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Sunday, 14 March 2010

Nieve (I): los primeros bolazos

 

Creo que, por primera vez desde que empecé este blog, voy a tener serios problemas para escribir todo lo que pasa por mi cabeza. No es una cuestión de saber expresarlo, sino de saber resumirlo. Ponerlo todo en un solo post puede ser muy pesado, así que he decidido repartirlo en varios.

Empecemos por los hechos. El lunes 8 de marzo llevo a mi madre a la estación de Caldes de Malavella. En el trayecto ya nevaba, y a la estación parecía que le hubieran espolvoreado harina por encima. Vuelta al pueblo, recoger a mi padre y camino a Palamós, a recoger a unos familiares al hospital. En el trayecto de ida tenemos que dar media vuelta en la carretera del interior (C-31), porque hay un montón de nieve acumulada y el coche patina. La carretera de la costa (C-253) está algo mejor. Casi dos horas para un trayecto de 40 minutos. Familiares recogidos y devueltos a su casa. Me siento a comer después de consultar las carreteras por internet. La página del Servei Català de Trànsit ya está colapsada y no da información. Después de comer miro por la ventana y me pasma la que está cayendo. Me decido a salir a pasear y hacer fotos. Recorro de punta a punta el paseo junto a la playa, me paro en un bar a tomar algo caliente y justo antes de salir se va la luz. A la vuelta me sorprende una tormenta de nieve como hacía años que no veía.

Llego a casa. No hay electricidad… y no habrá hasta el sábado a las 6 de la mañana. Ni electricidad, ni calefacción ni agua caliente. Os pongo unas cuantas fotos, para que os hagáis una idea. El motivo por el que algunas están algo desenfocadas es que, aparte de ser un negado para la fotografía, hacía un frío de cojones.

 

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La estación de Caldes de Malavella, 8/3/2010, 11:42. Siempre me ha gustado esa estación. La nieve le da un encanto extra.

 

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El paseo marítimo de St. Feliu, 16:01

 

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Mi moto (llena) de nieve, 16:55. Estuve tentado de ponerle una nariz roja, para que se pareciera a Rudolf (ya sabéis, el reno de Santa Claus).

 

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El mismo paseo, 18:39. Se supone que eso son 3 carriles, suficientes para un circuito de esquí nórdico. Costa Brava, candidata para los Juegos Olímpicos de Invierno 2022. ¡Que se jodan Hereu y Gallardón!

 

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Otra del paseo, con los primeros destrozos en los árboles, 18:42

 

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La mascota de los Juegos (si no nos los dan siempre podemos decir que el diseño de la mascota era un pelín transgresor).

 

Poco más puedo añadir por hoy, salvo que la noche del viernes al sábado, a las 3 de la mañana (3 horas antes de que volviera la electricidad a casa) había 7 grados en mi habitación. Me costó dormir, la verdad. Os dejo algo que escribí en un cuaderno una de esas noches:

“Escribo esto sentado a la luz de una vela. Después de 78 horas sin luz, calefacción ni agua caliente. Afortunadamente en casa están todos bien y ningún amigo o conocido ha sufrido percance alguno (con la que ha caído ya es suerte), más allá de las incomodidades de la situación.

No estamos tan mal, la verdad. El teléfono nos funciona y tenemos agua corriente. Algunos vecinos no pueden decir lo mismo: les falta el teléfono, o viven en pueblos donde no hay agua corriente, o no tienen cobertura de móvil, o viven en urbanizaciones en la montaña donde intentar bajar a la “civilización” supone un riesgo, ya que las carreteras o calles no están en condiciones.

Hace frío, mucho frío. La nieve acumulada en las calles y la oscuridad incrementan esa sensación de lugar inhóspito. Aún así, tiene su encanto pasear por una ciudad a oscuras, con un cielo estrellado y un silencio casi sedante, roto solamente por el ronroneo de los (pocos) generadores instalados que hacen la vida un poco menos desagradable para algunos afortunados vecinos.”

Se me olvidaba. En algunos sitios se combinó todo eso. Es decir: sin electricidad, sin calefacción, sin agua, sin teléfono fijo, sin cobertura de móvil, algunos de los repetidores de FM inservibles por falta de energía, las carreteras nevadas y cortadas… y temporal de mar que hacía imposible acceder por mar. A eso hay que sumarle temperaturas bajo cero en la costa las noches del martes y el miércoles.

¿Sociedad 2.0? ¡Una mierda! Bienvenidos al siglo XIX.