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Saturday, 19 November 2011

Mi dinero, mis reglas.

Fue Jorge Galindo (@JorgeGalindo; http://jorgegalindo.es/en/), en el encuentro con Benach, quien me abrió los ojos: Los “mercados” eres tú, si tienes 1000 euros en un fondo de inversión o en acciones.

Me cayó bien de golpe. Cosas que pasan en las relaciones humanas, mira tú. Le sigo porque tengo la sensación de que sabe mucho de economía y me parece un tipo sensato y divertido. Y, como dice Guillem Martínez, si no es divertido no es revolucionario.

(Por cierto, mis gracias a ambos por lo mucho que estoy aprendiendo. Os recomiendo encarecidamente que les sigáis.)

En el último post os animaba a sacar el dinero de los fondos de inversión, y el comentario que dejó mek hacía referencia a que el dinero es miedoso.

Discrepo de esa idea. El dinero no tiene nada que no tenga quien lo posee. El dinero no es un ente inanimado. El dinero es lo que cada uno de nosotros quiere que sea y, por tanto, dice mucho de nosotros la manera en cómo lo usamos.

Así que basta ya de hablar de los mercados y olvidarnos de lo que hacemos cada uno de nosotros con nuestro dinero. Si tienes dinero en un fondo de inversión del BBVA has de saber que muy probablemente estás invirtiendo en armas. Si inviertes en Caixabank es más que probable que tu dinero sirva para que sigas pagando peajes.

Has de saber eso, porque nadie te ha obligado a invertir ese dinero y, por tanto eres tan responsable como el primero. Ya basta de señalar con el dedo criticando a los bancos mientras no dices ni pio sobre los intereses que te reportan esas inversiones. Aunque sean ridículos, tú estás financiando a esos bancos. A eso se le llama hipocresía.

Como alternativa, pues puedes financiar nuevos proyectos, o hacer de pequeño inversor con alguien que empiece y necesite un empujoncito. Invertir en cosas que se produzcan, que se fabriquen, que se puedan tocar, usar; que sirvan para construir otras cosas, para comer, para jugar.

Me dirás: “ya, y si después no funcionan, pierdo esos 1000 euros”. Te aconsejo que antes de decir eso pienses en cuánto tasó el banco la casa en la que vives, y si crees que realmente vale ese dinero. También te invito a que revises si la inversión de esos 1000 euros está asegurada por tu banco o si los tienes en un fondo basura en el que puedes perderlos como muchos perdieron al principio de la crisis. Y algunos lo perdieron todo.

Estoy seguro que cualquiera que necesite ese dinero y se lo prestes no te olvidará jamás. Dudo que ningún banco se acuerde de ti, por esos 1000 euros. Pedirle dinero a un banco puede ser un mal necesario e ineludible; prestarle tu dinero te convierte en su cómplice.

No te voy a decir lo que tienes que hacer con tu dinero, faltaría más. Solo te sugiero que, la próxima vez que critiques algo, te asegures que tú no tienes nada que esconder al respecto. Como el dicho inglés, en la versión de Mark Knopfler: “When you point your finger ‘cause your plan fell through you’ve got three more fingers pointing back at you”. Si decides seguir con tus inversiones, y tienes todo el derecho a hacerlo, solo te pido que lo tengas en cuenta cuando te quejes. Y que no te lo tomes a mal cuando la gente te critique, al fin y al cabo ellos también tienen todo el derecho a hacerlo.

Creo que es hora de que todos, absolutamente todos, empecemos a ser responsables por lo que hacemos, que es muy fácil acusar y quejarse, pero eso jamás ha solucionado nada.

Y para quiénes no me conozcan: la respuesta es “no”. No puedo permitirme ni siquiera una inversión de 1000 euros y en cuanto haya saldado mis deudas con el banco en el que estoy desde hace 16 años os prometo que me paso a un Triodos Bank, por poner un ejemplo.