrada de la iglesia es un punto, sí). Confieso que, como novedad, lo de ver prostitutas en escaparates me parece curioso, pero no me hizo especial ilusión. Vale, es una de las peculiaridades locales y no puedes hablar sin conocer, pero no creo que sea un sitio que vuelva a visitar. No le encontré nada interesante.

Por la noche, cena en el De Blauwe Hollander. Cocina holandesa en un local de estética minimalista. P pidió salmón con guarnición de espárragos y yo me incliné por la gastronomía local: Hotchpotch con ternera. No es para comerlo todos los días, pero me apetecía conocer los platos típicos. Manías que tengo.

El remate fue en el Bulldog, un coffeeshop que nos recomendaron en el hotel. Creo que no fue una elección acertada, porque según parece es el más frecuentado por los turistas, pero P quería visitar uno fuera como fuera y ese nos quedaba muy cerca del hotel, detalle crucial que después agradecimos. Como P no había probado jamás el hachís elegí el más suave de todos. Aún así, la experiencia fue definitiva: P ha jurado no volver a probarlo. Cosas que pasan. La calidad del hachís era buena y, aparentemente, no tenía “aditivos”. De hecho, casi se deshacía con los dedos y no hizo falta más que calentarlo un poco. Los 200 metros hasta el hotel se hicieron más largos que el viaje a Brujas.

 

Lunes, 11

Rijksmuseum. De cabeza. P tiene debilidad por Van Gogh, pero no le llamaba demasiado la atención otro museo. Mi incultura militante, sin embargo, me insistía en ir a ver algunas obras de la pintura flamenca. Supongo que, comparado con otros museos como el Louvre o el Prado, el Rijksmuseum es de segunda división, pero mi cultura también lo es. Disfruté, la verdad. Sigo siendo un inculto pero me impactaron algunas de las obras que vi. Y otras que sufrí, como el matrimonio con hijo que teníamos justo detrás nuestro, en la cola. El chaval tendría unos 10 u 11 años, maleducado, consentido, pesado. Creyó que el jardín del museo era el patio de su casa y, como se aburría, se sentó en un banco y se dedicaba a tirar piedrecitas por todos lados. Lo peor fue que el padre se le unió, para que no se aburriera solo, pobrecito. La conversación posterior mejor me la callo, pero os dejo una perla: el padre le pide al hijo que le diga el nombre de un pintor español, el niño dice “Miró” y el padre le responde que “ese era escritor”. Así, sin titubear y con toda la confianza del mundo. De verdad, si es que hay gente que no debería abrir la boca, que después se quejarán de la educación que reciben sus hijos en la escuela.

Como no teníamos prisa ninguna, nos dedicamos a pasear por la parte este del centro histórico: más apartado, más tranquilo, menos atiborrado de turistas, plazas pequeñas… Y, de pronto, ¡sorpresa! Un puesto de haring: arenque crudo con cebolla picada y pepinillo en vinagre. P no se atrevió ni a probarlo, pero a mí se me iluminó la cara, porque llevaba buscando un puesto de esos desde que llegamos. Solo puedo decir que estaba delicioso, de verdad. Si os gusta el pescado crudo no dejéis pasar la oportunidad de probarlo.

Volvimos a la zona de Leidseplein y comimos en The Pantry, justo enfrente del De Blauwe Hollander (son los únicos que hacen cocina holandesa en toda esa zona). Nada complicado: ensalada y mejillones al vapor al estilo holandés (con verduritas). Me encantó. Nos trataron como si fuéramos conocidos de toda la vida. Cuando vuelva creo que repetiré varias veces, para degustar a fondo la cocina nativa.

Decidimos descansar por la tarde; P aún acusaba los excesos de la noche anterior y se tumbó. Yo opté por degustar con calma el hachís sobrante mientras daba un paseo. Resultado: asalté una tienda de chucherías y volví lleno de dulces al hotel, donde rematé con siesta de una hora.

Como era la última noche, escogimos un local “trendy” para cenar: el Blinq. Sinceramente, tenía toda la pinta del local pijo “o sea, ¿no?”, pero resultó que tenían una carta de cositas para picar (“bites”, para los mas “cool”) que no estaban nada mal. De hecho, la cena fue un accidente, porque nos sentamos fuera para tomar algo (dentro no dejaban fumar), pero nos entró hambre. Tuvieron un detalle: cuando les pedimos la carta la amable camarera nos dijo que, si queríamos, podíamos fumar dentro, que hacían la vista gorda. Dicho y hecho. La cena, más que correcta; el ambiente, pelín fashion; el servicio, agradable. Estuvo muy bien, aunque no es de los sitios que frecuentaría.

 

Martes, 12

Hora de hacer las maletas y volver. En el aeropuerto vivimos, problemas porque algunos viajan con el baúl de la Piquer y pretenden colarlo como equipaje de mano. En el avión, problemas porque nuestra compañera de asiento parecía que no había pisado una ducha en semanas (ese sudor era Gran Reserva, al menos). Problemas porque el avión llegó tarde, los controladores aéreos franceses estaban de huelga y habíamos perdido el slot o lo que sea. Más problemas porque la mencionada compañera aprovechaba para levantarse a buscar algo en el bolso cada dos por tres (con el consecuente movimiento de brazos). Y más problemas porque parecía que no habían puesto el aire acondicionado.

Aún así, llegamos a Barcelona sin perder el equipaje.

 

Resumiendo. Amsterdam vale la pena vivirla, más que visitarla. Brujas vale la pena visitarla una vez, pero nada más. Tuvimos sol todos los días, lo cual ya es decir.

Cosas que no hay que perderse: sentarse con los pies colgando en un canal tranquilo y disfrutar de la tarde, el haring (aunque sea una vez) y los variados modelos de bicicleta que circulan.

Cosas que hay que evitar a toda costa: sólo una. Si oís a alguien hablando en español en voz alta, salid corriendo. Lo mejor que os puede pasar es que os entre vergüenza ajena.

Saturday, 23 October 2010

Rubalcaba presidente.

Zapatero ha decidido que no seguirá, pase lo que pase, y ha designado al futuro candidato por el PSOE a la presidencia del gobierno: Alfredo Pérez Rubalcaba. El resto de la remodelación del ejecutivo va en función de ese cambio. Si no, no se entiende que a Trinidad Jiménez, que no supo gestionar con criterio una simple gripe, le den algo de la categoría de Exteriores, a menos que quieran empezar una guerra con alguien.

Tampoco se entiende que a Leire Pajín le den un macro ministerio refundado. No he escuchado ni una sola declaración de Pajín que contenga algo interesante y que no lleve algún eslogan escondido. No es solo lo que dice, sino también el tono en que lo dice, que sólo le falta levantar el brazo con el libro rojo de Mao, como en las exhibiciones de antaño en Beijing. Es persona de partido, lo entiendo pero, ¿en serio no tenían a nadie mejor?. El machista alcalde de Valladolid, aparte de la estupidez de su comentario, le ha conseguido unos apoyos extra.

Lo de Valeriano Gómez es de chiste: hace cuatro días se manifestaba en contra de la reforma laboral del gobierno y pasado mañana tendrá que gestionarla. Hay que estar muy fumado para ofrecerle un cargo así, y muy desesperado para aceptarlo.

Pero insisto en la idea de que eso no es más que alpiste para mantener un ejecutivo un par de años; peones a sacrificar en una partida de mucho calado y en el que la figura principal es la de Alfredo Pérez Rubalcaba, Vicepresidente primero, ministro de Interior y portavoz del gobierno. Casi nada. Es el legado de Rodríguez Zapatero, su última partida, la más importante. Se quiere ir, pero quiere hacerlo jugando la partida de su vida. Si Aznar nos metió en una guerra, Zapatero quiere acabar otra.

Creo que el PSOE ganará las próximas elecciones generales, y tengo una teoría. Reconozco que la teoría es, como poco, bizarra, pero intentaré explicarme.

