Pages

Friday, 7 May 2010

Quien calla otorga

Democracy means that if the doorbell rings in the early hours, it is likely to be the milkman. (La democracia significa que si alguien llama a la puerta por la mañana lo más probable es que sea el lechero) – Winston Churchill

 

Era temprano, pero no era el lechero. Bueno, igual si les dejan también reparten leches, pero de otro tipo.

No han tardado ni un mes en sorprenderme. Fascinante. O “fascio-nante”, como se quiera ver.

Dejaré para otros las reflexiones. Hoy me limitaré a expresar lo que me gustaría ver.

Me gustaría que se hiciera uso del artículo 46.2.a de la ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local, que se convocara un pleno extraordinario (la situación me parece lo suficientemente grave) con un único punto del orden del día: votar una moción para apoyar al concejal Pere Albó y rechazar las coacciones y amenazas de las que fue objeto en su domicilio. El resto es ver qué vota cada formación política. TxSF y CiU lo tienen fatal: voten lo que voten pierden. Si votan a favor de la moción ya saben lo que les puede pasar con Luque; si votan en contra cruzan la línea de lo permitido; si se abstienen quedan como el culo con todo el mundo.

También me gustaría que la gente del pueblo pidiera la dimisión del concejal Luque y del alcalde Motas. El primero porque, aún sin pruebas, es más que verosímil que esté detrás de la acción (los trabajadores no se ausentan del puesto de trabajo por la cara). El segundo por cobarde. El alcalde ya debió cesar a Luque por no tener todos los permisos para la obra y, aún así, llevarla a cabo. Es un miembro del gobierno local y ha de dar ejemplo. Digo lo de cobarde porque tildar todo eso de “diferencias personales irreconciliables” es justificar las coacciones y amenazas. Un alcalde como es debido ha de garantizar la seguridad de los ciudadanos y cortar de raíz actuaciones de ese tipo. Claro, que entonces se juega quedarse en minoría. Lo dicho, es cobardía.

Y, ya puestos, que dimita Lobato también. No se puede decir que “falta sólo un papel” y que el resto de permisos están en regla. Pues mire, si no están todos los papeles y la ley dice que han de estar todos, la obra no se puede empezar. No se es “un poco” ilegal. Es como si le hubieran pillado robando de las arcas municipales y saliera un compañero de gobierno diciendo que “sólo han sido mil pesetas”. Oiga, si ha robado, ha robado. La cuantificación de la pena ya la pondrá el juez, pero el hecho es innegable.

Es de juzgado de guardia que, además, se intente demonizar a quien denuncia la irregularidad. Vale que sea el PSC y que vayan con el cuchillo en los dientes, pero no se han inventado la irregularidad. Volviendo al supuesto anterior de un robo en las arcas públicas, es como si el grupo político que lo denuncia fuera el culpable. ¿Nos hemos vuelto locos? Si además de ladrón es un chapucero lo que no se puede hacer es defenderle matando al mensajero.

Me gustaría que ERC e ICV-Verds no usaran esto como arma arrojadiza, ni como elemento electoral. Me gustaría que los partidos en la oposición se unieran, sin sacar a colación el tema de la moción de censura que los desalojó del gobierno. Y me gustaría porque lo que ha sucedido no es materia partidista, sino de un profundo calado democrático. Se amenaza y coacciona a un ciudadano que, además, es representante elegido democráticamente por otros ciudadanos, y es amenazado (con pruebas o no) por otro representante. Eso es muy grave, en serio. Sin querer entrar en demagogias ni populismos, no es lo mismo que te insulten o amenacen en la calle, en el consistorio, en un pleno, a que lo hagan en tu casa y con tu familia dentro. Eso tiene tintes personales y de vendetta. Insisto: no es un tema partidista, ni siquiera político. Es una línea roja que no hay que cruzar jamás, mucho menos un representante político. No es una amenaza al ex alcalde, ni al concejal: es una amenaza a todos y cada uno de nosotros, porque ayer fue Pere Albó, pero mañana puede ser cualquiera que se cruce en las intenciones de Luque. Quizá por eso Motas y Lobato se han acochinado en tablas y también han cruzado una línea roja que no saben cómo acabará. Ya dije que ese “trío bizarro” no acabaría bien: uno de ellos ha empezado a joder a los otros dos. Y a fondo.

No es una cuestión de colores políticos. Es una cuestión de saber si estamos dispuestos a que nos gobiernen un mafioso que cree que puede hacer cuanto le plazca por ser concejal, un cobarde que tiene miedo a perder una alcaldía conseguida a traición y un inepto que justifica irregularidades cuando su tarea es precisamente velar por que se cumplan.

 

No sé qué harán los demás, pero yo no pienso consentir que nadie amenace ni coaccione a nadie de esa manera. Porque ayer fue Pere, pero mañana puede que no le guste a alguien lo que yo escribo y decida que me puede partir las piernas.

 

Y no quiero que un alcalde cobarde salga después diciendo que ha sido fruto de “diferencias personales irreconciliables”.

 

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

Martin Niemöller