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Tuesday, 15 November 2011

Este blog era mío, ¿no?

Lo sé. Tenéis razón, así que no voy a perder el tiempo disculpándome por no escribir en mucho tiempo.

Me ha pasado lo que a los aprendices de pasteleros: el primer día el jefe les dice que pueden comer cuantos pasteles y dulces quieran. A los 3 meses ni los prueban, porque los han aburrido. Pues lo mismo pero con las herramientas tecnológicas. Me pasé de rosca y necesitaba digerirlo.

Bueno, eso y que descubrí que me pasaba más tiempo trasteando que reflexionando. Vale que en mi vida no pasaban cosas interesantes (ni pasan, todo sea dicho), pero es que ya ni miraba alrededor, ni me fijaba en el mundo.

Resumiendo: no escribía porque no sabía de qué escribir.

Han pasado y pasan cosas. A saber:

Vacaciones en Andalucía. Tenía pensado escribir un post como el de Ámsterdam, pero me temo que será algo muy corto, porque por alguna razón lo he ido postergando y ahora me falla la memoria.

Las consecuencias de la crisis. Tengo la sensación de estar asistiendo a algo importante y sin saber muy bien por qué no hay manera de que me ponga a reflexionar sobre ello. Y no es que no me importe el asunto, no.

Elecciones. Bueno, es consecuencia de la crisis, para qué negarlo, pero algo tendré que decir. O no. Total, tampoco suele servir para mucho.

Pues eso, que si todo va bien y no se rompe nada, en un par de días empezaré a escribir de nuevo.

Ahora que llego al final del post me doy cuenta de que quizá la causa de que no reflexione es que no escribo, que no ordeno mis pensamientos. Y yo soy muy caótico, ya lo sabéis. Además, como para algunas cosas soy muy, pero que muy… Vaya, ahora no sé lo que iba a decir… ¡Ah, eso! Despistado, soy despistado. Pues eso, que como para algunas cosas soy muy despistado y un tanto dejado, pues al final todo queda manga por hombro y la casa sin barrer. Que, por cierto, necesita un repaso el pasillo, porque las pelusillas empiezan a hacer carreras a ver cuál llega antes al salón.