En este momento el PSOE está en caída libre en las encuestas; el PP ganaría si consiguiera no hacer nada raro (difícil) ni meter la pata (más difícil aún) en los próximos catorce meses, incluso con todos los escándalos de corrupción salpicándole de lleno.

La crisis y, sobre todo, el paro están pasando una factura elevada al PSOE. Ambos temas son de difícil solución (en este vídeo se explica bastante bien; hasta yo lo he entendido), y habrá que esperar varios años para ver mejoras sustanciales. Si esos son los temas que más preocupan a la población y no se pueden solucionar hay que ir a por los que sí pueden tener una solución. ¿Cuál es el problema que se puede solucionar? Sí, lo habéis adivinado: el terrorismo. Mejor dicho, ETA.

Eso es lo que llevan haciendo desde hace tiempo. De manera sublime y lenta, “Rubalcaba style”.

¿Cómo se acaba con ETA? Pues se sigue el manual de guerra. A saber:

  • Se les machaca  a nivel militar (policial).

En eso se han esmerado mucho. Rubalcaba está acaparando los éxitos de la labor policial y se muestra inflexible, repitiendo hasta la saciedad que los “los del banquillo no llegarán al equipo titular”. Y cumpliéndolo. Esa estrategia siempre ha dado buenos resultados, fuera el que fuera el color del gobierno de turno: cuando tienes problemas que no puedes resolver te dedicas a capitalizar todo lo que puedas el tema de ETA, copando la información día tras día y desviando la atención sobre lo que no puedes o no sabes atender. Hasta ahora, irónicamente, se ha hecho sin pretender acabar con el conflicto, sino alargarlo para que siga formando parte del juego.

  • Se mantienen los canales diplomáticos (de comunicación política) abiertos.

Todo gobierno sabe, aunque no lo diga, que es un conflicto político, y que no puede obviar ese componente. El problema es que en el conflicto vasco, a diferencia de lo que pasaba entre el IRA y el Sinn Fein, ETA tiene más poder que los políticos (HB, Batasuna, EH y un largo etcétera de organizaciones políticas convenientemente perseguidas por el gobierno “democrático” español de turno, en su obsesión por criminalizar el independentismo). Hay que desequilibrar esa balanza hacia el otro lado, y la persona con mayor proyección pública y que mejor puede liderar ese desequilibrio es Otegi. Lo saben y lo acaban de aprovechar: sorprendente entrevista en El País a Otegi. Sorprendente por varios motivos. Primero porque sea en El País, un medio de comunicación ligado al PSOE. Segundo porque Otegi se haya dejado entrevistar para ese medio (aunque se diga que hubo muchos impedimentos). Y por último, pero no de menor importancia, que el entrevistador sea John Carlin, autor de “El Factor Humano”, que inspiró la aclamada película “Invictus”. Parece la escenificación de una negociación: El País (PSOE), Otegi (ETA) y John Carlin, un periodista (¿mediador?) de prestigio. Aconsejo la lectura de la entrevista (más bien intercambio epistolar, pero bueno): dice muchas cosas interesantes, aunque también depende de quién lo lea y qué intenciones tenga.

  • Se negocian los términos de la rendición y las medidas de gracia.

No nos engañemos: una negociación implica ceder. El gobierno sabe que la Ley de Partidos es una infamia antidemocrática y que tendrá que cargársela. Sabe que la doctrina Parot apesta a manipulación de la Justicia. Y sabe que tendrá que soltar a los presos sin delitos de sangre. Esos presos tendrán que convertirse en clases pasivas, al menos durante un tiempo. Y en ese último punto estriba el peligro para el ejecutivo español: ¿cómo hacer para pagar pensiones a presos de ETA liberados sin que se te coma la oposición y te lance a los leones?. Pues haciendo que paguen otros y que no conste en tu contabilidad. Ahí es donde entra en juego el PNV, pactando unos presupuestos que le dan mucho más dinero y más margen de moverlo al Gobierno de Gernika. Ya sé que el PNV no está en ese gobierno, pero el PSOE prefiere perder Ajuria Enea y mantener la Moncloa. A fin de cuentas, Patxi López está donde está por el PP, apoyo que perderá si se inicia todo el proceso. Además, conviene políticamente que, en Euskadi, el rédito electoral del cese de ETA lo capitalice el PNV antes que otras fuerzas abertzales. El pacto PNV-PSE para el gobierno vasco sería otra posibilidad, pero supondría mucha presión para un PSOE en la Moncloa y con el PP y toda la caverna mediática mordiéndoles los tobillos.

  • Se explica a la sociedad.

Y nadie mejor para eso que Rubalcaba, que le vendería hielo a los esquimales y encima les haría creer que les hace un favor. Es el ministro con un balance de gestión más favorable, tiene una dilatada experiencia y, de conseguirse el cese, sería elevado a los altares. Y desde el púlpito explicaría a una sociedad en crisis y con un desempleo acuciante que se ha conseguido dar un paso histórico, que ETA no volverá a actuar, que los recursos económicos destinados a combatir la banda se podrán destinar a otros fines, que en toda negociación hay que ceder y que los presos sin delitos de sangre no tiene sentido que sigan en prisión ahora que ETA no existe, que en una situación de normalidad democrática la Ley de Partidos carece de fundamento (bueno, eso quizá no lo diga así, porque sería reconocer que fue una medida antidemocrática). En definitiva, que toda reconciliación implica un esfuerzo. Todo eso muy bien explicado, claro, porque el PP lanzará toda su artillería pesada: que si España se rompe, que si se ha cedido ante los terroristas, que si es un insulto a las víctimas,… Lo que sea menos alegrarse de que se haya cerrado un capítulo vergonzante de la historia del país.

Suena raro, sí. A teoría de conspiración o “conspiranoia” del PP. Pero cosas más raras se han visto. No será fácil, ni el éxito está asegurado a corto plazo. Puede que haya una escisión del sector mercenario de ETA, al estilo del IRA Auténtico, o del INLA. Es posible que la ultraderecha (la conocida, no la que se esconde en el PP) monte algún numerito de los suyos. No será fácil para las familias de las víctimas; todas las víctimas. Pero vale la pena intentarlo, de verdad.

Reconozco que el ejecutivo de Rodríguez Zapatero intentó lo de la tregua (con el coste político que conlleva) y los de ETA no se enteraron de que iba en serio lo de la zanahoria y el palo que les ofrecían. También creo que si el gobierno está dispuesto a llegar a ese tipo de acuerdo es porque la crisis les ha abocado a ello, es decir, hacen de la necesidad una virtud y ruegan por que les salga bien para poder ganar las elecciones y que el efecto dure hasta que la situación económica mejore. En cualquier caso, Rubalcaba gestionará ese éxito y gobernará la nave la próxima legislatura. Zapatero pasará a la historia y podrá volver a hacer una vida normal, que es lo que realmente le apetece.

No pienso votar al PSOE, haga lo que haga y pase lo que pase, pero ojalá salga bien el invento. Porque ya basta de que los gobiernos, todos los que ha habido, nos manipulen con información sesgada; porque ya basta de que nos recorten las libertades y se caguen en la democracia; porque ya basta de retorcer la legalidad alejándola de la justicia; porque ya basta de que gestionen el voto a costa  de la sangre de otros mientras cínicamente hablan de su memoria. Pero, por encima de todas las cosas, porque ya habido demasiada pena, dolor y pesar.

 

Ya sé lo primero que haré cuando el cese sea una realidad firme, cuando se hayan acallado todas las voces y el ruido que acompañan la novedad, cuando la normalidad no sea un estado transitorio a la espera de una mala noticia.

Hace años que sé lo que haré, porque hace años que quiero hacerlo.

Le mandaré un mail a una amiga a quien quiero un montón, la citaré en el casco viejo de Bilbao, en la estrella frente al Palacio Yohn. Le pediré que venga con su marido y sus hijos, le daré el abrazo más sentido y anhelado que jamás he dado o daré a nadie y pasearemos por las Siete Calles.

Sin prisa. Sin pena. Sin dolor. Sin miedo.

