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Sunday, 3 July 2011

Si vis pacem…

Un político conocido que acepta debatir, charlar, discutir, de lo que sea (regeneración política y democrática), con quien sea (hasta un cierto punto), dónde sea, y así lo plantea a un ciudadano desconocido. Sólo una condición: que quienes asistan participen, y no se queden escuchando.

A veces suceden cosas así, aunque a muchos les parezca mentira. No debería ser sorprendente, pero lo es porque hemos llegado a un punto en el que algunos políticos se creen una casta aparte, y la mayoría de los ciudadanos hemos delegado tanto en ellos que creemos que están por encima del bien y del mal y, sobre todo, que están por encima de nosotros. Entre unos y otros hemos creado ese círculo vicioso; todo somos responsables.

Las oportunidades hay que aprovecharlas, y eso es lo que pienso hacer (lo que estoy haciendo). No puede ser que nos quejemos eternamente de que los políticos no escuchan y cuando la posibilidad de debatir es cierta y palpable nos acochinemos en tablas. Hay que hablar, sí, pero también escuchar. Sin miedo, sin prepotencia, sin acritud. Con ilusión, con alegría y con espíritu constructivo.

¿Lo que se hable servirá de algo?¿Cambiará alguna cosa?

Pues no lo sé, la verdad. Lo que sí sé es que, para que algo cambie, se tiene que hablar, se tiene que hacer algo.

Ya vale de pedir responsabilidades. Es momento de asumirlas.

Prometo contaros cómo ha ido.