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Sunday, 17 February 2013

Ante el espejo

 

Ayer, #16F, Beatriz Talegón recibió el primer escrache de la temporada en la enorme manifestación a favor del derecho a la vivienda de la PAH. Y digo a favor del derecho a la vivienda porque ya me cansa escribir y pensar a la contra: contra los desahucios, contra la pobreza, contra-lo-que-sea. El lenguaje es importante y estar a la contra cansa psicológica y físicamente. Si queremos empezar a construir algo debemos empezar por cambiar el lenguaje, eso que tan bien se le da a la derecha española desde que Aznar decidió copiar a los think tanks republicanos de EEUU.

Pues eso, que a Beatriz no se le ocurrió otra cosa que plantarse en la mani de Madrid con Juan Fernando López Aguilar, un exministro de Justicia con el gobierno de Zapatero. Y, claro, se lió el pollo.

Creo que Beatriz se ha precipitado. Que conste que es todo un pálpito, que no dispongo de información para contrastar y que tampoco he visto demasiadas intervenciones de Beatriz, pero mi olfato me dice que, en el mejor de los casos, estamos ante un caso de oportunismo político. Hay otras opciones, como que Beatriz esté siendo utilizada por los fontaneros del PSOE para tratar de obtener ventaja en las encuestas, dado el picado en barrena con el que el PP insiste en deleitarnos un día sí y otro también (a ver si se estrellan de una puñetera vez y nos podemos poner a arreglar las cosas en vez de cabrearnos cada día con algo peor).

Me temo que Beatriz ha visto en Ada Colau un espejo en el que mirarse, pero su actitud desde su aparición en Cascais (y, si me apuráis, esa misma aparición) la ha convertido en un triste reflejo, como el que te devuelve un espejo roto y ajado por los años. Me la imagino mirándose a un espejo de finales de los 70, de esos que han perdido en los bordes la pintura y solo es cristal. De esos sucios, con una pátina de mugre por no haberlo limpiado en todos estos años. Un espejo abandonado, descuidado, apartado por inservible. Ese espejo en el que dejó de mirarse el PSOE hace mucho tiempo y que decidió tapar con una manta.

Pues eso, que me la imagino mirándose en él y preguntándose: “¿Por qué hacéis esto? Yo solo he sido coherente”. Esto pasa, querida Beatriz, porque la gente está cansada y ya no comulga con ruedas de molino; porque la han engañado tantas veces con tantos nombres y caras diferentes que ya no se cree nada; porque ha aprendido a reconocer la autenticidad del compromiso, de la lucha, del esfuerzo y de los ideales cuando los ve.

Y no ha visto nada de eso en ti.

Para empezar, Beatriz, en tu intervención en Cascais criticaste a la Internacional Socialista, no al PSOE. La gente ya no cree en palabras; quiere hechos. Y tú sigues militando en el PSOE, a lo que tienes perfecto derecho, por supuesto. El mismo derecho que tiene la gente a creer que lo tuyo fue una crítica suave cuando lo que hace falta es un puñetazo sobre la mesa y un portazo.

Para seguir, tu paseo por diferentes medios de comunicación y platós de televisión lo único que ha hecho es aumentar la sensación de que estás ahí para hablar de ti y no de nosotros. Eso es lo que hace Ada: habla de nosotros, de todos y todas. El protagonismo de Ada es involuntario y fruto de sus cuatro años luchando de manera anónima. Diría que hasta le incomoda ser la protagonista. Tú, en cambio, con tus intervenciones, pareces encantada de haberte conocido, bajo los flashes, las cámaras y los micros. Ada empezó en las manis y acabó en los platós. Tú lo has hecho al revés, y eso la gente también lo ve. Hasta a la mani te incorporaste tarde. El protagonismo de Ada, querida Beatriz, es “consecuencia de”, mientras que tú pretendes que tu protagonismo sea la “causa de”.

Por no extenderme más, Beatriz, te diré que aún no he oído de tu boca una crítica a tu partido, ni un solo posicionamiento claro por tu parte. Tampoco he oído propuestas serias y específicas; solo vagas insinuaciones de cómo deberían ser las cosas. Lugares comunes, como se  suelen llamar últimamente. La gente no quiere más palabras vacías, ni discursitos que pueden parecer transgresores, pero que siguen siendo la versión actualizada de más de lo mismo. La gente quiere posicionamientos claros y valientes. Quiere saltos sin red al mismo vacío que se abre cada día bajo sus pies, no riesgos calculados.

Creo que, una vez visto el inmenso empuje de Ada en los medios, decidiste subirte al carro y postularte como la nueva cara del socialismo del siglo XXI. Perdón, quiero decir del PSOE, no del socialismo (¿en qué estaría yo pensando…?) Siento decirte que fue una idea pésima, fuera tuya o de alguna mente iluminada de tu partido.

 

Si en la mani de ayer te agredieron lo siento mucho, aunque fuera un simple empujón, y nadie tiene derecho a agredirte ni a ejercer violencia. Pero no siento en absoluto que te señalaran con el dedo. No creo que fuera por las verdades o mentiras que hayan publicado uno u otro medio de comunicación. Fue porque te han visto una recién llegada, con muchos humos y un enorme afán de protagonismo, a una lucha que dura mucho y en la que no te han visto jamás. Y siguen sin ver que tomes una postura pública clara. Si llegas a la fiesta cuando está en su apogeo con tus mejores galas y exhibiendo sonrisa de político no puedes pretender que te reconozcan el mérito de la convocatoria. Pues eso. A la gente le han robado muchas cosas, pero estas manis son suyas, Beatriz, y no van a permitir que ese trabajo y dignidad se las roben impunemente

Quizás, y solo quizás, ese abucheo era también un mensaje espontáneo pero muy claro a todos aquellos que ahora tienen la pelota de la ILP en su tejado: si a los disidentes (o pretendidamente disidentes) recién llegados les pasa esto, imaginad qué pasará si no respetáis los términos originales de la ILP.

 

Me temo, Beatriz, que tú misma has cavado tu fosa política. Las declaraciones de Cascais hubieran sido un magnífico inicio si tus acciones hubieran acompañado. Decidiste criticar el convento esperando ser la próxima abadesa (o Papisa). Eso ya no vale en estos días inciertos. Hace cuatro años, cuando todo esto empezó a saltar por los aires, nadie en tu partido ni en la IUSY dijo esta boca es mía. Y ahora apareces tú, out of nowhere, con un discurso que parece más orientado a salvar a tu partido que a trabajar para mejorar la sociedad.

 

Ese espejo en el que creíste mirarte, Beatriz, no era tal. Ada Colau no es espejo de nada ni de nadie. Es una ventana abierta al mundo real, como todas y cada una de las personas que luchan cada día en este país por mejorarlo, cualesquiera que sean las causas que defienden. Una ventana abierta para que entre el aire fresco, para que no se nos coma el moho, la desidia, la impotencia y la podredumbre política y moral a la que nos han abocado, entre otros, quienes llevan mandando en el PSOE desde que tú empezaste a militar.

Ese espejo en el que creíste mirarte, Beatriz, te devuelve una imagen de ti misma en la que no te reconoces.

Y es que no era un espejo lo que tapó el PSOE con una manta años atrás, Beatriz. Era esa ventana a la realidad lo que tu partido (y muchos otros) tapió hace mucho tiempo.