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Saturday, 26 September 2015

Quan votar no és fàcil.

 

Ho sento, companys, però només tinc un vot i és per a la CUP.

M’hagués agradat poder-vos votar a tots dos. I no em refereixo a votar dues vegades. Ja sabeu de què parlo.

No ha pogut ser i ho entenc. Entenc ambdues postures i les respecto, però em dol. No ho puc evitar.

Vaig votar Barcelona en Comú a les municipals. I, al desembre, votaré una opció d’esquerres a les generals. Espero no haver de patir com ara.

Fa quatre anys vaig votar en Coscu. Li vaig fer confiança i no m’ha decebut mai. M’he sentit molt ben representat i n’estic orgullós de la meva intuició.

Ara és aquesta mateixa intuició que m’empeny a votar les CUP. Per molt d’acord que estigui amb el mestre Guillem Martínez, crec que les CUP no investiran Artur Mas com a president. I crec, espero i desitjo que s’arribi a acords per part de les esquerres rupturistes per tal d’aconseguir que, un cop aconseguida la majoria nacional, aconseguim blindar la majoria social. Ja sabem que no serà fàcil, però tampoc cal empitjorar-ho.

Ara em podria estendre explicant què em porta a aquesta decisió i les pors i dubtes que tinc. Perquè no us penseu que ha estat fàcil prendre aquesta decisió. Reconec que el nivell de merda d’aquesta campanya m’havia passat una factura molt grossa. Estava molt decebut i gairebé decidit a abstenir-me. Però vaig demanar ajuda i gent a qui conec o no, i que em coneixen o no, i m’han donat el seu parer, cosa que agraeixo. Al final, vulguis que no, es nota quan algú et coneix i és qui t’empeny amb la força justa.

Això, us deia sobre les pors i els dubtes, però em sembla que no porta enlloc perquè no us volia explicar les raons i motius per triar una opció o una altra.

De fet, només volia que sapiguéssiu com de dur ha estat haver de triar, i que espero que valgui la pena.

Moltes gràcies per tot. Molta sort a totes. Ens veiem el 28.

Sunday, 28 June 2015

No era esto.

 

Voté Barcelona en Comú. Lo digo por si quedaba algún conocido a quien no le hubiera dado la brasa, entusiasmado e ilusionado como estaba yo con la posibilidad de que cambiaran las cosas. Vamos, que sigo creyendo no solo que se pueden cambiar, sino que se tienen que cambiar.

Me creo eso de gobernar obedeciendo, de escuchar a las personas y de que no se trata de quitar a unas para poner a otras, sino de un cambio más profundo.

Y también me creo, y mucho, lo de la transparencia, la comunicación y pedir cuentas a los gobernantes no solo cada cuatro años. Por eso me veo ahora escribiendo esto.

Ha sido un error el proceso de contratación de Adrià Alemany (como responsable de relaciones institucionales de BeC) y Vanesa Valiño (como asesora de la concejalía de Urbanismo). No porque sean parejas, respectivamente de Ada Colau y de Gerardo Pisarello. O porque no estén preparados para desempeñar sus cargos. Tampoco porque no se puedan contratar. Es que no sabemos quién ha tomado dichas decisiones ni con qué criterios. Si nos hemos pasado 11 meses diciendo que las cosas se tienen que hacer diferentes, hacerlas como siempre no da ninguna credibilidad, al menos de entrada. De nada sirve publicar después los currículums de dichas personas. Si es que no es un problema de personas; es un problema de método.

Vale, la decisión está tomada y ha sido un error. Pues no pasa nada. Arturo Puente lo avisaba en su nota breve 24 horas después de que se supiera: había margen para arreglarlo y explicarlo.

Personalmente me hubiera gustado lo siguiente: 1- Deshacer los nombramientos, 2- Pedir disculpas por las formas (que tienen mucho que ver con el fondo), 3- Explicar por qué se hizo de esa manera, y 4- Iniciar un nuevo proceso abierto y proponer los mismos nombres (Las personas son válidas, así que es lo lógico).

Pero no. 48 horas después lo único que se había dicho era que eran personas muy válidas y Ada Colau escribe esta nota en su Facebook defendiendo que su pareja haya sido contratada. Más de lo mismo, pero creo que tampoco son las formas ni el fondo para aclarar la situación.

No voté BeC por ser fan de nada ni de nadie, sino porque simbolizaba lo que llevaba mucho tiempo esperando. Y no era esto.

Tengo la sensación de que, en vez de asumir que están desbordados y que han cometido un error, alguien en BeC está tratando de justificar un error monumental.

Vamos a ver. Ganas rascando chapa con 11 concejales, uno más que CiU, tienes un montón de enemigos (que no adversarios) jugando todo lo sucio que se puede para desestabilizar, escarbando en la basura que todos tenemos para ver si pueden tumbar BeC, deseando que haya el mínimo error para moverte la silla con una moción de censura… y tú les regalas un gol en propia puerta.

Consigues ilusionar y movilizar a un montón de gente que no votaba haciendo un trabajo de base y pateándote los barrios uno a uno, y cuando empiezan las críticas internas por cómo se han contratado a esas personas (insisto, por el proceso, no por las personas) la respuesta interna es que es ruido generado por medios de comunicación. ¡Venga ya! ¿Dónde está aquello de que teníamos que vigilarlos siempre y comprometernos con la gestión de la ciudad?¿Ya no es necesaria la ciudadanía para que esté vigilante y exigente como se decía en Twitter la noche misma de la victoria?¿Es que nos hemos vuelto locos o se nos ha subido la victoria a la cabeza?

Yo puedo entender que es todo nuevo, que se hizo una previsión demasiado optimista y que ahora falta gente. Y que están desbordados, que eso también. Bueno, pues tampoco es tan grave, que ya sabíamos que no iba a ser fácil. Pero no hace falta que, encima, nos hagamos un Froilán. Que los enemigos disparan, pues vale, pero darles munición es como muy masoquista y/o de tontos.

Creo que aún hay margen para arreglarlo. Pero eso significa no ver fantasmas donde no los hay ni encerrarse en una torre de marfil con la verdad absoluta, que el voto (al menos el mío) es una señal de confianza, no un cheque en blanco.

48 horas son demasiadas para no apagar un incendio de este tipo, por mucho que haya quien insista en que es una operación del enemigo. Yo no me considero enemigo, pero no tengo ningún problema en pedir dimisiones.

Porque sigo creyendo en el proyecto y si no son estas personas quienes lo encabezan, otras lo harán. Si, en cambio, las maneras siguen siendo las mismas que las de la “vieja política”, entonces es que he tirado mi voto a la basura y ya puedo olvidarme de cambio alguno.