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Friday, 26 February 2010

Showtime

 

Ayer estuve en el pleno municipal. No es que me aburra, ni que tenga tendencias masoquistas, ni un nuevo tipo de terapia experimental. No. Es que me apetecía ver lo que hacen en público los representantes de los diferentes partidos. Reconozco que si no hubiera cierto mal rollito probablemente ni me acercaría, pero es que eso me produce morbo, y la carne es débil.

Resulta que en el orden del día había un tema sobre las obras del mercado municipal, y allí había unos cuantos comerciantes a quienes el asunto les afecta. Es legítimo, por supuesto, pero algunas de esas personas deberían entender que la política incumbe a todos y deberían guardar un poco las formas. Asistir a un pleno requiere cierto respeto y eso incluye no pasarse el rato haciendo comentarios, y más cuando la acústica es bastante penosa y cuesta escuchar las intervenciones (sobretodo la del señor secretario, que se distanciaba considerablemente del micrófono). De todos modos, viendo cómo se comportó alguno de los representantes de los partidos, no me extraña que el público imite algunas formas.

En general el tono fue suave, aunque con algunas puñaladas más o menos sibilinas. Eso sí, he visto a niños de P3 organizarse mejor y más rápido. Me dediqué a tomar algunas notas y no me puedo resistir a dar mi opinión:

 

Pere Albó, alcalde. Bien en términos generales, intentando usar un tono conciliador. Es una buena estrategia cuando no temes que te apuñalen por la espalda, pero no es el caso. En ocasiones se alarga demasiado y es poco contundente. Me da en la nariz que aún no ha encontrado la fórmula para serlo sin parecer autoritario.

Carles Motas. Estoy seguro de que ha hecho un trabajo excelente en lo del mercado… pero le pueden las ganas de ser alcalde. Guarda las formas, al menos aparentemente, pero ayer me dio la sensación de que aprovechaba para pisar callos cada vez que podía.

Miquel Lobato, el anterior alcalde. Ir de sobrado a veces te puede ocasionar pasarte de frenada. Feo lo de intentar poner al alcalde a los pies de los comerciantes con un tema de dinero. Rayando la demagogia por momentos.

Tengo que reconocer que hubo quienes me sorprendieron gratamente: Joan Vicente, Jordi Vilà, Júlia Vendrell i Jesús Fernández me parecieron resolutivos a la hora de responder, sin grandes parlamentos ni concesiones a la galería. Vamos, de los que gustan de zanjar las cosas de manera rápida y sin florituras.

Capítulo aparte merece Pere Luque, ese hombre. Llega 20 minutos tarde (o más), se dedica a enredar con el móvil, a señalar con el dedo la hora como diciendo que se les va a hacer de día, con expresión de “esto es un palo”, a vocear los resultados de fútbol y no interviene hasta el turno de ruegos y preguntas, donde se alarga hasta el aburrimiento. Hombre, al menos en público, sea un poco más discreto. En un momento determinado tuve la sensación de que se dirigía al alcalde diciéndole cómo hay que gobernar una ciudad… Y me pareció entender que confundía el gobierno de una ciudad con la dirección de una empresa. Reitero lo que dije en otro post: este tipo no merece ser alcalde. Muestra unas maneras propias de Gil y Gil. No sé si le importa o no el gobierno de la ciudad, lo que me pareció es que le importaba un rábano el pleno… siempre y cuando no hablara él. Tuve la sensación de que se había “entendido” con Pere Ararà para dejar con el culo al aire al alcalde. Y digo que tengo la sensación porque no tengo pruebas. Sea como fuere, les quedó de lo más chapucero. Resumiendo: impresentable. Un ejemplo de que hay algo más peligroso para la política que los partidos: los advenedizos que montan agrupaciones electorales para medrar. Todo lo que no sea montar follón y primar sus intereses les importa un pimiento. Para ellos todo vale y todo tiene un precio (que pueden pagar con dinero, se entiende).

 

Visto lo visto, lo mejor que puede pasar es que presenten de una puñetera vez la moción de censura y, parafraseando al Sr. Luque, se les caiga la careta. Un consejo a TPSF, CiU y a Amics: vayan ustedes con cuidado en ese baile de disfraces. La política hace extraños compañeros de cama, pero lo suyo suena a trío de lo más bizarro. Mientras haya recursos y se los puedan repartir todo irá bien en esa relación de parasitismo mutuo que se adivina en el horizonte. Otra cosa será cuando los recursos escaseen o cuando tengan que competir por ellos: será divertido ver quién depreda a quién… y quién hace de carroñero. Mientras ustedes juegan con sus egos, el perjudicado es el gobierno de la ciudad. Pero, claro, eso a ustedes les importa un bledo.

 

Ahora que pienso lo del trío bizarro, me los imagino de cuero, en actitud lasciva y provocadora… hasta que sacan las fustas, los látigos y las mordazas. Es irreverente, lo sé, pero al fin y al cabo inofensivo. Niños y niñas, no vayáis a los plenos, no sea que os vengan a la cabeza fetichismos impropios, aunque no creo que sea más perjudicial que tener como referente a Belén Esteban.

