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Sunday, 25 November 2012

No va más.

 

Hola. Sí, soy yo. El tipo que debería escribir más a menudo en este blog que cada día visita menos gente. Pasa que últimamente no ando muy fino. En fin, vamos allá.

Medité mi voto, sobre todo después de hablar con mi amigo Roger (que no tiene blog pero debería y cuyo análisis y criterio político siempre he admirado) y de leer los artículos que Guillem Martínez e Ismael Peña-López escribieron, respectivamente, aquí y aquí.

He dicho en otras ocasiones que soy independentista. Ni de la cartera ni de la bandera. Simplemente porque creo que cada pueblo tiene derecho a decidir. Y, por supuesto, creo que las personas que viven, trabajan, pagan sus impuestos y sufren la crisis en Catalunya son un pueblo.

También soy independentista porque lo último que me apetece es quedarme en un estado como esa España casposa, ignorante y maltratadora.

Así pues, queda descartado votar al PP y a Ciutadans. Mejor dicho, es que jamás lo he contemplado.

También descarto votar al PSC. Quizás si no tuviera demasiada importancia el resultado les votaba solo por meter cizaña después y ver cómo se acaban acuchillando unos a otros. Y esta vez a la cara, no como hicieron con Pasqual Maragall.

Hace tiempo descarté a Solidaritat (SI). La verdad, ni me gusta lo que dicen ni cómo lo dicen. Si la respuesta a todas las preguntas es “Independència”, que monten una secta, pero la política es algo más serio.

ERC era una opción, pero después de ver cómo se lanzaron a los brazos de Mas para sustituir a Unió… La verdad es que se puede ser un poco más digno. No, lo siento. Quienes se ofrecen de entrada a apoyar lo que hace Mas no merecen mi apoyo.

Tampoco votaré a CiU. Primero porque, como he dicho, quiero la independencia, y con esa tropa sé que no llegamos ni a la primera “i”. En cuanto les den las migajas del pastel y puedan hacer lo que les dé la gana en Catalunya se olvidarán de lo dicho. Y después, y lo más importante, porque son la derecha rancia catalana. No apoyaré a quienes recortan la sanidad pública para venderla a sus amigos (y llevarse un pellizco). O a los que perjudican sistemáticamente la educación pública, para beneficiar a sus amigos (y llevarse otro pellizco también). O a los que llevan años jugando a la puta y la Ramoneta con los peajes (sí, lo habéis adivinado, para llevarse otro pellizco). O a los que desmontan empresas públicas para venderlas a sus amigos (y bla, bla..). Y, por supuesto, no apoyaré a quienes siguen confundiendo deliberadamente el líder con el partido y con el país, sobre todo cuando les atacan.

La CUP era una opción que me atraía mucho y creo, como Guillem Martínez, que es más que necesaria otra manera de hacer las cosas. Discrepo en lo de no hacer política; creo que es más necesaria que nunca. Creo que lo que se hace en la calle también es política. Deseo que entre la CUP, y con un buen resultado, pero no les votaré esta vez. No quiero ser posibilista, pero sí realista: esa otra manera de hacer las cosas no llegará de la noche a la mañana.

Y como no llegará el lunes a las 8 he decidido votar ICV. No es que me entusiasme todo, especialmente mucha de la retórica trasnochada que usan los partidos, no solo ICV. Pero sí creo que son los únicos que no han dado ni un paso atrás en el debate social. Sé que no rebajarán ni un ápice su postura al respecto. En cuanto a la independencia, pues me parece bien que dejen abierta la puerta a todas las opciones. Al fin y al cabo, cuando llegue el referéndum no se vota a un partido, sino algo muy concreto.

Quiero la independencia, sí, pero no quiero que Mas, que sin duda ganará, tenga la excusa para hacer lo que quiera, sordo, ciego y cínico como hasta ahora.

Y hoy no se vota la independencia.