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Saturday, 23 October 2010

Rubalcaba presidente.

Zapatero ha decidido que no seguirá, pase lo que pase, y ha designado al futuro candidato por el PSOE a la presidencia del gobierno: Alfredo Pérez Rubalcaba. El resto de la remodelación del ejecutivo va en función de ese cambio. Si no, no se entiende que a Trinidad Jiménez, que no supo gestionar con criterio una simple gripe, le den algo de la categoría de Exteriores, a menos que quieran empezar una guerra con alguien.

Tampoco se entiende que a Leire Pajín le den un macro ministerio refundado. No he escuchado ni una sola declaración de Pajín que contenga algo interesante y que no lleve algún eslogan escondido. No es solo lo que dice, sino también el tono en que lo dice, que sólo le falta levantar el brazo con el libro rojo de Mao, como en las exhibiciones de antaño en Beijing. Es persona de partido, lo entiendo pero, ¿en serio no tenían a nadie mejor?. El machista alcalde de Valladolid, aparte de la estupidez de su comentario, le ha conseguido unos apoyos extra.

Lo de Valeriano Gómez es de chiste: hace cuatro días se manifestaba en contra de la reforma laboral del gobierno y pasado mañana tendrá que gestionarla. Hay que estar muy fumado para ofrecerle un cargo así, y muy desesperado para aceptarlo.

Pero insisto en la idea de que eso no es más que alpiste para mantener un ejecutivo un par de años; peones a sacrificar en una partida de mucho calado y en el que la figura principal es la de Alfredo Pérez Rubalcaba, Vicepresidente primero, ministro de Interior y portavoz del gobierno. Casi nada. Es el legado de Rodríguez Zapatero, su última partida, la más importante. Se quiere ir, pero quiere hacerlo jugando la partida de su vida. Si Aznar nos metió en una guerra, Zapatero quiere acabar otra.

Creo que el PSOE ganará las próximas elecciones generales, y tengo una teoría. Reconozco que la teoría es, como poco, bizarra, pero intentaré explicarme.

En este momento el PSOE está en caída libre en las encuestas; el PP ganaría si consiguiera no hacer nada raro (difícil) ni meter la pata (más difícil aún) en los próximos catorce meses, incluso con todos los escándalos de corrupción salpicándole de lleno.

La crisis y, sobre todo, el paro están pasando una factura elevada al PSOE. Ambos temas son de difícil solución (en este vídeo se explica bastante bien; hasta yo lo he entendido), y habrá que esperar varios años para ver mejoras sustanciales. Si esos son los temas que más preocupan a la población y no se pueden solucionar hay que ir a por los que sí pueden tener una solución. ¿Cuál es el problema que se puede solucionar? Sí, lo habéis adivinado: el terrorismo. Mejor dicho, ETA.

Eso es lo que llevan haciendo desde hace tiempo. De manera sublime y lenta, “Rubalcaba style”.

¿Cómo se acaba con ETA? Pues se sigue el manual de guerra. A saber:

  • Se les machaca  a nivel militar (policial).

En eso se han esmerado mucho. Rubalcaba está acaparando los éxitos de la labor policial y se muestra inflexible, repitiendo hasta la saciedad que los “los del banquillo no llegarán al equipo titular”. Y cumpliéndolo. Esa estrategia siempre ha dado buenos resultados, fuera el que fuera el color del gobierno de turno: cuando tienes problemas que no puedes resolver te dedicas a capitalizar todo lo que puedas el tema de ETA, copando la información día tras día y desviando la atención sobre lo que no puedes o no sabes atender. Hasta ahora, irónicamente, se ha hecho sin pretender acabar con el conflicto, sino alargarlo para que siga formando parte del juego.

  • Se mantienen los canales diplomáticos (de comunicación política) abiertos.

Todo gobierno sabe, aunque no lo diga, que es un conflicto político, y que no puede obviar ese componente. El problema es que en el conflicto vasco, a diferencia de lo que pasaba entre el IRA y el Sinn Fein, ETA tiene más poder que los políticos (HB, Batasuna, EH y un largo etcétera de organizaciones políticas convenientemente perseguidas por el gobierno “democrático” español de turno, en su obsesión por criminalizar el independentismo). Hay que desequilibrar esa balanza hacia el otro lado, y la persona con mayor proyección pública y que mejor puede liderar ese desequilibrio es Otegi. Lo saben y lo acaban de aprovechar: sorprendente entrevista en El País a Otegi. Sorprendente por varios motivos. Primero porque sea en El País, un medio de comunicación ligado al PSOE. Segundo porque Otegi se haya dejado entrevistar para ese medio (aunque se diga que hubo muchos impedimentos). Y por último, pero no de menor importancia, que el entrevistador sea John Carlin, autor de “El Factor Humano”, que inspiró la aclamada película “Invictus”. Parece la escenificación de una negociación: El País (PSOE), Otegi (ETA) y John Carlin, un periodista (¿mediador?) de prestigio. Aconsejo la lectura de la entrevista (más bien intercambio epistolar, pero bueno): dice muchas cosas interesantes, aunque también depende de quién lo lea y qué intenciones tenga.