Wednesday, 17 February 2010

Abre la boca y disfruta

Que no os engañe el título: este es un blog apto para todos los públicos (o casi).

He tenido un fin de semana accidentado: dos muelas partidas en esta boca de todo a cien que tengo. Total, que ayer me escapé a la capital en visita urgente al dentista.

El dentista es como el urólogo (sobretodo cuando tienes más de 40 años): o confías en él o mejor cambia de profesional.

Mi dentista es un tipo fenomenal. Suena raro, lo sé, pero es así. No es mucho mayor que yo, con cara de pillo, muy honesto en su trabajo y siempre le he visto de buen humor. Hace muchos años, el dentista al que iba tenía cara de amargado, y encima era de esos que te riñen. Cuando le veía me venía siempre a la mente el anuncio aquel de que 9 de cada 10 dentistas recomiendan el chicle sin azúcar: estoy seguro de que él era el décimo en discordia. Eso por no hablar de la vez que se dispuso a hacer una endodoncia y no comprobó si la anestesia había hecho efecto antes de entrar a matar. Tuve que elegir entre cerrar la boca, clavándome el estoque hasta el fondo y llevándome un par de sus dedos, o abrir mucho los ojos y gritar. Opté por lo segundo, pagué y no volví. Ni a ese ni a ningún otro, durante años. Así tengo ahora la boca, pero bueno.

Mi dentista es radicalmente diferente. Ha aprendido a no sentarse justo al lado (para evitar aquello de agarrarle de salva sea la parte y decirle: ¿A que no nos vamos a hacer daño?), así que te tumba del todo, en una butaca la mar de cómoda. Como es un tipo enrollado, ha puesto una pantalla plana en el techo, y te distraes viendo vídeos musicales o lo que sea. Tiene la manía de contar chistes cuando estás tumbado, con la boca abierta y sin poder moverla; y algunos son realmente buenos. Tanto él como la asistente te hacen sentir realmente relajado en una situación bastante estresante.

También se toma su par de minutos para saber cómo estás, cómo van las cosas. Vamos, esos detalles que tiene un amigo, pero que no esperas de un profesional de la salud porque, desgraciadamente, con demasiada frecuencia se olvidan que no es plato de gusto acudir a sus consultas. Sabe cómo hacerte sentir bien y no tenéis ni idea de lo gratificante que es comprobar eso.

Pues eso, que estábamos comentando la actualidad, y yo rajaba sobre la situación económica, haciendo comentarios sobre quienes demandan políticas liberales cuando las cosas van bien, pero exigen que el gobierno intervenga cuando su dinero se ve amenazado; esos que se llenan los bolsillos y después pretenden que todos paguen sus errores o desmanes. Solté una frase poco edificante, lo sé, pero que es muy descriptiva: O follamos todos, o la puta al río.

La respuesta de mi dentista fue contundente: Pues tal como somos en este país, por joder al otro la puta acabará en el agua.

Estoy absolutamente de acuerdo con él. No es que la envidia sea el deporte nacional, es que, llegado el caso, también lo es joder al prójimo, muchas veces sin darnos cuenta de que nos acabamos jodiendo a nosotros mismos. Para algunos es más importante la desgracia del prójimo que la bonanza propia.

En el trayecto de vuelta (en tren, mientras intentaba mantener la boca cerrada para que no se me cayera la baba por el efecto de la anestesia) pensaba en la suerte que tengo: mi dentista me hace reír, me hace pensar, me da ideas para el blog, cuida de mi salud dental sin reñirme. En definitiva, me hace olvidar que estoy sentado en un sillón de tortura. Es un profesional como la copa de un pino. Él y la gente que trabaja con él. Y ni os imagináis lo bien que me hace sentir eso en medio de tanta mediocridad y tanto oportunista en todos los campos.

 

Bueno, y poder masticar sin miedo otra vez también sienta fenomenal. Muchas gracias, Paco.

Saturday, 13 February 2010

Carnaval

Una “casa de barrets”, en catalán, es una expresión utilizada para designar los burdeles (o casas de putas), especialmente los vergonzantes o disimulados. Se dice que proviene de un comercio que abrió en la Plaça Reial de Barcelona, donde aparentemente vendían sombreros, pero que escondía un burdel.

En mi pueblo… Bueno, si me leen se enfadarán conmigo por llamarle pueblo, pero es que lo sigue siendo. A lo que iba. En Sant Feliu de Guíxols, que es donde me crié y donde estoy empadronado actualmente, resulta que hay una especie de cuadripartito en el gobierno municipal y ahora uno de los grupos (Tots Per Sant Feliu) ha decidido que se va del gobierno, dejando a PSC, ERC e ICV en minoría y abriendo la puerta para una moción de censura (información sobre la ciudad, con resultados de las elecciones, en la wikipedia en catalán).

