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Tuesday, 25 November 2014

Yo no me autoinculpo.


We’re not gonna take it – Twisted Sister
 
“We've got the right to choose and
There ain't no way we'll lose it
This is our life, this is our song
We'll fight the powers that be just
Don't pick our destiny 'cause
You don't know us, you don't belong”
 
No entiendo de qué tengo que inculparme, porque no hice nada ilegal.
Yo fui a votar a un botifarrèndum, a una costellada, un aplec, una barbacoa, una romería, un proceso participativo popular o como demonios se le quiera llamar. Me vale cualquier enfoque, porque ninguno es ilegal y todos ellos son respetables. No se contravino ninguna ley. La ley de consultas fue impugnada por el Gobierno y suspendida por el Tribunal Constitucional. Hasta ahí, lo entiendo. Pero creo que estaremos más o menos de acuerdo en que impugnar una costellada es como muy idiota. Y prohibirla es de chiste.
Quizás lo que falló fue la comunicación. Lo tendríamos que haber vendido como la primera manifestación 3D de la historia, formando una peineta con un 3 de 10 amb folre i manilles representando el dedo medio alzado. Por aquello de innovar lo de la Via y la V de las Diadas. Eso lo vestimos con lo de Barcelona Inspira y el hashtag #aferlama y lo colamos fijo. El resultado de participación hubiera sido aproximadamente el mismo. Y el mensaje, también. Y nos lo habrían comprado.
 
“Oh you're so condescending
Your goal is never ending
We don't want nothin', not a thing from you
Your life is trite and jaded
Boring and confiscated
If that's your best, your best won't do”
 
Creo que fuimos a desobedecer. Bueno, al menos yo sí, y a decir que lo que diga este Gobierno y lo que diga el Tribunal Constitucional me importa exactamente nada. A decir que no tengo absolutamente ninguna confianza en ninguna de esas instituciones y que ya me parecen irrelevantes, por mucho poder que puedan ejercer en mi vida. Y eso es lo terrible.
¿En serio me tengo que inculpar por eso?¿Por haber perdido la confianza en dos instituciones que son la vergüenza del país y el hazmerreír del extranjero?¿En dos instituciones cuyas decisiones me afectan por vivir donde vivo y que muestran el profundo desconocimiento que se tiene sobre qué es Catalunya, cuando no la hostilidad de la mayoría de los miembros de esas instituciones?¿Estamos de coña o qué? ¡Vamos, lo que me faltaba! No soy yo quien tiene que autoinculparse de nada; son ellos quienes tienen que disculparse por mucho.
 
“We're right, yeah
We're free, yeah
We'll fight, yeah
You'll see, yeah”
 
Fue un acto de rebeldía absolutamente normal amparado por la libertad de expresión.
A medida que escribo me empieza a parecer hasta absurda la situación, de verdad. Suena a cachondeo: inculparme por protestar, por rebelarme, participando en un flash-mob semi-improvisado de 2,3 millones de personas. Lo de imprimirse las papeletas en casa da para un gag de los Monty Python: “Señoría, me autoinculpo de haber introducido por error la lista de la compra y el justificante de la suscripción a Crític en la votación, según ustedes inexistente e inútil, del 9N. Es que me lié con las libretas del Evernote…”
 
“We're not gonna take it
No, we ain't gonna take it
We're not gonna take it anymore”

Entiendo y respeto mucho a quienes han decidido autoinculparse como protesta por la campaña de acoso y derribo del Gobierno y la Fiscalía, pero es que ya no reconozco su autoridad. No lo digo como una pose, ni como un argumento. Es más una sensación interior de falta de respeto absoluto hacia esas personas que rigen esas instituciones porque toman decisiones sobre un asunto del cual algunos no entienden nada, otros no quieren entenderlo y otros lo entienden perfectamente y lo utilizan para sus intereses. Que hagan lo que quieran, puedan o sepan, pero no les reconozco autoridad moral alguna para seguir ni un solo minuto más ejerciendo su funciones.

No solo no pienso inculparme de nada, sino que estoy muy orgulloso de haberlo hecho.
Y lo volveré a hacer.