 

Thursday, 21 October 2010

Baltistán

Lo sé: no tienes ni idea de qué es eso de Baltistán. Yo tampoco sabía nada hasta hace cuatro días.

No es una droga, ni un medicamento, ni un mineral importantísimo para la fabricación de móviles, ni un nuevo programa de televisión. Suena a país de chiste de Chiquito de la Calzada, pero la situación no es de chiste.

Esto es Baltistán. Y la situación es muy jodida. Las inundaciones por las lluvias monzónicas de este año han dejado la zona devastada. Muertos, desaparecidos, desplazados, gente sin hogar, cosechas perdidas, falta de agua potable.

Olvídate de ayudas gubernamentales: suena a chiste de mal gusto en un país preñado de corrupción.

Una gente de mi pueblo me han hecho llegar información y, como confío en la persona que me ha hablado de todo esto, me he comprometido a difundirla en la medida de lo posible. Aquí os podéis descargar un pdf con información (está en catalán, pero sé que quienes me leéis y no sois catalanohablantes podéis hacer el esfuerzo).

A estas alturas del post ya sabéis que os voy a pedir dinero, así que vayamos al grano.

Necesitan dinero para poder construir un techo, para mantas, medicinas, comida, agua potable, ropa.

Necesitan dinero para reconstruir hospitales, escuelas e infraestructuras parecidas, porque las que tenían desparecieron con las inundaciones.

En invierno el mercurio se instala en los –20º, quedan incomunicados y dependen de las cosechas del verano (inexistentes este año).

Hay una cuenta abierta en Caixa Girona:

2030-0013-03-3300034674

 

Gracias a todos. Cualquier ayuda sabéis que será bienvenida.

 

Moltes gràcies, Carme, per seguir creient en un món més just.

Tuesday, 5 October 2010

A título personal…

 

Los plenos municipales del pueblo cada día se superan. De verdad que ya no sé cómo tomármelo. No he asistido a los últimos porque me conozco y un día me expulsarán, así que prefiero escucharlos por radio… y en diferido.

Intentaré ser comedido, aunque fracase en mi intento:

El PSC sigue enrocado en la pérdida del gobierno por la moción de censura inexplicable. Vale, fue una pataleta incomprensible fruto de egos desmesurados, pero recordarlo no lleva a ninguna parte. Son el grupo municipal con mayor representación: hagan su trabajo de oposición en vez de insistir una y otra vez (por activa o por pasiva) en la legitimidad o no del gobierno actual.

ERC lo llevaba bastante bien hasta ahora, aunque también cae de vez en cuando en la misma trampa de recordar la herida. El error de presentar la propuesta de skatepark por la vía urgente fue un tremendo patinazo táctico (perdón por el chiste).

ICV lucha como puede y le dejan, pero a veces se pierde en discusiones bizantinas que no le benefician en nada. Tener un único representante en el consistorio supone un trabajo arduo, pero precisamente por eso deberían optimizar sus recursos, que los tienen.

De Amics no sorprende nada. Está donde está (en el ayuntamiento y fuera del gobierno) por interés y por incompetente, respectivamente y por ese orden cronológico. Vota con sus amiguitos de moción y aquí se acaba su historia.

CiU navega en aguas turbulentas. Decidido el cambio en la cabeza de cartel, Lobato parece que esté quemando naves, disparando a todo lo que se mueve con una actitud propia de alguien a quien nada le importa lo más mínimo salvo menospreciar a los partidos de la oposición y, de paso, la inteligencia de los votantes. Pero claro, como a él ya no le importa…

TPSF se parece cada día más al gobierno de Chávez: un partido (o lo que sea) a la búlgara, sin discusión al líder totémico plenipotenciario y omnipresente, encantado de haberse conocido y de que le conozcan. En el último pleno estuvo a punto de emular a Castro, con intervenciones larguísimas que no aclaraban nada, pero que decían lo de siempre: que los otros son los malos.

Quiero entender que la fiebre electoral empieza a adueñarse de la cotidianidad política a todos los niveles. En menos de dos meses hay elecciones al Parlament y los partidos de ámbito nacional están en precampaña. Esto les lleva a presionar a sus agrupaciones locales para que se intente destacar la acción de cada partido. Eso explicaría, por ejemplo, el carácter urgente del famoso skatepark: sólo quedan dos plenos antes de las elecciones y el último está demasiado cerca como para que tenga impacto. Además, el usuario de una instalación así es objetivo electoral y potencial votante de ERC. No digo que sea esa la razón pero, ¿a que lo parece? Insisto, un error táctico que le da munición al adversario.

Teniendo en cuenta que en primavera tocan elecciones municipales, los partidos de ámbito exclusivamente local se ven obligados a contraatacar. Si, además, estás gobernando gracias a que eres un oportunista (por no decir miserable traidor) y en una situación delicada porque montaste un circo y te crecieron los enanos, como es el caso de TPSF, se entiende que se use todo lo que se tenga a mano. Dos ejemplos:

Parece ser que las obras del mercado necesitan dinero para acabarse, pese a que el concejal que llevaba el tema (que, curiosamente, ahora es el alcalde) aseguró unos meses atrás que estaban completamente presupuestadas. Solución: tomo el dinero asignado en los presupuestos para una obra determinada (las reformas de la escuela de música) y lo desvío hacia las obras del mercado. Aún estoy esperando que expliquen para qué necesitan el dinero (sobrecoste de las obras, menores ingresos de los esperados por la concesión de las paradas,…). Como se deben creer que somos idiotas, mueven el dinero de una partida a otra como si fuera su cortijo, le echan la culpa a Zapatero (eso ya es de patio de colegio) y se extrañan de que les pidan explicaciones.

Otro más (este es para mear y no echar gota). Pillo por los pelos una propuesta estudiada y la presento como propia (léase, la “via verda” o “via de salut” o como sea que le quiera llamar, que no tienen ni nombre). ¿En qué consiste? Pues en coger un trabajo hecho por alguien y venderlo como algo propio, obviando la autoría de quien lo realizó y atribuyéndose méritos. Esto no es patio de colegio, sino de listillo de clase que copia una redacción porque no tiene ni idea de escribir, pero quiere aparentar que sabe. Pero resulta que son tan, tan tontos que se les ocurre decir que la propuesta original estaba presupuestada en 150.000 euros, mientras que la suya “sólo” cuesta 10.000. Aparte de ser un reconocimiento implícito (e involuntario) de que alguien hizo el trabajo antes, eso se puede tomar como una acusación velada (sobre todo por el tono en que se dijo). A mí lo primero que se me ocurre preguntar es: ¿Son el mismo proyecto uno que vale 150.000 y otro que vale 10.000? Si lo son, es que el primero presentaba un sobrecoste preocupante. Si no lo son, es que el segundo es una burda copia barata (en el sentido más peyorativo del término) y oportunista.

(A estas alturas del post me doy cuenta de que no voy a ser breve, así que, por el mismo precio, tampoco voy a ser comedido. Sí, aunque no lo parezca, hasta ahora lo había sido.)

Si algo empieza a preocuparme seriamente es la falta de ética política del equipo de gobierno municipal. Que conste que soy generoso, porque les estoy reconociendo la capacidad de gestionar un gobierno cuando todo indica que no la tienen. Generoso y malvado, lo reconozco, porque da mucho más juego creer que son perversos en vez de incapaces o inútiles. No todos. Algunos son útiles; tontos, pero útiles. Como decía Labordeta: “Se quedan los guapos; nos vamos los buenos”.

El alcalde Motas se arroga el derecho a responder todas y cada una de las intervenciones de los miembros de la oposición, incluso cuando las interpelaciones van dirigidas a otros concejales del gobierno. Además, se permite hacer valoraciones “como persona” cuando preside un pleno. Quizás cree que así es más importante y que podrá hacer callar a la oposición, pero lo único que consigue es quedar como un ególatra y, de rebote, dejar como unos inútiles a sus compañeros de partido. Además, hablando “a título personal” en un pleno municipal socava la autoridad que debe tener un alcalde. Se habla a título personal cuando tomas un café con un amigo, o en un apartado en una reunión informal, pero NO cuando se preside un pleno municipal. Pero claro, es que el chico no entendió nada de lo que dijo el Síndic de Greuges de la ciudad en la presentación de su informe anual sobre la diferencia entre autoridad y poder. Al chaval se le debieron cruzar los cables entre el modo “alcalde” y el modo “a título personal” y debió pensar que no iba con él.