Asumo mi ignorancia en política (sobretodo la de mi pueblo) y he explicitado en varias ocasiones mi desprecio por el funcionamiento de los partidos políticos, al menos los que conozco. Pero, dadas las circunstancias, no me puedo resistir a dar mi opinión al respecto. Que conste que voy a hablar por lo que se ha publicado o lo que se puede encontrar en la red, sin propagar rumores (que los hay).

Según aparece en El Punt, Pere Luque, único representante de un grupo llamado Amics (¿Amigos? ¿De quién o de qué?), presentará una moción de censura contra el gobierno municipal, proponiéndose él como alcalde. No le conozco. Lo que sé de él es que es promotor inmobiliario y que sucedió al infame Dmitry Piterman en la presidencia del Palamos CF (aunque, por lo que he leído, se limitó a comprar el paquete accionarial). Bueno, eso y sus declaraciones (recogidas al pie de la noticia): “Els vull treure la careta a tots perquè s'enriuen del poble i perquè això és una casa de barrets” (“Les quiero sacar la careta a todos porque se ríen del pueblo y porque esto es una casa de putas”).

Por otro lado, en el Diari de Girona, se dice que, de prosperar la moción, el alcalde sería Carles Motas (TPSF) y Luque sería concejal de… (redoble) ¡URBANISMO!

luquePara acabar, en el semanario local Ancora, nº 3133, de 11 de febrero de 2010, aparece un anuncio a toda página en la contraportada (foto), firmado por Pere Luque, como regidor del grupo Amics en el Ayuntamiento de Sant Feliu, en el que se pregunta “¿Qué hacemos con el ayuntamiento?”. En él se proponen las diferentes alternativas ante la salida del gobierno de TPSF, y en una de ellas el señor Luque se ofrece para colaborar como concejal ¡sin sueldo!. Coste económico cero, lo llama él. Todo ello regado con un verbo enardecedor y, por qué no decirlo, con más o menos sutiles toques de demagogia y populismo.

 

Hasta aquí lo publicado. De todo esto lo único que saco en claro es que el señor Luque tiene una gran necesidad de protagonismo. Claro, cuando en un consistorio de 21 eres el que puede desempatar ante una posible moción de censura es lógico que te hagas querer. Insisto: no le conozco; sólo son suposiciones.

Conozco a Carles Motas. Coincidí con él en bachillerato. Creo que es un buen empresario de la hostelería, pero no se me ocurriría por nada del mundo votarle. Aún así, las normas del juego le permiten ser alcalde si prospera la moción, dado que el cabeza de lista ha dimitido. Sobre TPSF me guardo la opinión: les conozco poco y mis sensaciones no son buenas.

Conozco a Pere Albó, actual alcalde. No puedo decir nada malo de él. Me cae bien e incluso le votaría, aunque no a su partido. Me parece un tipo honesto. La única pega que pondría es que pertenece al PSC, y ya se sabe que los tipos mediocres en los partidos políticos tienden a acabar con la paciencia de los honestos. Deseo que no le suceda eso a Pere.

Mire, señor Luque. Con todo mi cariño le digo que si uno cree que el ayuntamiento en el que está es una casa de putas lo que debe hacer es dimitir y largarse, porque nadie le puso una pistola en el pecho para presentarse. En esa línea ha actuado Joaquim Valls, de TPSF, a quien tampoco conozco personalmente. Dimitir me parece un ejercicio sano y responsable en democracia. Querer quedarse a toda costa y postulándose con casi todos tiene toda la pinta de venderse. En política es importante no sólo ser virtuoso, sino, además, parecerlo. Y usted no lo parece en absoluto. Más bien tiene toda la pinta del constructor arribista en la crisis del ladrillo: medrando en política para construir más.

Hablemos de la posibilidad de ser alcalde. Hombre, yo de usted vigilaría lo que come antes de proponer cosas así, que las indigestiones son muy malas. Si se le ocurrió eso en ayunas, procure comer algo la próxima vez, que igual fue un bajón de azúcar.

Pasemos ahora a la posibilidad de ser concejal de Urbanismo. Pensemos un momento: un promotor inmobiliario como concejal de urbanismo (que además se compromete públicamente a hacerlo sin cobrar ni un duro). Claro, y después podemos poner a un pirómano como jefe de bomberos. Hay un dicho para eso: poner a la zorra a vigilar el gallinero. Si es que la economía del ladrillo ha hecho mucho daño: a alguno parece que se le haya caído uno en la cabeza. ¿O eso de ser concejal de urbanismo es una contrapartida? ¿Es la letra pequeña de lo que usted denomina “coste cero”, señor Luque?

Voy a pensar que todo esto es consecuencia de los prolegómenos del carnaval, porque (ya que hablamos de la “casa de barrets”)  todo esto suena a palanganero intentando disfrazarse de "madame”.

 

Bien pensado, todo esto de Carnaval solamente tiene que son un montón de intereses particulares disfrazados: si quieres hacer prosperar tu negocio y/o subir a tu ego en globo, monta un grupo político, a ver si hay suerte y pillas cacho. ¿A quién le importa la política? ¡Es la jodida Feria de las Vanidades!