  • Se negocian los términos de la rendición y las medidas de gracia.

No nos engañemos: una negociación implica ceder. El gobierno sabe que la Ley de Partidos es una infamia antidemocrática y que tendrá que cargársela. Sabe que la doctrina Parot apesta a manipulación de la Justicia. Y sabe que tendrá que soltar a los presos sin delitos de sangre. Esos presos tendrán que convertirse en clases pasivas, al menos durante un tiempo. Y en ese último punto estriba el peligro para el ejecutivo español: ¿cómo hacer para pagar pensiones a presos de ETA liberados sin que se te coma la oposición y te lance a los leones?. Pues haciendo que paguen otros y que no conste en tu contabilidad. Ahí es donde entra en juego el PNV, pactando unos presupuestos que le dan mucho más dinero y más margen de moverlo al Gobierno de Gernika. Ya sé que el PNV no está en ese gobierno, pero el PSOE prefiere perder Ajuria Enea y mantener la Moncloa. A fin de cuentas, Patxi López está donde está por el PP, apoyo que perderá si se inicia todo el proceso. Además, conviene políticamente que, en Euskadi, el rédito electoral del cese de ETA lo capitalice el PNV antes que otras fuerzas abertzales. El pacto PNV-PSE para el gobierno vasco sería otra posibilidad, pero supondría mucha presión para un PSOE en la Moncloa y con el PP y toda la caverna mediática mordiéndoles los tobillos.

  • Se explica a la sociedad.

Y nadie mejor para eso que Rubalcaba, que le vendería hielo a los esquimales y encima les haría creer que les hace un favor. Es el ministro con un balance de gestión más favorable, tiene una dilatada experiencia y, de conseguirse el cese, sería elevado a los altares. Y desde el púlpito explicaría a una sociedad en crisis y con un desempleo acuciante que se ha conseguido dar un paso histórico, que ETA no volverá a actuar, que los recursos económicos destinados a combatir la banda se podrán destinar a otros fines, que en toda negociación hay que ceder y que los presos sin delitos de sangre no tiene sentido que sigan en prisión ahora que ETA no existe, que en una situación de normalidad democrática la Ley de Partidos carece de fundamento (bueno, eso quizá no lo diga así, porque sería reconocer que fue una medida antidemocrática). En definitiva, que toda reconciliación implica un esfuerzo. Todo eso muy bien explicado, claro, porque el PP lanzará toda su artillería pesada: que si España se rompe, que si se ha cedido ante los terroristas, que si es un insulto a las víctimas,… Lo que sea menos alegrarse de que se haya cerrado un capítulo vergonzante de la historia del país.

Suena raro, sí. A teoría de conspiración o “conspiranoia” del PP. Pero cosas más raras se han visto. No será fácil, ni el éxito está asegurado a corto plazo. Puede que haya una escisión del sector mercenario de ETA, al estilo del IRA Auténtico, o del INLA. Es posible que la ultraderecha (la conocida, no la que se esconde en el PP) monte algún numerito de los suyos. No será fácil para las familias de las víctimas; todas las víctimas. Pero vale la pena intentarlo, de verdad.

Reconozco que el ejecutivo de Rodríguez Zapatero intentó lo de la tregua (con el coste político que conlleva) y los de ETA no se enteraron de que iba en serio lo de la zanahoria y el palo que les ofrecían. También creo que si el gobierno está dispuesto a llegar a ese tipo de acuerdo es porque la crisis les ha abocado a ello, es decir, hacen de la necesidad una virtud y ruegan por que les salga bien para poder ganar las elecciones y que el efecto dure hasta que la situación económica mejore. En cualquier caso, Rubalcaba gestionará ese éxito y gobernará la nave la próxima legislatura. Zapatero pasará a la historia y podrá volver a hacer una vida normal, que es lo que realmente le apetece.

No pienso votar al PSOE, haga lo que haga y pase lo que pase, pero ojalá salga bien el invento. Porque ya basta de que los gobiernos, todos los que ha habido, nos manipulen con información sesgada; porque ya basta de que nos recorten las libertades y se caguen en la democracia; porque ya basta de retorcer la legalidad alejándola de la justicia; porque ya basta de que gestionen el voto a costa  de la sangre de otros mientras cínicamente hablan de su memoria. Pero, por encima de todas las cosas, porque ya habido demasiada pena, dolor y pesar.

 

Ya sé lo primero que haré cuando el cese sea una realidad firme, cuando se hayan acallado todas las voces y el ruido que acompañan la novedad, cuando la normalidad no sea un estado transitorio a la espera de una mala noticia.

Hace años que sé lo que haré, porque hace años que quiero hacerlo.

Le mandaré un mail a una amiga a quien quiero un montón, la citaré en el casco viejo de Bilbao, en la estrella frente al Palacio Yohn. Le pediré que venga con su marido y sus hijos, le daré el abrazo más sentido y anhelado que jamás he dado o daré a nadie y pasearemos por las Siete Calles.

Sin prisa. Sin pena. Sin dolor. Sin miedo.