Lo siento, pero no puedo respetar a quien ejerce el poder sin ningún tipo de autoridad. Y la única autoridad que ostenta el señor Motas es la que le confiere un cargo obtenido de manera espuria y torticera. Un cargo que él mismo mancilla al actuar de manera displicente, prepotente y chulesca. Un cargo, en fin, que le viene muy grande. Le viene grande porque no sabe debatir ni rebatir sin entrar en argumentos ad hominem, porque no da las explicaciones que debe, porque menosprecia la labor de fiscalización de la oposición, porque no sólo no reconoce los méritos ajenos sino que se los atribuye como propios. Le viene grande porque su ética política es nula: no está en el cargo por el servicio público, sino por el loor y la gloria propios. Sí, con una pátina de respetabilidad, sonrisa de anuncio y pose patricia, pero que no logran maquillar unas maneras de déspota sin ilustrar. Si es que las inseguridades son muy malas.

Hay que ser muy valiente para ostentar un cargo público con vocación de servicio. El alcalde Motas no tiene ni lo uno ni lo otro. Y así nos va.

 

Estamos faltos, muy faltos, de cultura democrática. Y cuanto más faltos estamos más se nos llena la boca presumiendo de demócratas. Ya se sabe, las inseguridades…

 

 

8th commandment – Sonata Arctica

Sunday, 3 October 2010

De mayor quiero ser…

 

Sant Feliu es una ciudad dividida. Eso no es nuevo en Catalunya, que va. Este es un país de contrastes, ciclotímico y contradictorio: “seny i rauxa”, la Biga y la Busca, “mar i muntanya”, etc. Sant Feliu sigue dividida entre la parte de abajo y la parte de arriba, metafórica y geográficamente hablando. Un ayuntamiento, dos “Casinos”, dos sensibilidades, dos clubes de fútbol con sus respectivos campos (aunque económicamente insostenibles con el paso de los años), etc. Parece como si nos empeñáramos en montar cosas que dividan al pueblo, en vez de remar en una dirección.

Por otro lado, el peso de los intereses particulares por encima de los generales. Recuerdo hace años las manifestaciones para salvar los árboles de la Rambla. Los árboles eran la excusa de unos cuantos para defender sus intereses: tenían miedo que la remodelación perjudicara a sus negocios. Curiosamente, ya nadie se queja ni lo recuerda, probablemente porque esos negocios no solo van mejor de lo que esperaban, sino mejor de lo que iban. ¿Los pinos?¿Quién se acuerda ahora de los pinos de la Rambla?

Y, por otro lado, las eternas comparaciones con las poblaciones cercanas: que si el hospital comarcal se lo llevó Palamós, que si no hay cines ni bares ni tiendas como en Platja d'Aro, que si en Sta. Cristina los pisos son más baratos y hay más servicios, etc. Hay cines en Palamós y Platja d'Aro. ¿Realmente los necesitamos en la ciudad?¿Serían rentables? Podría mejorar la oferta de bares y locales de ocio, incluso que funcionara otra vez una discoteca, siempre y cuando asumamos que eso supone inconvenientes y que siempre habrá vecinos que se quejen. Es el espíritu NIMBY.

¿Queremos tener el modelo turístico de Platja d'Aro? Con todos mis respetos, pero si hace 20 años había 13 discotecas y ahora solo abren 4 o 5 es que algo no acaba de funcionar. Y, aunque funcionara, me temo que no tenemos una ciudad con una geografía como Lloret de Mar, Salou o Platja D'Aro (somos una especie de agujero con forma de anfiteatro cuyo escenario es la playa), ni creo que queramos los problemas derivados de cierto tipo de turismo.

Señalamos con el dedo y no nos damos cuenta de lo que tenemos ni de lo que hacemos. Somos una ciudad de 22.000 habitantes, aproximadamente, que además es segunda residencia de un buen número de personas que pasan aquí fines de semana, vacaciones y demás. Tenemos un núcleo urbano compacto y pocas urbanizaciones (no es que haya mucho más sitio). Digo yo que podríamos empezar a dar algunas ideas y estudiar su aceptación y viabilidad. Ahí van las mías:

  • Buenas comunicaciones. Si nos movemos hacia otras poblaciones por trabajo, aseguremos que tanto las vías como los servicios de transporte público cubren las necesidades.

  • Vivimos en una ciudad pequeña. Para la mayor parte de los traslados internos no necesitamos el coche. ¿Necesitamos más plazas de parking? Es imposible que todos podamos aparcar justo delante de nuestro destino. Un parking de alta capacidad implica un endeudamiento insostenible para el ayuntamiento, y dudo que ninguna empresa quiera una concesión para un negocio que solo es rentable los domingos por la mañana y dos meses en verano.

  • La situación geográfica no nos favorece para la instalación de empresas que requieran gran tráfico de mercancías. El polígono industrial parece a todas luces infrautilizado. Quizás ofreciendo ventajas de tipo fiscal a empresas “limpias” (software, servicios, etc) lograríamos atraer negocio.

  • Hace tiempo que dejamos de ser un destino turístico de masas, pero hay elementos que pueden permitirnos ser un destino de calidad. Si nos centramos en la excelencia a muchos niveles podríamos convertirnos en referencia. Pequeño consejo: conviene no confundir calidad con precios abusivos.

  • La vivienda es un tema espinoso. Probablemente los precios son más competitivos en otras poblaciones cercanas, y eso deberíamos estudiar si se puede corregir a fin de atraer más habitantes (que significan impuestos en las arcas públicas, gasto en el comercio local, etc.).

  • Seamos una ciudad joven. Los jóvenes no siempre tienen razón, pero tienen ideas, cuestionan lo establecido y tienen iniciativa y empuje. Y eso siempre viene bien. Atraigamos gente joven.

Me gusta imaginar una ciudad con un centro de estudios universitario o de formación superior, gente joven en las calles, una movilidad sostenible, wi-fi pública en toda la ciudad, un tejido asociativo cohesionado, pequeñas o medianas empresas de servicios, oferta hotelera de calidad y competitiva que aprovecha y potencia una oferta cultural variada, presencia en los medios de comunicación tradicionales e impacto en las redes sociales.

En fin. Soñar es gratis... por ahora.

Wednesday, 1 September 2010

Cui prodest…

 

Anda el pueblo revuelto con la llamada Herencia Anlló. Los hermanos Anlló eran propietarios de un montón de hoteles. El debate está ahora entre la subasta y la cesión administrativa. Vaya por delante que no tengo mucha idea, pero parece ser que la subasta es la venta de los inmuebles y la cesión es una especie de alquiler. Los beneficios deberían ir a entidades sin ánimo de lucro.

Creo que la subasta es un error por diversos motivos:

  • El Ayuntamiento pierde patrimonio. Los inmuebles estarán en mejor o peor estado, pero la venta supone una pérdida de patrimonio importante. Además, la crisis es la excusa perfecta para que las ofertas que se presenten sean muy a la baja. No seré yo quien defienda la especulación inmobiliaria por parte de un ayuntamiento (bastante han especulado ya), pero tampoco hay que abrir la puerta para que otros especuladores con intereses exclusivamente privados hagan su agosto a costa de lo público.
  • El dinero irá a determinadas entidades. ¿A cuáles?¿Qué criterios se utilizan? A menos de un año de la elecciones municipales, eso suena a compra de votos con dinero público, amén del agravio comparativo. Evidentemente, todas las entidades defienden que con más dinero podrán hacer mejores cosas, pero ese es un debate interesado. La cesión permite tener dinero al ayuntamiento, que es quien debe gestionarlo. Así, nos guste o no, cada cuatro años podemos decidir si el gobierno de turno lo ha gestionado bien. La subasta adjudica un dinero a unas entidades, pero después queda fuera del control público.
  • ”Cui prodest scelus, is fecit” advertía Séneca. ¿A quién beneficia la subasta? Probablemente a constructores/especuladores: compras a muy bajo precio, aguantas cuanto puedas y cuando la economía se recupere aprietas para poder construir hasta el límite (o más allá, dependiendo de lo legal que seas). No digo yo que alguien en concreto se vaya a beneficiar directamente, pero me gustará ver el sentido del voto del concejal Luque. El simple posicionamiento también beneficia, políticamente hablando, a quienes quieren permanecer.

