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Monday, 31 May 2010

El carrito del “helao”

 

Volvemos a la carga con las urgencias. El pleno del jueves fue, permítaseme la grosería, para mear y no echar gota. Que conste que llegué tarde y me perdí los primeros puyazos, pero tuvieron a bien repetirlos durante tooooooodo el pleno. Y lo escribo así porque empezó a las siete de la tarde y acabó a las doce y media de la noche.

La sorpresa fue la interpelación para que el Sr. Lobato, concejal de Urbanismo, explicara si ha trabajado o trabaja para el Sr. Luque, concejal y constructor. Parece que al alcalde Motas no le sentó nada bien la pregunta, porque acabó prohibiendo que se tratara el asunto. Y lo hizo con muy malos modos, todo sea dicho. Si Albó pecaba algunas veces por defecto, Motas peca por exceso. No hacía falta ponerse como se puso, pero creo entender las razones, que luego explico.

Si no entendí mal, parece ser que el Sr. Lobato ejerce ahora como consultor independiente (autónomo o empresa). Eso no me parece mal, al contrario. Todos tenemos el derecho de trabajar y ganarnos el sustento como mejor podamos. Aún así, cuando uno se dedica a la política ha de tener cuidado con lo que hace. Es aquello de no solo ser virtuoso sino, además, parecerlo. Y ahí viene el problema, en la cuestión de estética.

Resulta que el Sr. Lobato ha recibido y ejecutado encargos para algunas empresas del Sr. Luque. Teniendo en cuenta que es constructor, que tiene algunos temas pendientes en el municipio del cual son concejales tanto él como el Sr. Lobato y teniendo en cuenta que este último es concejal de Urbanismo no se puede decir que la escena sea demasiado estética. Me limito a hablar de estética porque la discusión ética no es posible. En el hipotético caso de que el Sr. Lobato utilizase información privilegiada o se sirviese de su condición de concejal de Urbanismo para beneficiar a sus clientes, sea el Sr. Luque o cualquier otro, no podríamos discutir sobre ética, sino que estaríamos hablando directamente de ilegalidad.

A modo de resumen, unas cuantas peticiones:

Sr. Motas, aprenda a distinguir entre lo que es personal, lo que es legítimo en política y lo que es una ilegalidad. Le irá bastante bien, sobretodo si sigue como alcalde con esas compañías. Si lo del Sr. Lobato le pilló en fuera de juego o no lo sabía, haberlo dicho, que no es tan grave y siempre va bien asumir cierta dosis de error. No está usted por encima del bien y del mal, así que no lo pretenda. Tampoco le vendría mal rebajar el nivel de chulería. Compórtese, que es usted el alcalde, aunque sea por accidente.

Sr. Lobato, tiene usted todo el derecho a trabajar como y donde le plazca, pero la próxima vez consulte la viabilidad, oportunidad y la existencia de ciertas incompatibilidades legales… y estéticas, que cuesta muy poco quedar bien. Lo de señalar con el dedo a otros concejales con el tan manido “Y tú más” fue feo, muy feo.

Señoras y señores de la oposición, han hecho bien los deberes fiscalizando al gobierno, pero a quien deberían haber pedido cuentas no es al Sr. Lobato, sino al responsable de ponerle o cesarle, es decir, al alcalde. Qué curioso que le haya relevado de sus funciones al día siguiente del pleno. El tono podría haber sido algo menos insistente, porque parecía algo personal, sobretodo después de que el alcalde decidiera una defensa al grito de “Esto es Esparta”.

Al Sr. Luque no tengo nada que decirle, y si lo tuviera tampoco estoy seguro de que lo entendiera. Quousque tandem…?

 

Lo mejor del pleno, la intervención de uno de esos referentes de los que os hablaba hace unas semanas. José Luis Mayo fue uno de mis profesores en el Bachillerato. No puedo recordar ni una sola de las lecciones (por eso se me da tan mal lo de escribir y llevo fatal la literatura), pero aún recuerdo frases suyas como si fuera hoy. También fue uno de esos maestros que uno se encuentra en la vida, y me enseñó mucho más de lo que jamás podré agradecerle. Sigue enseñando, en las trincheras de primera línea y, desde hace cinco años, también como Síndic Municipal de Greuges. Tuvo el detalle de hacerme llegar el discurso de presentación de su informe, y prometo colgaros algún que otro párrafo magnífico.

Siempre es un honor y un privilegio seguir aprendiendo de él, sobretodo en estos tiempos.

O tempora! O mores! Un placer, Maestro.