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Wednesday, 23 February 2011

On the road… again.

Sí, lo sé. Casi tres meses sin decir nada. Tenéis razón. Os lo resumo:

Pasaron las elecciones, me abstuve, ganaron quienes parecía que ganarían y aquí no ha pasado nada.

Pasé mis primeras navidades en familia desde hace.. Jo, no tengo memoria para recordar cuánto, pero creo que las últimas fueron cuando tenía 13 años.

Dado que la Agencia Tributaria me denegó el reingreso por dos veces, decidí montar consulta por mi cuenta. La abrí hace un mes.

Ayer me comunicaron desde la Agencia Tributaria que me readmitían, y que tengo un mes para reincorporarme. El esfuerzo y el dinero invertidos me los puedo comer con patatas.

Soy consciente de la situación económica actual y bla, bla, bla. Sé que en este momento cuatro millones de personas querrían llorar con mis ojos, como dice la madre de un amigo. Aún así no puedo evitar sentir que cada vez que monto el andamio para construir algo nuevo (generalmente porque algo antiguo se ha ido al garete), viene alguien y me lo desmonta. No me da tiempo ni a empezar a construir. Me he hecho un experto en montar andamios, pero no hay manera de construir nada sólido.

En fin, que vuelvo a la Agencia. Después de haber probado las mieles de trabajar para uno mismo estoy seguro de que me va a costar horrores.

Vuelvo, sí, pero con la sensación de que no es lo que me pide el cuerpo y que voy a tener que sacrificar, una vez más, la satisfacción en pro de la seguridad.

Tengo un mes para pensarlo, pero he recordado lo que les suelo decir a mis pacientes: Siempre hay que tomar decisiones y no siempre tenemos tiempo para meditarlas como queremos. Esta es una de esas ocasiones, así que mejor hacerlo rápido.

Pues eso, que me toca empezar a buscar piso en la capital a toque de silbato.

Me había hecho a la idea de estar unos años en el pueblo. Empezaba a tener cierta vida social. Pues nada, de vuelta a las andadas.

Agradezco infinitamente todo el apoyo que he tenido, empezando por mis padres y mi hermano. Sé que no es fácil aparecer después de 20 años en plan “hola, estoy aquí”.

He tenido la gran suerte de recuperar amistades que estaban dormidas, que no desaparecidas. Me han dado cobijo, ánimos y cariño.

He hecho nuevas amistades (y alguna enemistad menor, todo sea dicho), y me han aportado ideas nuevas, me han abierto horizontes y han inspirado más de un post.

No sé si volveré a escribir sobre el pueblo. De lo que estoy seguro es que seguiré las noticias. Quizá solo de reojo, pero las seguiré.

 

Muchas gracias por aguantarme. Ha sido un placer.