No entiendo absolutamente nada de turismo, y creo que ha sido un error permitir que tenga tanto peso en el PIB de nuestro país, durante tanto tiempo, sin buscar la manera de diversificar el riesgo. Pero resulta que en nuestra ciudad los establecimientos hoteleros son insuficientes.

Trabajé en el hotel Panorama el verano de 1986. Joan Anlló no se caracterizaba precisamente por ser un innovador y, por lo que he visto durante años, su hermano tampoco lo era. Más bien su política empresarial era: abrimos hoteles, los aguantamos como sea sin invertir ni un duro, aunque tengamos que sacrificar precio y calidad, y no tocamos nada hasta que no haya más remedio. Consecuencias: esos hoteles siguen decorados con las tendencias estilísticas de los años 60, o cuando fuera que los abrieron. Si Esteso y Pajares decidieran hacer remakes de su películas (el Altísimo no lo quiera) tendrían la localización perfecta. Los somieres también son los mismos. Sobre los colchones no me atrevo a preguntar. A veces me pregunto si la crisis hotelera en mi ciudad no tiene muchas cosas en común con la crisis del corcho: poca o nula inversión, mano de obra poco cualificada, poca visión empresarial, etc.

Creo que la mejor opción sería una cesión administrativa en la que se tuvieran en cuenta otros criterios que no fueran los estrictamente económicos. Mi apuesta: ceder el Panorama (no sé si sería posible alguno más) a alguna escuela de hostelería. He leído que hay hosteleros interesados en ese hotel, y también parece que la escuela de hostelería CETT lo mira con ojos de deseo. Conozco el CETT, vinculado a la Universitat de Barcelona. Gestionan el hotel Alimara (donde hacen las prácticas los alumnos), a escasos metros del Campus Mundet, he comido varias veces en su restaurante, he asistido a jornadas organizadas en sus salones, he visto sus habitaciones y dos amigos míos han sido Directores Académicos. Creo que sería una excelente opción. No, no me llevo comisión alguna por defenderles. En este caso hablo como usuario; de los aspectos académicos del CETT no tengo ni conocimientos ni criterio para opinar.

¿Por qué una escuela de hostelería/turismo?

  • Estudiantes y profesorado viviendo en la ciudad. No dispongo de datos, pero pongamos unas 200-300 personas de entrada viviendo en nuestra ciudad. Eso implica viviendas alquiladas, gasto en los negocios del pueblo, etc. Implica una ciudad con estudiantes, con gente joven, inquieta, que se mueve y que busca movimiento. Implica un centro de estudios que es referente. Perdimos la Universitat de Girona (no quiero saber las razones); no creo que nos podamos permitir perder una oportunidad igual, si no mejor.

  • Un nuevo hotel en la ciudad. 100 plazas hoteleras tiene el Panorama. Supongamos que con la remodelación quedan en 50, pero serían de calidad, y no lo que tiene ahora. Además, supone un hotel de gran tamaño prácticamente en el centro de la ciudad, pero con unas vistas excepcionales.

  • Puestos de trabajo. No solo por el hotel propiamente dicho, sino por la oportunidad de generar nuevos negocios y revitalizar otros ya existentes.

  • Escuela de turismo vinculada a una universidad importante y grande (No offence), con precios ventajosos para su comunidad. Hotel en un enclave turístico tranquilo. Organización de simposios, jornadas, encuentros, etc.

  • Gestión privada, apoyo público. Posibilidad de creación de sinergias con el Museo Thyssen, el Festival de la Porta Ferrada, etc.

No creo que el debate importante sea subasta o cesión administrativa. Eso es un debate urgente, sí, pero la importancia radica en saber qué queremos hacer del pueblo, en qué nos queremos convertir en unos años. En definitiva, qué modelo de ciudad queremos. En eso me temo que las cosas no están tan claras. He vivido desde 1986 en Barcelona. He visto la explosión de alegría y la carrera cuesta abajo y sin frenos del 92, la crisis del 93, la BCN de diseño, de Nick Havana, Universal y Otto Zutz. He hablado muchas veces ya de Barcelona, mi Barcelona, y del desencanto que me produce verla convertida en un mero escaparate insustancial.

Hace año y medio que vivo en el pueblo, y aún no sé si me acabaré quedando para empezar una nueva etapa en mi vida. Lo que sí sé es que empiezo a tener la misma sensación que en la Barcelona de finales de los 80 y principios de los 90: parece que se hacen muchas cosas, parece que los ciudadanos cada día se sienten más orgullosos de su ciudad, parece que arrancan nuevos proyectos que nos situarán en el mapa,… Pero sigo sin ver un modelo de ciudad.

 

Quizá en el próximo post…

Thursday, 26 August 2010

Mala leche

Transcripción de una conversación. Juraría que casi literal.

 

Dependienta(D): –Disculpe, tiene que dejar la mochila en las taquillas.

Cliente(C): –Ningún problema. ¿La empresa se responsabiliza de los posibles daños o pérdidas de las pertenencias?

D: –Tiene que poner una moneda y…

C: –Muchas gracias, ya sé cómo funciona una taquilla. Le pregunto si se hacen responsables de un posible robo.

D: –Eso tiene que hablarlo con el encargado.

C: –Estupendo. Si es tan amable de llamarle, por favor…

(Aparece el encargado)

C: –Hola. Me dice la dependienta que tengo que dejar la mochila en la taquilla. ¿Se hacen ustedes responsables de los posibles daños o robos?

Encargado(E): –No, lo siento.

C: –Pues, como comprenderá, si ustedes no se hacen responsables, no dejaré la mochila en la taquilla.

E: –Bien, pues entonces tendrá que enseñar la mochila a la salida.

(El cliente avanza hasta pasar la línea de cajas y entrar en el supermercado, propiamente dicho)

C: –Bien, ningún problema. Cuando pase por caja, si quieren ver mi mochila, llamen a los Mossos y les mostraré el contenido gustosamente… a ellos.

E: –Pues entonces le seguiré y le estaré vigilando.

 

Os juro que es cierto. Tan cierto como que el cliente soy yo. Me ocurrió en el centro de Mercadona situado en la Carretera de Girona de Sant Feliu de Guíxols. Curiosamente, hace algo más de un año tuve un incidente parecido con el guardia de seguridad que tenían por entonces, pero fue bastante más desagradable, lo que ocasionó que pidiera las hojas de reclamación. Al cabo de una semana, el guardia de seguridad ya no estaba en el supermercado, y desde entonces no he vuelto a ver ninguno.

Hace más de 20 años que voy con una mochila a la espalda. Como Labordeta, pero ni viajo tanto ni soy la mitad de entrañable que ese tipo genial que dignificó la política con una sola frase. Llevo mochila porque no me gusta llevar nada en los bolsillos y, además, suelo acarrear bastantes cosas. Soy maniático, qué le vamos a hacer.

Me he encontrado más de un problema por la mochila, y siempre en los supermercados o centros comerciales. Como casi todos los casos son iguales, he aquí unas reflexiones:

-Las taquillas suelen estar FUERA de la línea de cajas y, normalmente, muy cerca de las puertas de salida del establecimiento. Comprendo que no estén en el otro extremo, pero si las pusieran DENTRO, a la vista de las cajeras, podría servir de disuasión para los enemigos de lo ajeno.

