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Friday, 1 July 2016

Siete millones y pico de votos.

 

Por hacer un repaso rápido, así de memoria y, aviso, quizás no fiable/preciso del todo, del Partido Popular:

  • Está salpicado por infinidad de casos de corrupción. Puede haber más o menos condenas judiciales/prescripciones, pero la apariencia es que la corrupción es sistémica y desde su origen. Todos sus tesoreros a nivel nacional han estado imputados por delitos vinculados a financiación irregular. Varios miembros del ejecutivo, incluido el presidente del Gobierno, aparecen en contabilidades B como perceptores de dinero negro.
  • En línea con lo anterior, han modificado la ley para que las causas penales tengan un plazo máximo de instrucción de 18 meses (36 con todas las prórrogas). Con la administración de Justicia hecha unos zorros, en plena crisis y con la complejidad que supone un caso de corrupción política eso es casi asegurarse la victoria en los casos que más les pueden afectar.
  • Han hecho una reforma laboral (la segunda, la primera la hizo el gobierno de Zapatero), que ha dejado hecho trizas los derechos laborales. Los pocos que quedaban, quiero decir.
  • También en línea con lo anterior, han promulgado una ley mordaza para acallar las protestas. Derechos fundamentales como la expresión o la información se ven ahora seriamente en peligro, ofreciendo el marco perfecto para que se puedan violar/seguir violando los derechos fundamentales bajo amenaza de ser perseguido por difundir los abusos.
  • El propio ministro del Interior ha sido grabado conspirando desde su cargo institucional, utilizando su influencia sobre los medios de comunicación y abusando de su posición de poder al hacer uso de recursos y estructuras de Estado para perseguir y criminalizar a adversarios políticos, en uno de los episodios más esperpénticos de la historia política moderna y más graves para la democracia. Dice mucho del concepto que tiene el ministro (y el gobierno, y el partido) sobre lo que es un Estado de Derecho. También dice mucho de sus obsesiones personales, por cierto, pero eso no es nuevo ni sorprendente teniendo en cuenta el nivel de fanatismo ideológico.
  • Como Gobierno se ha hartado de legislar vía decreto ley, hurtando siempre el debate parlamentario a otras posiciones políticas y, lo que es más grave, privando del mismo a la ciudadanía. Como Gobierno en funciones se ha negado a dar explicaciones en la sede de la soberanía, que es el Congreso.

Me dejo muchas otras cosas, que conste (Prestige, 11M, Irak,…), pero era por dar unas pinceladas de cómo funciona el tema. No es un hecho aislado: es la reiteración de hechos, su gravedad, su repercusión, sus consecuencias. Si la democracia fuera un bosque, el PP sería un perro que no ha dejado ni un solo árbol sin marcar.

Pues les han votado siete millones y pico. Ahí es nada.

En Barcelona iba el anteriormente citado ministro del Interior como cabeza de lista. Han aumentado los votos y han conseguido un diputado más de los que tenían.

No voy a entrar en los errores que haya cometido la izquierda, que seguro no han sido pocos, pero como hay gente más preparada que ya los ha hecho o los hará, pues mejor me callo. Solo quería compartir la perplejidad que me produce que, ante la evidencia de qué es el Partido Popular y la amenaza que supone para una democracia que quiera serlo de verdad y no solo formalmente, haya más de siete millones de personas que les sigan apoyando, por los motivos que sean. No me preocupa como persona de izquierdas, sino como demócrata que creo que soy.

Tampoco tengo soluciones mágicas, ojo. Bastante tengo con intentar entender cómo hemos llegado a este punto.

Saturday, 18 June 2016

La tozuda realidad.

 

 

Voy a votar @EnComúPodem y voy a hacerlo por tres razones.

Una amiga mía va en esa lista.  La aprecio y la admiro mucho. La conocí haciendo política universitaria y desde entonces siempre le he insistido en que debería dedicarse a la política. Pues mira, yo feliz, oyes. Ahora ya sé que voto a una persona por la que me siento muy bien representado.

Xavi Domènech me parece un tipo fiable y confiable. Al menos cuando le escucho no tengo la sensación de que me esté colando eslóganes. Me parece que eleva el nivel político sin necesidad de elevar el volumen ni el tono. Siempre se agradece que a uno no le insulten la inteligencia, sea la que sea que tenga.

Creo que, en este momento, es la mejor opción para la independencia de Catalunya. Explicar los motivos por los que soy independentista llevaría un post aburridísimo (y demasiado curro por mi parte), pero creo que Catalunya debería ser independiente. Dicho lo cual, creo que la mejor opción, visto lo que ha pasado hasta ahora, es buscar un referéndum vinculante con una pregunta clara. El Procés está muerto, o casi. No habrá DUI, ni RUI ni nada que se le parezca porque el horno no está para bollos. Y no me refiero a las bravuconadas de mandar al Ejército o demandas en Tribunales, no. No nos engañemos: ninguna opción que no sea pactada con el Estado tendrá la más mínima viabilidad a nivel internacional con la que está cayendo.

Mientras tanto, en la tozuda realidad, hay una opción de unidad en las izquierdas españolas como hace tiempo que no se daba. Y en esa opción aparece la posibilidad y el compromiso de ese referéndum. Bien, pues quiero asegurarme de que se cumpla ese compromiso. Quiero que se celebre ese referéndum, y quiero votar sí a la independencia de Catalunya. Pero igual sale el “no”. En ese caso (y mientras tanto y a la vista de la tozuda realidad antes comentada), prefiero vivir en una España gobernada por los valores que representa esa confluencia de izquierdas en la que participa En Comú Podem.

Y ahora llamadme posibilista.