-La seguridad que proporcionan esas taquillas es de risa. Con un destornillador pueden abrirse, y sin hacer mucho escándalo. Además, muchas tienen el panel frontal transparente, con lo que es más fácil aún ver lo que hay dentro.

-Si se produce un robo y los ladrones salen por la puerta el establecimiento se lava las manos (más aún), y el cliente se queda con la cara de tonto habitual en estos casos y sin apoyo de ningún tipo, porque el establecimiento ni se hace responsable ni ha sido perjudicado.

-En caso de que haya personal de seguridad privada, no puede actuar pasadas las puertas, por lo que todo indica que ese personal está para vigilar a los clientes.

-Los únicos que tienen potestad para registrar las pertenencias son los miembros de cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Supongamos que me meto un fuet en la entrepierna. ¿Me va a cachear la cajera, el encargado o el tipo de seguridad? No, ¿verdad?. Pues para mirar en mi mochila tampoco valen.

 

En resumen, las cadenas de supermercados nos tratan como supuestos delincuentes y pretenden que les digamos que sí a todo. Entiendo que en época de crisis quieren reducir el porcentaje de pérdidas por robos, pero eso no se hace a costa de vulnerar los derechos de las personas (o intentarlo). El problema es que los que lo deciden no son quienes han de aplicarlo. Entiendo que los empleados han de acatar las órdenes, y no les censuro por ello, pero también han de saber que hay personas que no están dispuestas a que les tomen el pelo. Quiero entender que el último comentario del encargado fue fruto de la impotencia ante la imposibilidad de que se cumplan las órdenes que ha recibido, pero debería entender que la gente no es idiota y las amenazas no son la mejor carta de presentación.

Señor Mercadona (y esto vale para los señores Eroski, Lidl, Bonpreu, Esclat, Decathlon, etc.): sean ustedes más imaginativos buscando soluciones para evitar los hurtos en sus establecimientos. Poner a sus empleados a hacer de policías no es buena práctica, entre otras cosas porque se aprovechan de la ignorancia o la buena fe de las personas. Hagan todas las rebajas que quieran en sus precios, pero ni una sola en los derechos de las personas. Suelo acudir con frecuencia a sus establecimientos y espero no volver a encontrarme en una situación tan desagradable y violenta. Si me vuelven a pedir que enseñe la mochila tengan por seguro que solo la enseñaré a la policía. Si se atreven a llamarla presentaré una reclamación, y esta vez pediré algo más que un tirón de orejas.

A ustedes quizás no les caduque, pero yo llevo la mala leche incorporada de serie. Como la mochila. No me provoquen.

Saturday, 14 August 2010

Calentando motores

 

Pues sí, habrá que irse entrenando porque en Catalunya nos viene una temporadita de agárrate y no te menees. No, no me refiero a los rumores de que a Pilar Rahola le van a dar un programa de monólogos en horario de máxima audiencia (en principio se hablaba de un talk show, pero como solo habla ella pues se ahorrarían un dinerillo). No. Me refiero a que tocan elecciones al Parlament en otoño (más o menos) y municipales en primavera (también, más o menos). Y eso, niños y niñas, es pernicioso para vuestras tiernas mentes, así que desde finales de este verano hasta principios el siguiente nada de leer periódicos, ni escuchar la radio, ni ver la televisión. Tampoco el Disney Channel. Caca. Tele caca.

Ya han empezado las primeras embestidas. Claro, a falta de corridas (de toros, quiero decir), todos pican y todos entran al trapo. De nuevo, nos toman por imbéciles. La llamada a las urnas que van a soltar ya la comenté hace poco más de un año, con motivo de las elecciones “uropeas”, por lo que no me repetiré (o quizá sí, no sé; soy de los indecisos). Hoy os vengo a hablar de cómo se gastan la pasta (nuestra) en las campañas (suyas) y en las brillantes políticas de propaganda de los partidos políticos.

Vamos “p’allá”:

  • El partido X monta un mitin en el territorio A para decir que harán “blanco”. El partido Y contraataca diciendo “negro”. Y el partido Z dice, por supuesto, “gris”. Los de X señalan con el dedo: “¡Mirad, los de Y, que dicen negro!”. Los de Y saltan con lo de: “¡El blanco es un despropósito!¡Los de X no saben lo que dicen!”. Y los de Z: “Desde luego, con estos de X e Y es imposible entenderse”.
  • Entonces van al territorio B, pero como allí lo del blanco y negro es un tema espinoso, el partido X dice: “Lo que hace falta es amarillo limón”. Los de Y: “El amarillo limón es un tremendo error, lo que necesitamos es azul cobalto”. Evidentemente, los de Z tienen otra opinión: “Con el amarillo limón y el azul cobalto no vamos a ninguna parte; la mejor opción es el verde pistacho”.
  • Y, así, un día tras otro hasta las elecciones. Eso es todo, en serio; no hay nada más. Bueno, sí. Hay más partidos, más ciudades y más colores, pero eso es todo.

¿Habéis entendido algo? Yo tampoco, pero de eso se trata, según ellos: llamarse de todo los unos a los otros y marear la perdiz todo lo posible.

No tocarán temas importantes porque no les interesa meter la pata. Es más importante no decir algo inconveniente que decir algo interesante, así que mejor no arriesgar. Van al trazo grueso, al eslogan y al discursito de marras en el que sueltan lo que más enardece a la multitud asistente (ya convencida y convenientemente adiestrada por regidores) justo en el momento en el que los asesores les dicen que les está pinchando en directo tal o cual televisión, para que se vean los aplausos y el ondear de banderitas con el logo del partido.

En cada campaña, precampaña y anteprecampaña se gastan una pasta. Pero una pasta indecente, de verdad. Una parte les viene del erario público (por una ley que se apañan ellos con los representantes que sacan) y otra de los créditos que piden a los bancos. Curiosamente nadie sabe de verdad lo que deben los partidos a los bancos y no hay manera de que se pongan de acuerdo en establecer unas normas de financiación de partidos políticos. Y no se ponen de acuerdo porque si lo hicieran se verían las concesiones que hacen los políticos a los grandes bancos/grandes corporaciones a quienes deben (o tienen previsto pedirles, es decir, a todos) dinero sus partidos. Por supuesto, con una ley (y un país) en condiciones tampoco podrían tener otra parte de la pasta (3% según Maragall, pero vaya usted a saber) que les viene de financiaciones irregulares/ilegales/”creativas”: caso Filesa, caso Gürtel, caso Pallerols, caso Palau,…

Los que lleguen a gobernar, de todo lo hablado, incluso de lo escrito en los programas de cada partido, no harán nada (o casi nada). Lo que implique un mayor riesgo electoral cara a las siguientes elecciones ni siquiera lo intentarán. El porcentaje de votantes que usan el programa electoral de un partido político es similar al de futbolistas que usan pañuelo.

Si de verdad nos quieren ayudar, hágannos unos favorcillos:

  • No impriman programas electorales ni publicidad; solo sirven para acumular un montón de papeletas y sobres que también están disponibles en los colegios electorales. Ahorrarán papel.
  • No impriman banderolas; ver las caras de los cabezas de lista colgados de las farolas puede dar una mala idea a más de uno. Ahorrarán plástico.
  • No hagan viajes, tampoco los que organizan para llenar los lugares de los mítines. Ahorrarán combustible.
  • No limiten el tiempo de información por motivos electorales en los medios públicos. Ahórrense el bochorno de cada campaña.

Así que con unas grabaciones en vídeo y cuatro cuñas publicitarias (que valen para cualquier campaña y cualquier año, ya que siempre es más de lo mismo), una página web que parezca chula (no hace falta ni que lo sea) y el proselitismo de toda la vida se apañan. De sobra, vamos. Les aseguro que gastarán mucho menos y, a lo mejor, incluso ganarán algo de credibilidad (lo cual no es muy difícil: cualquier cosa es más que cero). Probablemente podrán empezar a devolver los préstamos que tienen con los bancos y así podrán legislar libres de ataduras y clientelismo. Por mí que no quede: súbanse las asignaciones públicas para campañas electorales. Con moderación, que ya nos conocemos.

 

Lo que dicen los asesores de campaña y las encuestas (cuidadosamente sesgadas por los asesores de campaña) es mentira: no hay indecisos. Los únicos que conozco son los que el día de las elecciones, a la hora de comer, dudan entre carne y pescado. Los concienciados en esto del voto, los militantes o los simpatizantes ya saben a qué partido votarán (o si votarán en blanco). A los que les importa un pito no les convencerán, porque no siguen nada de la campaña. Y a los que nos abstenemos porque somos unos descreídos no nos harán ver la luz en dos semanas por mucho que nos metan una linterna en la cara.

Las campañas electorales no nos sirven absolutamente de nada a los votantes, excepto para gastar nuestro dinero y aumentar nuestro desencanto. Los votantes críticos (los de verdad, a los que supuestamente van dirigidas esas campañas, no los que votan con orejeras) forman su criterio a lo largo del tiempo, observando la coherencia y las contradicciones de los políticos durante los cuatro años que duran los mandatos y sacando conclusiones cada día. Que los políticos crean que la campaña sirve de algo nos da una idea de cómo nos ven: nos toman por idiotas que se tragan lo que les echen en quince días.

Lo que me temo de verdad es que las campañas no van dirigidas a ganar el voto, sino a no perder el de los que votan con orejeras. Por eso todos dicen que han ganado las elecciones: para mantener la moral de la tropa. Por eso cada día es más raro ver a un político que admita una derrota electoral sin paliativos ni excusas.

No se dan cuenta de que después de cada campaña y de cada elección son más y más a quienes se les caen las orejeras. Las campañas, tal como las tienen montadas, no convencen a los críticos, los pasotas no les hacen ni caso y los fieles no necesitan ser convertidos. Su concepción de la política es una pérdida de tiempo y dinero, pero también de confianza y de paciencia.

 

Por cierto. He decidido votar en las próximas elecciones al Parlament. A lo peor un día de estos os digo a quién y por qué.

Tuesday, 10 August 2010

De la autoridad

Prometí hace unas semanas hablar de José Luis Mayo y de la memoria que como Síndic de Greuges de la ciudad presentó ante el pleno del Ayuntamiento. Le pedí una copia del discurso y me la hizo llegar al día siguiente. Permitidme que os escriba un fragmento (traducido del original en catalán):

“No hemos de tener miedo a las palabras. Todos, como miembros de la polis, de la ciudad, como individuos, somos políticos, pero ustedes, regidores y regidoras, equipo de gobierno y oposición, lo son en mayor grado que los otros ciudadanos porque les hemos dado la responsabilidad de administrar y regir la ciudad; para eso tienen potestad pero se tienen que ganar la autoridad.

La autoridad (autoritas) se basa en la capacidad de la persona para convencer y persuadir a otra, y esto comporta prestigio y sabiduría y, en consecuencia, capacidad de liderazgo. La autoridad convence, no vence. La autoridad se ejerce con flexibilidad, diálogo y teniendo en cuenta las opiniones de los demás.

La potestad (potestas) es propia de la persona que tiene capacidad legal para hacer cumplir una decisión. Se basa y está relacionada con la fuerza y la implantación coercitiva. Está socialmente reconocida únicamente por el hecho de ostentar un cargo y no emana de la condición personal de quien la ejerce; implica, pues, una relación de subordinación entre quien manda y quien obedece. La potestad, el poder, vence pero no convence.”

En esos párrafos no hay sólo un discurso, sino un convencimiento profundo. Sin exagerar, podría decir que es el reflejo de una manera de hacer.

José Luis Mayo fue mi profesor (y el de la mitad de los actuales regidores del ayuntamiento) de Lengua y Literatura Castellanas en BUP y COU, allá por los 80, y director del centro en dos de los cuatro años que pasé allí. Era, pues, el poder.

Pero si es uno de mis referentes es porque, para mí, fue toda una autoridad. Como es público y notorio, no aprendí mucho en las clases de Lengua (de las de Literatura mejor no hablemos, ¿vale?) pero hay una frase que le escuché decir en el curso 82-83 y jamás la he vuelto a olvidar; más bien la recuerdo a menudo: “Señores, no olviden que, demasiado a menudo, lo urgente no deja ocuparse de lo importante”. Creo que esa frase me cautivó y el adolescente que era entonces (y sigo siendo ahora) decidió que aquella figura de poder tenía algo que decir, algo que muy probablemente me interesaba, fuera por el humor, por la fina ironía, por esa seguridad, por la ausencia de prepotencia,… Yo qué se. Algo me decía que aquel tipo tenía muchas cosas interesantes que enseñar, así que decidí escucharle.

Vale, seamos sinceros: iba a sus clases por exigencias del guión. La asignatura no es que me entusiasmara, pero el Sr. Mayo era un tipo con recursos. Y nos escuchaba a todos, aunque dijéramos sandeces grandes como los pinos que nos rodeaban. Y tenía golpes como el de sacarnos un día de finales de primavera a hacer clase bajo esos mismos pinos (aunque sospecho que el calor que hacía en las aulas tuvo algo que ver). Y siempre tenía un minuto, o dos o varios para sentarse si tenías algún problema. Y no escatimaba consejos, pero de los que valen de verdad: sin paternalismo, haciéndote sentir responsable de tu futuro, confiando en ti, creyendo en ti.

Fue mi profesor, y aprendí sus lecciones mejor o peor. Pero también fue mi maestro, y me gusta pensar que aprendí de su ejemplo, como lo aprendí de Mercedes Benito o de Juan Donaire. A la Sra. Benito la veo menos de lo que quisiera (mea máxima culpa), al Sr. Donaire le sigo recordando y añorando (siempre, siempre le deberé un café) y al Sr. Mayo, por su faceta más pública, le sigo siempre que puedo.

 

Ellos siempre me escucharon, tuvieron tiempo para mí, confiaron en mí, creyeron en mí, me empujaron cuando me apalancaba, me respetaron como persona, me levantaron cuando me caí y se esforzaron mucho para lanzar al mundo a alguien formado. Lo que haya pasado después es otra historia y mi responsabilidad.

Si tengo espíritu crítico (en ocasiones, demasiado) es gracias a ellos. Con ellos y, sobre todo, de ellos aprendí que el poder sin autoridad no es nada, absolutamente nada. Cuando el poder sin autoridad se ejerce sin escrúpulos, sin ética y sin respeto hay que combatirlo, y solamente se puede combatir con autoridad.

No tenerlos como referentes no solo sería una falta de respeto; sería un error.

 

O, si sic omnes, Magister!

Thursday, 5 August 2010

Estamos enfermos

Según El Periódico, el 40% de los españoles culpa a la víctima del maltrato machista.

No entraré en disquisiciones sobre si es el porcentaje de españoles o de encuestados, o sobre la validez de la encuesta. Prefiero centrarme en temas de fondo.

Según el artículo:

- “crece el número de ciudadanos que creen que la culpa de los malos tratos es de la mujer por seguir conviviendo con el agresor”

- “el discurso político y las leyes sobre la igualdad no avanzan en paralelo a la realidad social, que indica no solo un estancamiento sino ciertos retrocesos”

- “casi el 90% de los ciudadanos creen que retirar una denuncia no significa que sea falsa”

- “casi el 20% de los consultados sí comparte la siguiente afirmación: «La mayoría de mujeres ponen denuncias falsas»”

- “un 15% de los ciudadanos que cree que si un hombre maltrata a su pareja, esta debería «cambiar de actitud e intentar mejorar la situación»”

- “Lorente, por otra parte, alertó del incremento de homicidios durante los meses de verano y en especial en la segunda quincena de agosto”

- “Miguel Lorente también señaló que solo un 8% de los denunciados están en el paro y la mitad trabajan a tiempo completo”

 

Con todos mis respetos, no puedo hablar de otros lugares, pero en España el tema de la violencia doméstica se está tratando fatal.

- La culpa de una agresión jamás puede ser de la víctima cuando ésta se encuentra en situación de indefensión y/o inferioridad. Los motivos para que una mujer abandone a su pareja pueden ser variados, pero hay que estar muy enfermo para afirmar que es culpa suya si el marido la agrede porque ella no se ha ido. En cualquier caso, es quien amenaza o quien agrede quien ha de irse.

- No sé si avanzan en paralelo o no, lo que es seguro que no avanzan a la misma velocidad. Pero eso no es nuevo; pocas veces la realidad social y las instituciones van a la par en dirección, sentido y velocidad. Discrepo que el retroceso exista; más bien creo que es la realidad larvada que surge. Lo explicaré más tarde.

- Hay casi tantos motivos como ciudadanos para retirar una denuncia, sin que eso implique que sea falsa. ¿Cuántos progenitores no retirarían una denuncia por agresión contra un hijo al ver cómo éste se echa a llorar y les dice que se arrepiente?

- Claro que hay denuncias falsas, y vienen favorecidas por una ley hecha con prisas. También me explicaré.

- Si un hombre maltrata a su pareja, lo que hay que hacer es denunciarlo. No siempre es fácil, pero la actitud de esperar que la víctima intente mejorar la situación no favorece que se presenten denuncias, pues la falta de apoyo moral se palpa en la respuesta. Vamos, que si mi vecino me pincha las ruedas del coche porque tiene envidia lo que tengo que hacer es comprarme un coche peor que el suyo. ¿Me he perdido algo?

- En épocas vacacionales se convive más tiempo y con más intensidad, por tanto, se agravan las situaciones problemáticas. También, después de los periodos vacacionales de verano y Navidad aparece un incremento en las demandas de separación.

- El maltrato tiene un componente transversal. Se da en todo tipo de niveles educativos, sociales, económicos, etc. Lo que pasa es que es más visible en unos que en otros.

 

España es un país de machos, de hacer las cosas “por cojones”, “porque lo digo yo” o “porque esta es mi casa y mando yo”. Venimos de una noche muy negra de 40 años, en los que las mujeres no podían abrir una cuenta bancaria o viajar sin permiso de su padre o marido; de una tutela y sometimiento permanentes de la mujer respecto del hombre.

Yo he tenido la suerte de no vivir nada de eso en mi casa. Desde pequeño he visto a mi padre bañarnos a mí y a mi hermano, limpiar los cristales o fregar los platos y mostrarse de una manera muy, digamos, maternal, sin que eso socavase en ningún momento su imagen de masculinidad ni supusiese una merma como modelo masculino o en su autoridad. Al contrario, si algo admiro enormemente de mi padre es la capacidad de ser un padre maternal.

Jamás he oído a mi padre insultar a mi madre ni menospreciarla. Ha habido discusiones, como en todas las familias, pero jamás la ha denigrado. Por supuesto, jamás le ha levantado la mano, y creo que en toda mi vida sólo me he llevado dos bofetones, producto de la impotencia y desesperación por controlar a un muy díscolo hijo adolescente que ya no entiendes y no como método educativo.

No creo que haya retroceso, la verdad. Lo que sigue habiendo es mucho machismo, porque treinta años de supuesta democracia no han borrado los tics de la dictadura fascista más longeva de Occidente. Hace poco (lamento no recordar dónde ni poder poner el link) se hablaba de otro estudio según el cual casi la mitad de las adolescentes creían que los celos eran propios del enamoramiento, y que ciertas actitudes machistas, posesivas y de sometimiento (incluyendo amenazas, control de la vestimenta y alguna que otra bofetada) las entendían como manifestaciones de amor por parte de sus parejas. ¿De dónde lo habrán aprendido?

La ley de violencia doméstica es un churro que sacaron los socialistas para darse bombo. Es una ley de propaganda, llena de buenas intenciones, pero con muchísimos errores y, sobretodo, injusta. Una ley que castiga con doble rasero según el género es injusta, sin paliativos. Quizá ahí el Tribunal Constitucional sí debería haber metido mano, porque imponer un castigo más grave si eres hombre que si eres mujer, independientemente de muchos otros condicionantes como la constitución física, los conocimientos de artes marciales, etc, me parece una sandez y, probablemente, inconstitucional. Como también me parece peligroso que no se prevea que se pueda usar una denuncia de malos tratos como camino corto en una demanda de divorcio, aunque eso también depende de la ética de los profesionales de la abogacía. El machismo es un error, pero dos errores no hacen un acierto.

Por otro lado, montar juzgados de violencia doméstica cuando tienes a toda la Justicia hecha unos zorros me parece indignante. Meterte en un jardín así de grande implica saber que dispondrás de medios para los juzgados (sin perjudicar o, al menos, sin agraviar a otros clientes de la administración de justicia), que dispondrás de personas formadas para atender a las víctimas, que dispondrás de dinero para mantener pisos de acogida y, en determinados casos, para protección, que habrá medios materiales, económicos y humanos para hacer cumplir las órdenes de alejamiento. Y un larguísimo, si no eterno, etcétera.

Pero no. Hicieron una ley para ser los más “chachipirulis”, y a golpe de titular de periódico, que es como no se ha de legislar. Creyeron que podían solventar un problema endémico y empezaron la casa por el tejado. Cierto es que algunas de las medidas son importantes para evitar más agresiones y muertes, pero se han olvidado de algo básico: ese concepto de sometimiento de la mujer al hombre está escrito a fuego en los genes colectivos de este país, y eso no se combate solo con leyes, sino con educación.

 

Así que, sin que sirva de precedente, me permito unas sugerencias:

- La generación de adolescentes actuales está perdida, así que centrémonos en evitar que se pierdan también los que ahora tienen 5 años o menos. Más dinero para educación en las aulas, eliminando estereotipos. La oposición será feroz, pues muchos padres (y algunas madres) aún cojean de machismo.

- Si el machismo es transversal, merece un tratamiento transversal. En leyes como la del aborto lo que se esconde es la tutela por parte de determinados grupos de presión del control de la mujer. Si ellas paren, ellas deciden. Nos guste su decisión o no.

- Denuncia de las actitudes machistas, también cuando provienen de instituciones tan sacrosantas como la Iglesia Católica quien, por cierto, es uno de los mayores exponentes de machismo en nuestros tiempos. Si somos duros con el tema del Islam, seámoslo también con las demás religiones. Por cierto, prohibir el burka es un error en un estado de derecho. Con ello lo que pueden conseguir es una radicalización de las creencias religiosas de las mujeres musulmanas, con la consecuente transmisión de valores. Un estado de derecho debe proteger a las mujeres de las actitudes machistas de los hombres, no decirles cómo o cómo no han de vestir.

 

Para resumir y como colofón, ¿quieren ustedes realmente empezar a erradicar la violencia de género?¿De verdad lo desean? Pues controlen las parrillas televisivas como es debido. El primer educador en nuestros tiempos ya no son los padres o los maestros, sino la televisión. Déjense de remilgos y no se amilanen ante las proclamas a una supuesta libertad de información hecha por motivos absolutamente bastardos. Recuerden a las cadenas de televisión y radio que el espacio radioeléctrico es un bien público, no privado, y que los grupos mediáticos disfrutan de una concesión. Si no son capaces de controlar los contenidos de sus programas (hasta ahora se han saltado el horario protegido tantas veces como les da la gana porque saben que les sale más rentable pagar la multa), retiren la concesión. Hay programas en los que se toman ciertas actitudes machistas como algo normal, se les quita importancia o se excusan. No me parece exagerado decir que, en algunos casos, incluso se promueven, si eso puede añadir un punto o dos de audiencia.

 

Y, cuando vengan los que no quieren que cambie nada con el discurso de que no está bien prohibir ni coartar las libertades (es curioso ver quiénes hablan de libertades), díganles lo que responde Ismael Peña-López: están prohibiendo los abusos, defendiendo la libertad de todos, protegiéndonos a todos.

 

 

Sanctuary – Ian Anderson